El descontento creciente de los caleños

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 23/11/2019 - 12:43pm
Edicion
448

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


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Desde luego que la movilización en Cali no solo tuvo un carácter pacífico, sino que superó con creces otras movilizaciones

Existe una gran expectativa en la ciudad después de que los caleños marcharan pacíficamente en desarrollo de la convocatoria del paro nacional contra la política económica, social y laboral del presidente Duque, en una ciudad que como Cali presenta los mas altos índices de desempleo e informalidad, lo cual ha suscitado en varios sectores populares y medios de la sociedad un profundo descontento que a la vez ha generado una gran indignación, en razón del incumplimiento de las promesas del gobierno nacional. A lo anterior se suman las medidas arbitrarias del alcalde Armitage, confluyendo en un total  rechazo de los ciudadanos a decisiones en materia urbanística, de seguridad, movilidad, transporte, medio ambiente, etc.

Desde luego que la movilización en Cali no solo tuvo un carácter pacífico, sino que superó con creces otras movilizaciones realizadas en épocas pasadas reafirmándose su carácter democrático y participativo.

En este sentido no se puede afirmar de manera categórica que las gentes pertenecientes a los estratos 1 y 2 marcharon motivados por sentimientos de odio y venganza contra otros sectores sociales, no obstante que en la ciudad existe un ambiente de tensión y hostilidad derivada de la situación económica y social en que viven los caleños, afectados así mismo por la polarización política y la violencia desatada por diversos grupos armados, de delincuentes y narcotraficantes organizados que contribuyen con la creación de un clima permanente de inseguridad y zozobra entre los ciudadanos. Al tiempo que los grupos de vándalos irrumpen generalmente en estos eventos de protesta causando toda clase de desmanes y daños a la propiedad pública y privada, que en muchos casos despierta la sospecha de que actúan conforme a un plan preestablecido y financiado por aquellos sectores que se oponen a la protesta social, como aconteció en Cali.

Por lo demás resulta preocupante que el gobierno municipal no haya previsto con antelación la posibilidad de evitar la ejecución de actos de violencia que se presentaron al iniciarse la marcha y después de finalizada, no obbstante  haberse llevado a cabo de manera pacífica y ordenada con todo el despliegue policial con acompañamiento del ejército, contando además con los recursos disponibles como son el helicóptero, dos drones, tres mil cámaras de video, 1.500 agentes de la policía y 400 guardas de tránsito que según se dice, estaban articulados e integrados para ejercer el control del orden público, que al final de todo este andamiaje no fue posible impedir que en el Sur, Oriente  y en el Nororiente de la ciudad se produjeran actos de violencia contra los residentes de algunos complejos habitacionales y a pesar de que para ese momento ya regía el toque de queda que se extendió hasta las 6 A.M del día siguiente.

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Estas experiencias deben llevar a los caleños a exigir a las autoridades la necesidad de revisar las medidas y los procedimientos a seguir

Esta circunstancia demuestra la ineficiencia y la incapacidad de las autoridades municipales encargadas en esta ocasión de garantizar la seguridad de los caleños y el control del orden público.

Estas experiencias deben llevar a los caleños a exigir a las autoridades la necesidad de revisar las medidas y los procedimientos a seguir en estos casos que demandan prever y prevenir ciertos hechos como los ocurridos esta vez, en varios sectores de Cali. Desde la VEEDURIA sugerimos al alcalde electo Jorge Iván Ospina la necesidad de permitir que los ciudadanos y sus organizaciones sociales conformen un gran comité consultivo que cumpla con la tarea de hacer recomendaciones sobre la conveniencia o no de determinadas políticas públicas en desarrollo del deber constitucional que tienen las autoridades de garantizar la participación ciudadana en todos aquellos aspectos de interés general. Todo ello en procura de que exista una permanente comunicación que permita que las demandas de los ciudadanos puedan ser objeto del diálogo social y la confrontación ideológica acompañada de la crítica y la autocrítica que conllevan al debate público democrático y civilizado.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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