Desarrollo territorial de apariencia

Por Carlos Botero el Sáb, 22/06/2019 - 11:59am
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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


Se celebra entre los gremios ligados a la construcción y comercialización de vivienda el anuncio publicitado del proyecto de acueducto para Jamundí y las zonas de expansión al sur de Cali. La gran noticia ampliamente divulgada por la CVC promete resolver las demandas de agua potable para los nuevos pobladores de los grandes proyectos urbanísticos de vivienda unifamiliar y multifamiliar entre Cali y Jamundí para muchos años a partir de ahora.

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Los alcaldes y los concejales de Jamundí, actuales y próximos, se deben sentir respaldados por este proyecto para seguir haciendo fiestas y aprobar más y más urbanizaciones sin que tengan que responder ante la justicia por aprobar tantos nuevos conjuntos urbanos sin contar con la infraestructura suficiente para cubrir toda la nueva urbanización.

Hay que recordar que una de las razones por las cuales renunció el alcalde elegido para el período 2016-2019, fue la irresponsable expedición de licencias de construcción de varios grandes proyectos sin poder garantizar la suficiente cobertura de infraestructura de servicios. Y se sabe en el medio urbanizador-inmobiliario que de todos los componentes de la infraestructura, el acueducto es el más difícil de resolver.

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Los demás se van resolviendo sobre la marcha: la conectividad está articulada por la proximidad de las principales vías regionales actuales y próximas, llámense vía Cali-Jamundí, Cañasgordas, y Avenida Ciudad de Cali prolongada hasta Jamundí. Las dos últimas, hoy de una sola calzada, ya tendrán su “necesaria y conveniente” ampliación a dos calzadas, de lo cual sirven como testimonios la temporalmente fallida intención de ampliar la Cañasgordas por cuenta de tributos de valorización (tributo; no importa que eufemísticamente lo llamen contribución) y la aceptación a regañadientes del Departamento del Valle para que la nación incluyera la Ciudad de Cali a una sola calzada y no a dos como era lo esperado. No importa, pensaron en la Gobernación de Valle, algo es algo, y lo demás lo haremos por nuestra cuenta y quizás, otra vez, por valorización.

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no es otra cosa que alivio de las afugias de los especuladores-inmobiliarios-constructores-urbanizadores que revientan a Cali

La disposición de aguas servidas se hará mediante pequeñas y medianas “petares” que finalmente arrojarán las aguas al río Cauca y eso es posible con las tecnologías existentes y disponibles en el medio. Para eludir costos, los empresarios de la expansión inmobiliaria tratarán de que este problema  se solucione con platica del erario municipal, es decir que los municipios las construyan porque en buena parte asumen esa obligación cuando aprueban los nuevos proyectos urbanísticos. La electricidad, no es problema. Casi coinciden en el tiempo la construcción de la subestación Alférez , con recursos de Emcali, y las primeras urbanizaciones de Constructora Meléndez en la mismísima entrada a Jamundí, los Cinco Soles. Casi pionera de esta explosión “metropolitana”.

Pero todo lo que se esconde detrás del alborozo por el nuevo acueducto Salvajina-CVC para Jamundí y áreas de expansión del sur de Cali, no es otra cosa que alivio de las afugias de los especuladores-inmobiliarios-constructores-urbanizadores que revientan a Cali asaltando sus arcas y acabando de desbaratar la ciudad tradicional, la misma que puede enmarcarse dentro de los límites del perímetro urbano antes del POT del año 2000.

Es paradójico o ridículo, que los gremios y asociaciones profesionales de ingenieros ensalcen el anuncio del doctor Materón como un avance hacia el futuro. O sí los es pero avance hacia el abismo de la insostenibilidad. Nada de desarrollo urbano de Cali: el nuevo acueducto no resuelve ni mejora la situación actual de calidad de suministro de agua potable, que está progresivamente en declive. Sólo sirve para garantizarle a los especuladores inmobiliarios que tendrán licencia de construcción para los próximos cincuenta años en la zonas sur de Cali y norte de Jamundí. Una farsa completa.

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