El porqué de los flujos migratorios de África hacia España

Por Jean Nicolás Mejía H el Sáb, 22/05/2021 - 10:48pm
Edicion
526

Jean Nicolás Mejía H

Profesional Ciencias políticas - Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 28 años,  Máster en cooperación internacional y organizaciones internacionales de la Universitat de Barcelona


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Debido a la preocupación general en Europa por la inmigración ilegal que se da en los puntos más sensibles geográficamente

Los flujos migratorios de africanos hacia Europa son un fenómeno ya recurrente hace varios años. Los gobiernos de la zona, especialmente España, preparan y ponen a prueba políticas anti inmigratorias que ejercen un control relativo del flujo de personas, pero lo que sucedió en Ceuta, en el país ibérico esta semana no tiene precedentes: más de 8.000 migrantes irregulares llegaron desde Marruecos en tan solo dos días. De esa cantidad se estima que aproximadamente 1500 son niños. Además, según los reportes de las autoridades españolas, la mayoría eran hombres jóvenes, pero también había numerosas familias enteras. El gran flujo empezó el lunes en la madrugada, y continuó hasta el miércoles, cuando desde territorio español ya habían sido devueltas 6000 personas a territorio africano.

Debido a la preocupación general en Europa por la inmigración ilegal que se da en los puntos más sensibles geográficamente -España es el país más cercano al continente africano por su cercanía territorial con Marruecos.

Es enorme y fuerte.la presión sobre los mismos gobiernos como el marroquí, para que eviten el flujo de personas que vienen desde diferentes partes al interior del continente africano  -escapando de conflictos armados internos y de la violencia o la pobreza. Esto ha hecho que haya un control relativo de la gran cantidad de personas que buscan ingresar en territorio español/europeo de manera irregular, y obtener el anhelado estatus de refugiado (un estatus que le otorga privilegios similares a los de un ciudadano regular), control que empieza desde las fronteras africanas.

La última gran afluencia de personas fue a finales del 2020, cuando en el fin de semana del 7 de noviembre entraron alrededor de 2.200 personas de manera irregular en las islas canarias. "El gobierno está poniendo todos los medios necesarios para proteger las fronteras y proceder a la devolución inmediata de las personas que están entrando ilegalmente en nuestro país". Esas fueron las palabras del ministro del interior español. Las puertas están cerradas. "Ceuta es tan España como Madrid o Barcelona. Vamos a ser contundentes en la defensa de nuestras fronteras”, sentenció.

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Debido a la ya mencionada presión sobre el gobierno marroquí para mantener a raya todo el flujo de refugiados que proviene del interior del continente

España es la principal entrada de la Unión Europea de inmigración irregular, pues Ceuta y Melilla son ejes centrales en los flujos migratorios africanos en el continente. Estos territorios declarados semiautónomos de la península desde 1995, han sido desde el siglo XV un importante enclave entre África y Europa como centros de comercio y militar, lo que naturalmente promovió los flujos migratorios.

Debido a la ya mencionada presión sobre el gobierno marroquí para mantener a raya todo el flujo de refugiados que proviene del interior del continente en la búsqueda de una oportunidad en Europa -jugándose la vida cruzando el mediterráneo primero-, resulta un poco inquietante el evento de esta semana. Para las autoridades españolas es claro: el pico de llegadas fue favorecido “por una evidente relajación de los agentes alauíes, pues las autoridades marroquíes no opusieron resistencia alguna”.

Esta “relajación” por parte de las autoridades marroquíes está derivada de las tensiones diplomáticas entre el gobierno central español y el gobierno de Marruecos que escalaron hace apenas unas cuantas semanas, debido a que España acogió en un hospital al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

El Frente Polisario es el movimiento de liberación nacional del Sáhara Occidental, que se encuentra en conflicto y en permanentes hostilidades con Marruecos por este territorio. El Sáhara Occidental fue una colonia española que se dejó a cargo del órgano de Naciones Unidas para la descolonización en el mundo: el Comité Especial de Descolonización de la ONU.

En 1970 la Resolución 2711 de Naciones Unidas aprobó la celebración de un referéndum para que el Sáhara decidiera su autodeterminación, pero Marruecos acudió al Tribunal Internacional de Justicia para justificar que ese territorio en realidad no era de nadie, impidiendo la realización de este referéndum. Por eso nace el Frente Polisario y por eso este grupo se encuentra en disputa de territorios contra el gobierno de Marruecos.

Bajo este contexto, que España haya ingresado -bajo una identidad falsa además- al líder de ese grupo en un Hospital es suficiente motivo para que Marruecos tome represalias, y la forma más efectiva es golpeando en el punto débil: los altos flujos de inmigración irregular, que varios sectores políticos de la península -y del continente- repudian y desprecian.

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Es una jugada bastante peligrosa de parte de Marruecos permitir el flujo de estas personas

De esta manera Marruecos entra en una lógica bastante simplista: instrumentalizar a las personas como herramienta política de represalia, permitiéndoles a estas personas aventurarse al peligroso camino de Marruecos hacia España: el punto migratorio tal vez más letal para los migrantes en todo el mundo. Se estima que más de 14.000 personas han muerto desde 2013 intentando cruzar el mediterráneo.

Es una jugada bastante peligrosa de parte de Marruecos permitir el flujo de estas personas, pero no hablando diplomáticamente ni demográficamente, pues al final España devolverá a la gran mayoría. Es una jugada peligrosa porque instrumentalizar la vida -y en especial de estas personas en condiciones de extrema vulnerabilidad- refleja el verdadero interés de los países: mezquindad, intereses propios y falta total del sentido de cooperación.

En una coyuntura tan delicada como la actual, en donde la relativa estabilidad del sistema internacional pende de un hilo, la falta de humanidad, empatía y cooperación internacional para luchar no solo contra estos flujos irregulares sino atender las necesidades locales de cada situación en conflicto, solo es el vivo reflejo de lo que la sociedad ha aprendido de la crisis que estalló el año pasado: nada.

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