Diálogos entre sordos, los manifestantes y el estado

Por Carlos Cuervo el Sáb, 22/05/2021 - 7:26pm
Edicion
526

Carlos Armando Cuervo Jiménez

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial


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Ahora a pesar de que esta característica lo vincula implícitamente a nosotros y haría de su ejercicio algo muy común

Ha transcurrido una nueva semana de paro nacional y nos encontramos con una mayor incertidumbre de hacia dónde nos conducirán las conversaciones locales y nacionales entre unas partes que no se escuchan entre sí.

El diálogo es inherente a la especie humana y por ello hay estudios sobre algo que los eruditos denominan “teoría del diálogo”.

Ahora a pesar de que esta característica lo vincula implícitamente a nosotros y haría de su ejercicio algo muy común, es escaso en el mundo real pues resulta que su correcta ejecución está determinada por unas condiciones muy precisas.    

Estas condiciones definen reglas como por ejemplo que sus participantes deben promover un enfoque igualitario y participativo en donde se debe construir un escenario común en el cual los concurrentes deben expresar su buena voluntad de respetar los intereses de todos quienes intervienen.

Aclarada esta condición sine qua non es evidente que este requisito en Colombia actualmente no se respeta porque se evidencia como cada bando esta fuera de contexto y conexión con el bando contrario al punto que se pueden equiparar a los diálogos establecidos en los diferentes idiomas en la famosa torre de Babel.

De nuevo retomando el contenido teórico además de esta condición principal, la teoría del diálogo establece otras premisas como son tener unas condiciones mínimas de reconocimiento mutuo con una aceptación de la presencia del otro, además del reconocimiento que permite admitir al otro como semejante, además del uso de un lenguaje común (técnico o coloquial) en el mismo idioma y con significados usuales.

Después de establecidas estas condiciones teóricas fundamentales para desarrollar cualquier diálogo y debido a lo urgentes por las circunstancias del paro y de los bloqueos, busqué a dos personas que habían logrado conversar y entender la composición social de los integrantes de la primera línea de las barricadas.

Juan Carlos Rengifo Arboleda diputado del Valle del Cauca y un periodista caleño que reporta para medios internacionales fueron mis fuentes de información.

Juan Carlos en la ciudad de Buga logró conversar con mucha mesura y sin mediar en su calidad de diputado con algunos chicos en la búsqueda de establecer bases para entablar diálogos. Inicialmente me refirió como tiene muy en claro que cualquier político del ámbito local, regional o nacional que crea que lograra obtener beneficios por la mediación o por la intención de servir de intermediario con los muchachos de los bloqueos, solo obtendrá su repulsa hasta con violencia porque para estas personas los concejales, diputados, congresistas y demás autoridades elegidas popularmente son parte de un estado corrupto, desentendido de sus necesidades básicas; asi que a la mediación se llegará con personas reconocidas y respetadas por los jóvenes.

De ahí que urge realizar un perfilamiento psicosocial, además de analizar métodos del lenguaje con el fin de iniciar las conversaciones con los muchachos en un estilo asimilable, desprovisto de términos técnicos o legales, porque la mayoría tiene bajos niveles de escolaridad.

También opina que estos primeros acercamientos deben ser de carácter local porque se encuentran unas exigencias nacionales que ya se han ido resolviendo, pero existen otras que son asociadas al territorio en donde viven y a su entorno social.

Continuamos hablando y le preguntó si cree en la famosa teoría del chileno neonazi en la que este hombre expone que estos conspiradores actúan en pequeñas células dispersas con el fin de destruir la institucionalidad a lo que me responde que eso es un disparate de una mente insana, concepto que comparto con él.

Porque tras esta primera línea lo que ha encontrado es a pequeños grupos que apoyan con logística a los jóvenes pero estas personas no les asiste ideología ninguna, tampoco interactúan con otros grupos y menos tienen intereses por derrocar un estado, solo ha encontrado gente muy inconforme con la mezquindad del gobierno, que por sus trabajos y actividades están en contacto con chicos de este corte y por ello se han organizado para ayudarles con comida, primeros auxilios y nada más. No ha encontrado estrategias ni tampoco organizaciones lideradas por extremistas o anarquistas.

Ya con un segundo elemento de juicio en proceso de aclaración, converso con el periodista que ha hecho entrevistas a los chicos de al menos tres puntos de concentración, él me cuenta que la composición social en Cali está dada por miembros de barra bravas, estudiantes universitarios, estudiantes de instituciones técnicas y hasta amas de casa jóvenes, concuerda con el diputado que las exigencias son mixtas , unas de carácter de país y otras que son solo referentes a sus lugares de residencia, a la problemática de su desarrollo académico y de sus posibilidades de tener empleo digno.

También exigen la necesidad de un mínimo vital para los desempleados.

Igualmente concuerda que no hay líderes visibles y su organización es totalmente horizontal lo que dificultad construir una agenda de exigencias común. Ve con preocupación la llegada de miembros de las oficinas de cobro porque es difícil comprender que anhelos tienen estos individuos, lo que hará más complejo iniciar conversaciones.

Ante estas revelaciones y recordando los postulados teóricos del diálogo confirmo que estamos ante una monumental tarea debido a la cantidad de mesas que tendríamos que erigir, además que la búsqueda de interlocutores preparados para iniciar la tarea es dispendiosa debido a que se debe llevar a lenguaje coloquial los asuntos técnicos y legales para que elos entiendan los problemas que se crean al mantener a unos industriales y comerciante paralizados.

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resulta difícil visualizar el comportamiento humilde de empresarios, concejales, diputados, alcaldes, gobernadores, congresistas y ministros

Además resulta difícil visualizar el comportamiento humilde de empresarios, concejales, diputados, alcaldes, gobernadores, congresistas y ministros, requisito que la teoría del diálogo recoge como esencial para generar confianza y respeto con sus interlocutores.

Por ahora en el Valle y Cali surge Maurice Armitage como un faro para que con otros industriales y grandes comerciantes instalen mesas para construir diálogos sensatos que conlleven a soluciones ajustadas a la realidad económica de Colombia.

Armitage conoce de años el entramado social de Siloé y sus problemas a través de su fundacion SIDOC y luego como alcalde reconociendo las cifras de pobreza, de analfabetismo, de desnutrición, de deserción escolar, de escolaridad incompleta y de muertes tempranas, así que al menos conoce a fondo los problemas y sabe hasta a donde hay soluciones a nivel local.

Pero el esfuerzo de unos empresarios con carácter filantrópico debe ser apoyado por los gobiernos locales, regionales y el nacional para crear derroteros con el objetivo de avanzar es la desescalada del conflicto.

Señalo al sistema financiero como un gran ausente en prestar su apoyo, de nuevo son ajenos a construir soluciones y puentes para ayudar a edificar sociedad y país.

Soy un convencido que sino se actúa con disciplina para construir estas bases y lograr el desbloqueo de Buenaventura, Buga y otros lugares claves, pronto el desempleo crecerá por el retiro de empresas multinacionales que no gustan de producir en lugares con tanto desorden social.

Mi recomendación es que debemos colaborar a desarmar los corazones de amigos y familiares para eliminar términos como que estamos secuestrados y otros epítetos desobligantes.

Esta bomba social debe ser minimizada para que no nos arrase con la producción industrial, agrícola y comercial y los actuales problemas se vean como nimiedades ante una eventual quiebra de todo el sistema económico.

Contribuyamos con el diálogo social y evitemos nuevos conflictos y enfrentamientos o lo vamos a lamentar muy en serio.

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