Desorden ciudadano permitido y estimulado por el Alcalde

Por Carlos José Holguín el Sáb, 22/04/2017 - 11:06am
Edicion
313

Por Carlos José Holguín.

la seguridad sigue en franco deterioro en la ciudad.

Se me preguntaba en estos días en un especial de Telepacifico, ¿por que  a pesar de las medidas y programas que permanentemente se anuncian en materia de seguridad ciudadana las mismas no sirvieran o simplemente no logran los objetivos buscados? y antes por el contrario la seguridad sigue en franco deterioro en la ciudad.

Lo primero sería decir que algunas estrategias y políticas si han funcionado, por ejemplo en materia de homicidios, logramos que a partir del Plan Integral de Seguridad y Convivencia Ciudadana del año 2012, complementado luego con una fuerte acción interinstitucional encaminada a desmantelar pequeñas organizaciones de micro tráfico, los homicidios desde finales del 2.013 comenzaran a bajar, en 2016 la disminución fue del 10% lográndose la tasa más baja de los últimos 10 años.

Sin embargo  la realidad cierta es que lo que afecta y atemoriza al ciudadano es el delito común del cual todos nos sentimos potenciales víctimas, como sucede con el hurto de celulares, el cual se disparó en el último año con un incremento del 31% y en solo los dos primeros meses de este año el incremento llegó al 36%, poniéndonos con una de las tasas más altas (208 X 100.000hbts) de hurto de celulares en Colombia y la más alta en los últimos  6 años. Ver enlace.   

http://media.wix.com/ugd/ba6905_70e0a48d9c9d463a910f8444ea70d567.pdf  

En materia de hurto de personas el incremento ha sido del 12% y en materia de hurto de vehículos del 7.5% invirtiendo la tendencia a la baja en que se venía. ¿Qué es lo que pasa?

En mi concepto son dos fundamentalmente las causas de este desmejoramiento, o para ser más exactos, empeoramiento de la seguridad ciudadana. La falta de autoridad y  la ausencia de estrategias precisas para atacar el problema puntual.

Políticas demagógicas y populistas adoptadas por el alcalde Armitage como la eliminación o suspensión de las foto multas, el permitir el parqueo de carros en donde a la gente le venga en gana, la supresión del horario nocturno de los establecimientos de diversión, las tomas impunes y desafiantes del túnel mundialista en medio de la pasividad total de las autoridades que se pelotean la responsabilidad, los cortejos fúnebres donde los energúmenos dolientes imponen por la fuerza el manejo del tránsito  y el  muy rentable en votos anuncio de campaña (después reversado por la presión de la Policía) de que se eliminaría la prohibición del parrillero hombre, han generado la sensación de que en Cali no hay  autoridad, que llegó la hora de la permisividad total, con lo cual los delincuentes se sienten a sus anchas estimulados por el mejor cómplice de la delincuencia ciudadana, la falta de autoridad.

Adicional a lo anterior que es de la mayor gravedad, como se ha podido comprobar desde que hace 20 años el alcalde Giuliani de Nueva York desarrollara la teoría de las Ventanas Rotas, encontramos una ausencia de políticas precisas y focalizadas en lo que más está golpeando al ciudadano, que es el atraco en la calle, para eso debiera mantenerse, con los mejoramientos que se quieran, la estrategia de puntos calientes, que en su momento denominamos Plan Semáforo, que apunta a desarticular la acción delincuencial en el punto preciso. Pero lo único que hasta el momento hemos conocido como gran estrategia es la compra de un helicóptero de última tecnología lo cual cuando menos parece desproporcionado, pero indica sí que a diferencia de otros años el problema no es falta de plata.

Mientras siga el desorden ciudadano permitido y estimulado por el alcalde y la falta de estrategias focalizadas y precisas, no quedara de otra que tomar muy en serio, así produzca risa, las recomendaciones del alcalde de no dar papaya.

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