Guía para interpretar el inconformismo

Por Efraim del Cam… el Sáb, 21/12/2019 - 8:12am
Edicion
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la injusticia e inequidad como temas centrales, y los jóvenes como actores de insurrección

Efraim del Campo Parra

Politólogo con maestría en Política (Sheffield, UK), y ciencias políticas y relaciones internacionales (Ginebra, Suiza). He sido consultor en programas de desarrollo económico sostenible para la Organización internacional de Trabajo (Suiza) y la Cámara de Comercio Hispanoamericana de Carolina del Norte. Especialista en desarrollo sostenible y política pública.


Esta semana, un profesor de la Universidad de Edimburgo me comentaba que varios de sus amigos que trabajan en medios de comunicación en Reino Unido no han logrado comprender qué es lo que está pasando en Colombia. Marchas multitudinarias, toques de queda, vandalismo, sectarismo político y el inconformismo ciudadano con un presidente que aparentemente está dispuesto al dialogo ciertamente ha desconcertado a propios y extraños. Con el fin ayudar a comprender un poco qué tiene de especial estas protestas y por qué es tan difícil comprenderlas, me permito dar dos comentarios que pueden servir como guía.

Primero, aunque hay una amplia variedad de objetivos y motivos en las protestas alrededor del mundo (e.g. India, Francia, Chile, Hong Kong, y Líbano), la injusticia e inequidad como temas centrales, y los jóvenes como actores de insurrección aparecen como común denominador en todas las protestas. Actualmente los sistemas socio-económicos nacionales y globales están mostrando cierta limitación en dar respuestas adecuadas y pertinentes a las nuevas demandas económicas y aspiraciones sociales de las nuevas generaciones. Sin ir muy lejos, el fracaso de la COP-25 en Madrid es una muestra clara de la falta de voluntad política y económica para mitigar el cambio climático.

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Es innegable que las condiciones económicas en Colombia y en el mundo son mucho mejores de las que vivieron nuestros abuelos

Es innegable que las condiciones económicas en Colombia y en el mundo son mucho mejores de las que vivieron nuestros abuelos. No obstante, ser joven hoy en día no es tarea fácil ya que las oportunidades para progresar social y económicamente son mucho más limitadas que en generaciones pasadas. El fenómeno de los “nini”, dificultades de acceso al crédito de vivienda, entre otros, son un reflejo de aquellas barreras estructurales que tienen que afrontar los jóvenes para tener una vida medianamente digna. Hoy en día las nuevas generaciones no se satisfacen con “sobrevivir” el mes o con obtener los mínimos de salud y educación. Todo lo contrario, estas desean y exigen más del sistema, y para eso el estado y la sociedad tendrán que reformular su rumbo teniendo siempre presente las limitaciones presupuestales que tiene cada país.

Segundo, después de cinco décadas de violencia los colombianos nos acostumbramos a analizar y entender el país solo en términos y narrativas de conflicto. Estamos en una época en donde por primera vez los colombianos estamos viendo que muchos de nuestros problemas no son causa del conflicto armado o actores ilegales, sino por culpa de la inoperancia e ineficiencia de las instituciones del estado. Problemas como la corrupción, la falta de inversión en educación del superior, deforestación, entre otros, ya no logran ser explicados usando narrativas anacrónicas las cuales las viejas clases políticas aún se resisten dejar. Los comentarios de la vice-presidenta sobre la financiación de los rusos a las marchas, la influencia del castro-comunismo, o considerar la muerte de Dilan como “accidental” son una muestra de cómo ópticas anacrónicas sobre la realidad de Colombia tratan de entender y apaciguar las nuevas preocupaciones sociales.

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Increíble que el caso de Dilan vaya a la justicia militar. No sabía que el asesinato de un civil desarmado en un contexto de no-conflicto es considerado un acto de servicio

Creo firmemente que los colombianos ya estamos cansados de los viejos problemas y peleas entre los mismos por los mismos. Ya es hora de que nuestros líderes entiendan que es necesario construir un proyecto país con metas y aspiraciones de vida más amplias, en donde quepamos todos los colombianos, se respete el medio ambiente y a las minorías. No entender esta coyuntura social desgastará la legitimidad de las instituciones políticas y económicas, cosa que ya estamos viendo según las encuestas, abriendo campo a populismos radicales e indeseables (¡ojo con eso!).

Es hora de que nosotros como sociedad demos el paso de pensar los qué (e.g. qué problemas tenemos, qué queremos, qué metas, etc.), a definir los cómo (e.g. cómo queremos las cosas, cómo las vamos a financiar, etc.). Ciertamente el próximo año será interesante para Colombia y el mundo por los espacios de dialogo y transformación que se están abriendo. Solo esperemos que los valores democráticos liberales sirvan de guía para reajustar al sistema con más justicia y equidad.

Adenda 1: Increíble que el caso de Dilan vaya a la justicia militar. No sabía que el asesinato de un civil desarmado en un contexto de no-conflicto es considerado un acto de servicio.

Adenda 2: Esta semana vi las mesas de dialogo en educación y del ICETEX. Que lastima que aprovechen el dialogo solo para dilatar y hablar de los logros del gobierno

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