Iota pone a prueba la gestión del riesgo en Colombia

Por Carlos Cuervo el Sáb, 21/11/2020 - 3:35pm
Edicion
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Carlos Armando Cuervo Jiménez

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial


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En el mundo la institución que mediante estadísticas, programas y recursos apoya la creación de planes de mitigación y de atención de desastres es el banco Mundial

Reflexionando ante las críticas habituales en contra de Duque y su gobierno sobre lo que se debió hacer en prevención y mitigación de riesgos en San Andrés y Providencia, ante el paso del huracán IOTA, busqué información sobre cómo funciona y desde cuando la gestión del riesgo en Colombia, además de cómo se previene alrededor del mundo. 

En Colombia a raíz de la erupción del nevado del Ruiz y de sus cerca de 25 mil víctimas se determinó crear una reglamentación interinstitucional para todos los entes territoriales y nacionales que de alguna manera intervenían en la atención de desastres. De esta manera se dio vida a la ley 46 de 1988 y al decreto reglamentario ley 919 de 1989 y luego adoptar el Plan Nacional para la Prevención y Atención de Desastres - PNPAD mediante Decreto 93 de 1998.

En el mundo la institución que mediante estadísticas, programas y recursos apoya la creación de planes de mitigación y de atención de desastres es el banco Mundial, de su página web obtuve algunos datos que ayudan a comprender lo descomunal en pérdidas de vidas y de recursos que representa el problema del clima extremo.

Desde 1980 los desastres ocasionados por eventos naturales han causado la muerte a más de dos millones de personas y las pérdidas económicas ascienden a 3 billones de dólares. El estudio precisa que el 75% de estas pérdidas se pueden atribuir a desastres climáticos extremos y hacia el 2030, cien millones de personas serán posiblemente empujadas a la pobreza extrema por los eventos climáticos de este tipo.

Ya con estos datos claros evalúo si realmente el gobierno de Duque es el culpable por no evacuar a los residentes de Providencia o si nuestra natural desidia fomento que los funcionarios desconocieran los procesos para construir albergues, blindar las estructuras básicas y la red de comunicaciones en el archipiélago de san andres y providencia, ante la obvia amenaza de los huracanes.

Sin duda son manifiesta las inacciones en dos décadas ante el peligro de sufrir el embate de un huracán y a pesar que desde 1998 se habían creado todos los protocolos de prevención, no es solo el capricho o la desidia de Duque es el sistema que no asume decisiones y menos ejecuta.

Trasladar a cinco mil habitantes de Providencia ya de por si era una monumental tarea, pero adicionalmente hacia donde se les hubiese trasladado si en San Andres tampoco existe infraestructura pública para albergar a ese número de personas.

Que el puesto de salud u hospital de Providencia estructuralmente no soportara la fortaleza de los vientos demuestra que los de gestión del riesgo no tuvieron a quien presionar o como mejorar esas deficiencias.

Probablemente nadie les escuchó y año tras año en los últimos 20 todos los diagnósticos se quedaron en eso, sin implementar soluciones.

En abril 1 de 2017 Mocoa fue arrasada por una avalancha de tres ríos la cual estaba estudiada y pronosticada como factor de riesgo medianamente alto, pero las advertencias nunca fueron atendidas por diferentes administraciones municipales y tan solo con la construcción de infraestructura para controlar los cauces se hubiese ayudado a proteger el municipio, además tampoco se obligó a los residentes a respetar la distancia mínima libre de treinta metros que se debe dejar ante el cauce de un rio.

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Por tanto culpar a Duque y su gobierno de negligencia resulta simplista y hasta oportunista

Sucesos como este de Mocoa y el de Providencia, comprueban que sin presupuestos eficientes y sin autoridad, los de gestión del riesgo son meros convidados de piedra.

Por tanto culpar a Duque y su gobierno de negligencia resulta simplista y hasta oportunista. Ya vimos como el solo trasladar a toda esta población por medios marítimos o aéreos resultaba difícil por la logística y los escasos sitios para albergar a los ciudadanos, así que poco era el espacio para tomar decisiones.

Realmente por esta tragedia habría que acusar por negligencia a los últimos gobernantes desde 1998, por no haber tomado medidas preventivas y a ello aunemos la actitud cultural del colombiano de creer que la prevención es una acción exagerada, de tal forma que siempre nos toca asumir es la atención al desastre.

También hay un gran absurdo entorno a esto y es dejar de proteger la infraestructura pública ante lo evidente para posteriormente tener que recuperarla luego del desastre, parcialmente o totalmente

Finalmente recordando medidas preventivas para Cali poco se conoce sobre sus actuales acciones. Por ejemplo si sufriéramos un evento telúrico de escala superior a 6.5 nuestras plantas de tratamiento de agua del rio Cauca se verían muy afectados y desde hace al menos una década están los estudios y las soluciones

¿Será que EMCALI si ha tomado en serio las advertencias y ha puesto en práctica las soluciones? No sea que como siempre llegue la tragedia y luego si se implementen los ajustes.

La gestión del riesgo atendida minimiza las pérdidas humanas y disminuye las cuantiosas pérdidas económicas, por lo tanto no hay que olvidarlo y si acatarlo.

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