Pasividad y suspicacia en el manejo de la pandemia

Por Carlos Cuervo el Sáb, 21/03/2020 - 1:29pm
Edicion
465

Carlos Armando Cuervo Jiménez

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial


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Si ciertamente alguien con un pérfido interés por doblegar nuestras libertades y decisiones esta tras de esto

Pretendía escribir sobre otro tema diferente a la epidemia, pero ante las medidas desacertadas que se han oficializado por estos días, además del exceso de información sobre tratamientos paliativos, especulaciones conspirativas, discusiones ideológicas sobre las medidas acometidas por los gobiernos y otra suerte de noticias tendenciosas, me obliga a opinar sobre algunas de ellas.

Primero abordo las teorías conspirativas. Si ciertamente alguien con un pérfido interés por doblegar nuestras libertades y decisiones esta tras de esto, tuvo fallos en el cálculo porque paralizó la aviación, el turismo, la hostelería, la industria metalmecánica, la industria aeronáutica, la petrolera y pone en riesgo el sistema bancario porque una corrida de varios sectores a la vez terminaría arrastrando al sector de las finanzas, no quiero ni imaginarlo. Nueve o Diez compañías de aviación de las de Europa, Asia y Norteamérica quebradas o ilíquidas, hablo de las líderes como el grupo Iberia-British, Quanta, Qatar Airlines, Delta, aunadas a un par de petroleras, un par de navieras y algún grupo de producción de artículos de consumo y el seguro saltaría por los aires creando un efecto dominó alrededor del mundo. Y después de leerlo de nuevo más inverosímil no puede ser.

En segundo lugar va una evaluación a la tardía respuesta de muchos gobiernos, como en Italia, España, USA, Reino Unido, Colombia hasta Irán, acción que comprueba como los políticos estaban incapacitados para afrontar una pandemia, además de la costumbre de desoír regularmente las advertencias de la comunidad científica mundial. En el proceso iraní se muestran dos hechos relevantes el fanatismo religioso que motiva a los humanos a desafiar los consejos de la ciencia y el absolutismo político con el que se conduce ese país en donde sus líderes escondían la realidad de una epidemia que les ha causado 1284 muertos, inclusive entre sus altas autoridades.

El caso español ha desdibujado la lerda capacidad de toda su clase política para tomar las determinaciones que ayudarían a detener los mítines del 7 y 8 de marzo en los cuales desfilaron miles de ciudadanos, desde ahí se ha dibujado una cadena de lentas decisiones, errores y falta de control sobre los grupos poblacionales más vulnerables.

En el Reino Unido inicialmente se privilegió la economía sobre el ciudadano debido a la aplicación de una teoría que enunciaba la necesidad que la población se contagiase y así ir construyendo inmunidad, de esta manera el aislamiento social no existiría y la cadena productiva funcionaria con normalidad sin detrimento de la economía en general. El plan del ministro Boris Johnson parecía funcionar pero el Imperial College de Londres, universidad reconocida por su labor científica, modeló varias posibilidades a partir de todos los datos conocidos hasta ahora de volumen de contagios, velocidad del mismo, tratamientos efectivos, medicamentos disponibles, disponibilidad de camas de hospitales de todo el reino unido, camas de las UCIS, números de funcionarios de todo el sector salud y otras variables llegando a escalofriantes resultados en los que el modelo actual aplicado por Johnson traería una mortandad de 250 mil británicos desde aquí hasta diciembre próximo además del colapso total del sistema de salud de ese país, asi que con estas perspectivas Johnson tuvo que escalonar desde el miércoles las medidas de aislamiento social que los epidemiólogos y médicos le exigían.

EL presidente de USA venia minimizando la epidemia pero el crecimiento de contagios y la de muertes en ascenso, unido al informe de la universidad Británica que alertó a Johnson, prediciendo un millón de muertos hasta diciembre sino se tomaban medidas estrictas, hizo virar a Trump, quien ha impuesto medidas más severas.

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El caso Italiano lúgubre y triste por demás solo es la manifestación de una población escaza de solidaridad

En Colombia a pesar de haberse tomado algunas medidas, preocupa a la comunidad médica el crecimiento acelerado en el número de infectados, aunque existe la justificación de que un gran número se ha contagiado en el extranjero, aun así intranquiliza como han contaminado a muchas personas a su alrededor. Ante ello nació el clamor ciudadano para presionar que se restrinja por completo el arribo de vuelos procedentes del exterior, acción que se inicia el lunes próximo. Además desde la academia y las asociaciones de empleados del sector salud se está pidiendo una cuarentena estricta para todo el país, con el fin de aplanar la curva de contagio a un nivel que no colapse el sistema de salud.

El caso Italiano lúgubre y triste por demás solo es la manifestación de una población escaza de solidaridad, anestesiada por el desconocimiento y la subestimación a una enfermedad extremadamente contagiosa y de pronóstico de lo simple a lo mortal. Ahora son el país con más fallecimientos en el mundo por el COVI19.

Finalmente me causa mucha suspicacia el hecho que el ministerio de defensa chino haya declarado con la mayor credibilidad sobre la creación de una vacuna a penas a 4 meses de haberse descubierto la famosa enfermedad. Hasta ahora cualquier proceso químico-médico para elaborar y probar nuevos medicamentos tarda no menos de 15 meses, asi que estas declaraciones causan sorpresa y desconfianza en torno a cómo surgió el patógeno que tiene en vilo al mundo.

Termino con la esperanza que el ajuste de las medidas de contención que estrenamos en este fin de semana produzca con la colaboración de todos los resultados esperados de disminución en el ritmo de contagios. 

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