Ciudad, ensayo y error

Por Benjamin Barne… el Sáb, 20/08/2022 - 11:25pm
Edicion
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Camina San Antonio es en principio una buena idea, pero contradictoriamente se pasó por alto que los primeros en ser beneficiados por ella

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011


El método heurístico de ensayo y error, tan propio del urbanismo y la arquitectura popular de tradición colonial en Colombia y de raíz hispanomusulmana, que consiste en probar una alternativa y verificar si funciona para pasar a mejorarla si es el caso. Pero en Cali dicho método no fue vuelto a considerar desde que hace varias décadas, cuando se reemplazó por el “moderno” Departamento Administrativo de Planeación Municipal y se vulgariza la arquitectura y el urbanismo modernos, y en ese orden, provenientes de Estados Unidos. A continuación van cuatro recurrentes ejemplos de buenas ideas pero necesitadas todas de urgentes pruebas de ensayo y error, y pasar a sus modificaciones.

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Pico y placa es otra pertinente idea pero en Cali está mal aplicada

Camina San Antonio es en principio una buena idea, pero contradictoriamente se pasó por alto que los primeros en ser beneficiados por ella deberían ser los que allí moran; los que se ven obligados a compartir con carros y motos las calzadas de sus calles debido a la irregularidad y estrechez de sus andenes, además con carros y motos trepados en ellos. La solución, propuesta hace varios años, consiste sencillamente en ampliar y regularizar los andenes y fomentar más parqueaderos públicos en la periferia del barrio, como ya hay algunos, y no permitir carros estacionados en sus calles que no dejan ver su arquitectura de tradición colonial, ni los exabruptos que no faltan.

Pico y placa es otra pertinente idea pero en Cali está mal aplicada, al punto de que tienen que estar modificandola a cada rato. La solución es igualmente sencilla: duplicar los días y aumentar los vehículos cuya circulación se restringe, pero destinar la medida únicamente a las vías principales y a los vehículos con solo el conductor; y al mismo tiempo escalonar los horarios de las diferentes actividades cotidianas en la ciudad. Y fortalecer las ciudades dentro de la ciudad que espontáneamente se han ido conformado, generalizando en ellas las supermanzanas de solo tránsito local, y con centralidades a las que se pueda llegar en poco tiempo ya sea caminando o en bicicleta.

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El MIO, al contrario de lo que dice su nombre

Día sin carro fue originalmente una iniciativa para llamar a los ciudadanos a reducir el uso del automóvil y utilizar otros medios de transporte, al comprobar que el uso a gran escala de combustibles de origen fósil contribuye al cambio climático. Pero en Cali ese día es toda una boutade: una tonta intervención pretendidamente ingeniosa destinada a impresionar, y lo que aquí realmente impresiona es la cantidad de carros y motos que circulan ese día, con o sin permiso. La solución es por supuesto un único sistema de transporte público, eficiente y multimodal pero integrado, al que se pueda acceder caminando o en bicicleta y que en sus estaciones haya en donde dejarlas hasta el regreso.

El MIO, al contrario de lo que dice su nombre, no es un sistema de transporte público masivo, no es integrado y no es del occidente de la ciudad ni del valle del río Cauca; errores que se cometieron desde su inicio, junto con el de sus aparatosas estaciones en lugar de sencillas paradas re localizables. Lo primero que se ha debido implementar es un tren de transporte masivo por el actual corredor férreo, integrar al mismo provisionalmente los buses existentes en la ciudad, y que ese tren de cercanías se prolongara a lo largo de la Cordillera Occidental. Los beneficios de ese eje urbano-regional de Cali, cruzado por otro a lo largo del río Cali y la Carrera Primera, se pueden consultar en Caliescribe.com.

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