Cultivos, sustitutivos del ingreso

Por Paloma Valenci… el Sáb, 20/07/2019 - 8:51pm
Edicion
430

 

 


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Por Paloma Valencia
Abogada - Senadora de la República. 

 


Había dicho en la columna anterior que la continuidad de las políticas antinarcóticas, pasan por la erradicación, que debe traducirse en sustitución, y  para que sea estable, debe darle al campesino ingresos similares a los de la coca. 

Sin embargo, esto rara vez ocurre. Los mercados a los que aspiramos llegar pagan mal los productos agrícolas.  Hay alternativas interesantes capaces de competir en ingresos con la coca; pero este es un gran reto.

Los campesinos que tienen cultivos ilícitos no producen el clorhidrato de cocaína, el paquete blanco que se ve en las incautaciones. Su única labor en ese mercado ilegal es vender las hojas raspadas de las plantas de coca; de ahí el llamado nombre de “raspachines”.

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Estos campesinos junto con su familia por hectárea recolectan en promedio 130 arrobas de hoja fresca de coca cada 45 días

Estos campesinos junto con su familia por hectárea recolectan en promedio 130 arrobas de hoja fresca de coca cada 45 días. Por cada arroba de hoja le dan al campesino 50 mil pesos, de los cuales debe descontar 35 mil pesos por jornales, fertilizantes e insecticidas. Su ganancia es de 15 mil pesos por arroba, lo que equivale a que por fase recibe 6,5 millones de pesos. En un año un “raspachin” recibe 52,7 millones, de los cuales descuenta 36,9 millones por costos. El ingreso neto anual es de 15,8 millones de pesos. Un ingreso mensual de 1,3 millones de pesos. 

No cualquier cultivo puede competir.

En Corinto Cauca el aguacate Hass ha sido muy exitoso. El rendimiento es de 8.000 kilos por hectárea. Cada kilo en el mercado nacional es vendido entre 1.500 y 2.000 pesos, y para exportación por encima de los 3.000 pesos. Un campesino, ex cocalero del municipio, se cambió a producir aguacates y recibe ingresos por hectárea mensuales de 1,7 millones de pesos. Sus costos por hectárea son aproximados en 700.000 mensuales. En un año, este campesino, tiene una utilidad neta de 12 millones de pesos, equivalente a un millón de pesos de utilidad mensual. No obstante, los campesinos del municipio tienen en promedio 3 hectáreas, lo que se traduce en 3 millones de pesos mensuales libres. Un resultado competitivo con los ingresos mensuales por producción de hoja de coca. El reto está en que se logre la calidad de exportación, y no suceda que la gran parte de la cosecha se considere de “segunda”, y tenga mal precio. 

Otro ejemplo de éxito es la producción de cacao. A diferencia del café, donde las utilidades están en las especialidades; en los últimos años han aparecido los “clones”. Estos hacen referencia a diferentes tipos de nichos de mercado. Los cacaoteros pueden producir distintos clones que van desde cacao para producción de alcohol hasta cacao sin grasa para productos farmacéuticos.

Un cacaotero tiene un mercado asegurado. Para venderlo necesita cosechar, desgranar, fermentar y segmentar. Una hectárea le puede llegar a producir 4.000 kilogramos al año. El precio del kilogramo está en 7.500 pesos. Al año los costos son de 3,5 millones por hectárea. 

En el Norte de Cauca, se creó un centro de acopio para la producción de clones. Este centro compra la baba del Cacao, es decir, no se necesita ni fermentarlo ni segmentarlo y la compra al campesino se la hacen por 9.500 pesos por kilo. Un cacaotero puede llegar a tener una utilidad neta anual de 26,5 millones por hectárea, es decir, 2,2 millones de pesos netos mensuales.  Más de un salario mínimo legal vigente adicional que la producción de hoja de cocaína. El reto en ese caso es el “cadmio”, un elemento que es considerado nocivo para la salud, y limita nuestra capacidad exportadora. Debemos trabajar con eficacia para controlar y limitar la cantidad de cadmio en nuestro cacao. 
Sin embargo, sobreviene el reto económico del proceso de adecuación de las tierras. En el caso del aguacate Hass, la inversión inicial es de 15 millones de pesos por hectárea, en el de cacao de 10 millones. Con el aguacate, se requieren tres años para que empiece  a producir, con el cacao treinta meses.

El programa de sustitución de cultivos debe centrarse en ayudar al productor en su inversión inicial, y el monitoreo durante la etapa de producción; y luego garantizar los mercados para que los precios se mantengan. Sin ello, la estabilidad de las políticas es muy limitada.

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