Gases de efecto invernadero y “guerra nuclear “

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 20/07/2019 - 1:00am
Edicion
430

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


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Hoy la humanidad, o sea el homo sapiens, se enfrenta a dos grandes retos que pueden acabar con la vida en la Planeta Tierra

Hoy la humanidad, o sea el homo sapiens, se enfrenta a dos grandes retos que pueden acabar con la vida en la Planeta Tierra. El primero es el nuclear que ha vuelto a aparecer es el escenario mundial con los nuevos artefactos de EE. UU. y Rusia, además del hecho que cualquier país puede enriquecer el uranio y fabricar bombas atómicas. Una guerra nuclear acabaría con la vida en el planeta en pocos meses.

El segundo reto es el ecológico, que está vigente dado que el hombre continúa  enviando permanentemente a la atmósfera gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, pese a las declaraciones gubernamentales y científicas. Un carro emite en promedio 4.6 toneladas al año y con ello incrementa el calentamiento global, que de alcanzar 2° C más en pocos años, se llegaría a una situación considerada irreversible. O sea que el hombre continúa desestabilizando por todas partes la biosfera global.

Cada día consumimos más recursos, renovables o no, y a su vez arrojamos ingentes cantidades de desechos y venenos, lo cual cambia la composición del suelo, el agua y la atmósfera, destruyendo el delicado equilibrio ecológico.

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Se afirma que el hombre pasó de ser un asesino ecológico en serie

El reto nuclear depende de unos pocos gobernantes y ellos saben que usar la bomba atómica sería destruir la vida, pero el reto ecológico depende de todos: gobiernos y ciudadanos. Debemos convencernos que el crecimiento económico como se predica y práctica hoy, es imposible en el largo plazo. Por ello es urgente  cambiar nuestro criterio que consumir sin medida es crecer económicamente; es bien claro: significa acelerar la destrucción de la atmósfera y agotar unos recursos que cada día son más finitos.  

Se afirma que el hombre pasó de ser un asesino ecológico en serie a transformarse en un asesino ecológico en masa y con ello debilitando los cimientos de la civilización humana.

Volviendo a Esopo, no podemos seguir siendo la cigarra que canta mientras se destruye el mundo, debemos ser la previsora hormiga que no destruye su casa. El viaje a otros planetas no está ni remotamente garantizado y además no habría cupo en el cohete intergaláctico en donde solo escasamente viajarían el Adán y la Eva de esa posible nueva tierra.

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