La influencia del Reino Unido en el nuevo orden internacional

Por Jean Nicolás Mejía H el Sáb, 20/03/2021 - 10:24pm
Edicion
517

Jean Nicolás Mejía H

Profesional Ciencias políticas - Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 28 años,  Máster en cooperación internacional y organizaciones internacionales de la Universitat de Barcelona


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el gobierno de Boris ya ha empezado a diseñar la política exterior de cara al papel que quiere jugar en el mundo hasta el año 2030

La salida de la Unión Europea tras el Brexit le permite al Reino Unido volver a plantearse como actor de gran influencia en el sistema internacional. Al tener la libertad política de diseñar su propia estrategia de defensa y políticas comerciales, el gobierno de Boris ya ha empezado a diseñar la política exterior de cara al papel que quiere jugar en el mundo hasta el año 2030.

El gobierno anunció la nueva hoja de ruta basándose en el documento Global Britain una "Estrategia Integrada de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Política Exterior", en donde expone los nuevos desafíos en materia de seguridad internacional, diplomacia y objetivos comerciales.

El documento transmite que hay un gran cambio sobre la tradicional política de la Unión Europea y su modelo de diplomacia internacional, y busca un Reino Unido independiente, mucho más cerca de los intereses de los aliados americanos y asiáticos, y bastante agresivo en materia de seguridad internacional.

Lo más llamativo es que el gobierno ya anunció de entrada un incremento de más del 40% del tope de ojivas nucleares “aceptadas”, pasando de 180 a 260. Los fundamentos en un rearme nuclear se basan en el retroceso de la democracia y el inminente colapso del orden mundial producto de la Segunda Guerra Mundial. 

El enemigo identificado: Rusia. Para el gobierno británico: “Rusia sigue siendo la amenaza más grave para nuestra seguridad". Las relaciones entre Rusia y el Reino Unido están en alta tensión desde principios del 2018, porque los británicos acusaron formalmente al gobierno de Putin de ser el responsable del ataque con un arma biológica –un agente nervioso que se llama novichok- al agente Sergei Skipal y su hija en un intento por asesinarlos.

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Para el gobierno británico: “Rusia sigue siendo la amenaza más grave para nuestra seguridad".

El escalamiento del discurso contra Rusia desestabiliza el sistema internacional, porque supone una desconfianza enorme basada en un probable ataque real con un arma biológica -lo cual viola todos los protocolos y resoluciones de seguridad y paz internacional-, y por ende fomenta la inversión en seguridad -en militares y armas-, y promueve un discurso político agresivo que se esparce por el sistema.

 Un discurso similar al del aliado de siempre; Estados Unidos. Recientemente, Biden llamó “asesino” a Putin, una afrenta directa y muy peligrosa pues pone en entredicho las relaciones entre ambas potencias, lo cual podría de terminar de desatar la caída del sistema y un periodo de violencia o inestabilidad.

En materia de diplomacia, Reino Unido habla sobre américa latina y la importancia de consolidar relaciones con la región, en virtud de intereses mutuos. Sin embargo, hace mención explicita sobre las relaciones con Argentina, en concreto con el álgido tema de las Malvinas; “Seguiremos defendiendo la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich Islands, garantizando la protección de los intereses de las 3.500 personas que viven allí, de acuerdo con el principio de autodeterminación".

El tema de las Malvinas es un tema delicado porque el Reino Unido proyecta una soberanía de estilo colonialista sobre este territorio, mientras que Argentina aboga por buscar una solución a la soberanía de las islas mediante un diálogo bilateral. El gobierno británico interpreta que en virtud de la historia -colonialista y monopolista- de la influencia del Reino Unido en el mundo, este territorio ya le pertenece sin siquiera acatar las resoluciones de Naciones Unidas que promueven el dicho diálogo que busca Argentina.

Finalmente, la política comercial exterior va muy en la vida de la nueva configuración del sistema internacional económico y comercial, y la consolidación de los epicentros asiáticos de la economía internacional. China representa para el Reino Unido, “el país que más contribuirá al crecimiento mundial que cualquier otro país en la próxima década”, pero paralelamente “la mayor amenaza estatal para la seguridad económica del Reino Unido”. En consecuencia, el trato es distante y cordial, pero valorando y promoviendo las inversiones en común y los acuerdos siempre y cuando haya un beneficio mutuo real.

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Los acercamientos con las potencias comerciales de la región empezaron desde antes de consolidarse el Brexit

Es por ello por lo que Reino Unido mira hacia la región indo-pacífica (nuevo epicentro de bonanza económica y comercial internacional), con gran interés y expectativa. Actualmente, esta región concentra casi la mitad de la población mundial, y general el 40% del PIB mundial. Los acercamientos con las potencias comerciales de la región empezaron desde antes de consolidarse el Brexit, con acercamientos con Japón y los tratados “cero aranceles”.

Es sin duda alguna un viraje brusco y atrevido por parte del Reino Unido, a la hora de reconfigurar su nueva política exterior. Hay matices que dibujan la vieja visión clásica de configurar una influencia y hegemonía internacional por parte del gobierno británico, como queriendo reforzar su autonomía a una región que trata de borrar su pasado colonialista y conflictivo.

Es también interesante porque Reino Unido cuenta con herramientas diversas para lograr ser un actor de gran influencia internacional, a la par de la Unión Europea y de las grandes potencias. Faltaría ver si la aplicación de estas herramientas es acorde con las dinámicas actuales del sistema, para encontrar ese crecimiento y protagonismo que busca. 

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