Una Utopía llamada Santiago de Cali

Por Carlos Alberto… el Sáb, 20/03/2021 - 4:52pm
Edicion
517

Carlos Alberto Muñoz Cortés

Ingeniero industrial, consultor, ex profesor Universidad San Buenventura


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Sin terminar el segundo año de la nueva administración, ya la ciudad vivía aires de confianza

Santiago de Cali cambió, demostró que sí era posible mejorar. En poco tiempo esa atractiva ciudad, situada al suroccidente de Colombia se convirtió en una ECÓPOLIS, una ECOCIUDAD irreconocible, seductora, ecológica, solidaria, justa y amable. Con un buen ejemplo de gobernanza y de responsabilidad social más allá de un solo discurso, de una sola receta urbanística, económica o estética o de un solo periodo.

Sin terminar el segundo año de la nueva administración, ya la ciudad vivía aires de confianza: los programas de Ecología Urbana, en el contexto del programa Cali Sostenible, avivaron la conciencia social, las mayorías entendieron que democracia es también la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones (y necesidades) de los demás. Un cambio importante se hizo evidente en el tema de la movilidad; particulares y oficiales aportaron por igual. Para el segundo año de la nueva administración el uso de la bicicleta se había multiplicado por diez, se redujo en un 60% la accidentalidad, el uso del vehículo particular, de forma unipersonal, disminuyo en un 30%, y la contaminación medida en los puntos calientes bajó a niveles de 1990.

Así, en pocas palabras, y haciendo resúmenes año por año, un ex concejal de la ciudad explicó cómo se dio la transformación en esa urbe que hoy registra el mayor índice de lectura en el país y el más progresivo aumento de participantes en emprendimiento, ciencia, tecnología e innovación.

El relato tuvo lugar el día del equinoccio de septiembre de 2027, en el Foro Ciudades Resilientes que organiza la ONU. En él se analizan y premian las transformaciones que hayan mejorado la actividad productiva en el marco del desarrollo sostenible, el respeto por el medio ambiente, la movilidad ciudadana y, principalmente, la responsabilidad social y la calidad de vida de los ciudadanos.

¡Cali entendió que una mejor ciudad nunca significará mejor para todos, siempre significa peor para algunos! Y esa fue la dura sentencia que dio comienzo “Lo sorprendente no es que la gente en Cali robe o que haga huelgas; lo sorprendente es que, frente a la situación, los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga”, fueron las palabras que pronunció el ex concejal para explicar que hace ocho años, no obstante, las grandes obras que se adelantaban en ese momento, la ciudad no salía de un triste agujero negro. Pero, cuenta, hubo un hecho clave, un punto de quiebre: cuando Cali, con su nuevo alcalde ‘negoció’ de forma inteligente con los escépticos y cuando logró vencer la inacción de sus gentes, la ciudad cambió. Cambió con la participación comprometida del concejo, de los industriales, de los comerciantes, de la academia y hasta de la gobernación; de los sensibles médicos y odontólogos que dejaron por horas sus confortables consultorios para entender lo que significa la dinámica urbana; de los ilustres químicos e investigadores que dejaron su impecable laboratorio para saber de contaminación atmosférica; de los poetas que intentaron entender al político y de los políticos que aceptaron leer poesía; de los contadores que abandonaron sus computadores para pensar en huertas urbanas, en la ciudad, en la salsa, en cultura política, en permacultura, en los blancos y en los negros tanto como en los indios; en los pobres tanto como en los desplazados, idos y llegados; en los viejos y en los jóvenes; en el analfabetismo tanto como en la importancia de la música; en la ecología tanto como en la educación pública; en la importancia del pensamiento crítico tanto como en los deportes; en la natación o el ajedrez tanto como en el desarrollo sostenible; en el uso de la bicicleta tanto como en la lectura o las energías renovables. Cuando todos comprendieron que una ciudad es compleja y que la hacemos todos, la cosa cambió. Entendieron que el problema no es de unos, es de todos.

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El electorado caleño entendió que era una locura votar por los mismos una y otra vez esperando resultados diferentes

Cali en ese momento, en ese año de la nueva génesis, compartía una desesperanza generalizada en el país, situación que, paradójicamente y gracias a un concejo cívico, la llevó a un despertar colectivo de conciencias, inspirado en un pensamiento crítico y reflexivo.

El electorado caleño entendió que era una locura votar por los mismos una y otra vez esperando resultados diferentes y, que la ciudad estaba más amenazada por aquellos que permitían la maldad que por las malas personas.

La ciudad comprendió que el voto de opinión era más que una urgencia, era su última esperanza. Cali sorprendió al país electoral y al país político al tomar la decisión de no limitarse a escoger entre quienes representaban en ese momento, o bien el azar, o bien el desengaño, o bien el desconocimiento; descubrió que esas no eran rutas para mejorar. Se supo decidir por la sabiduría y el conocimiento, por la multiculturalidad, por la diferencia respetuosa y por la mezcla de saberes, por la honestidad, por los nuevos y diferentes en el escenario de la política. Por quienes apostaron a un nuevo y limpio juego fuera de las canchas de las maquinarias. Votó por quienes supieron leer las necesidades del pueblo en todas sus capas sociales, entendiendo y respetando diferencias. Ganó porque le apostó al respeto, a la cultura y a la cordura, a la educación en todos los niveles, al deporte y al cuidado del menor, del adulto mayor y del medio ambiente. Porque Cali asimiló que todos son arquitectos de su propio destino. Porque solidariamente Cali entendió que un solo niño que deserta de su escolaridad es un fracaso para toda la sociedad.

El entrevistado contó que, como concejal, y al lado de sus 20 compañeros, debió enfrentar diferentes oligopolios tradicionales de la ciudad para poder resolver el problema de la movilidad. Pero que, gracias al esfuerzo conjunto, hoy el tren de cercanías, que corre por el nuevo eje urbano y regional, vial y arquitectónico, es una realidad como sistema de transporte masivo que recorre orgullosamente la ciudad. Sus estaciones y parques temáticos usan energías renovables, con lo cual se demostró que la recuperación de los Ferrocarriles Nacionales podía ser una realidad para la región y el país; y lo mejor, que hoy es un orgullo para el caleño.

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El ex concejal, hoy mayor de edad y quien hace parte del Programa de Vejez Activa y Productiva y del Consejo de Sabios Ancianos

El ex concejal, hoy mayor de edad y quien hace parte del Programa de Vejez Activa y Productiva y del Consejo de Sabios Ancianos (ente novedad en la administración local de total éxito) confirma que todo se logró con una buena gobernanza. Habló de lo importante que es pensar en grande, de haber recuperado el orgullo del caleño por su ciudad, la importancia de tener una visión a largo plazo con acciones continuas a corto plazo. Considera que los logros están por el lado de los consensos, sentando a los diferentes actores para que se puedan articular a proyectos urbanos que superen y vayan más allá de los periodos electorales. Que hoy el caleño se siente orgulloso de su ciudad, su progreso y su desarrollo sostenible, social e incluyente. Se siente orgulloso de ser la primera ciudad en contar con molinos de viento en el interior de la ella, de mirar a las tres cruces y ver generadores eólicos donde antes veía solo torres de energía y/o comunicación. De saber que el Centro Administrativo Municipal es 100% alimentado con energías renovables; que su iluminación no depende de sistemas interconectados. Que hoy el caleño se siente orgulloso de contar con la sede mundial de la red de emprendedores. De destacarse por no tener mascotas callejeras mal cuidadas…

Hoy, 2027, Cali se siente orgullosa de contar con el primer sistema de transporte masivo 100% eléctrico y alimentado con energías renovables. Se siente orgullosa del control total de las antiguas quemas de sus cerros, que ya no se dan en virtud de un programa autosuficiente: implementado desde el año 2023, que incluye vigilancia, recolección de material vegetal seco y procesamiento de lo recogido y posterior venta a terceros.

Para terminar, hoy la ciudad se enorgullece de ser la sede del Campeonato Mundial de Ajedrez y de contar a su vez con tres grandes maestros salidos de sus escuelas. En el 2028 Cali inaugurará la primera Universidad Pública del Medio Ambiente UPMA

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