El revés de la paz …

Por Carlos Cuervo el Sáb, 18/01/2020 - 9:01pm
Edicion
456

Carlos Cuervo

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial. Desde 1984 hasta 1988 Ingeniero de sonido para el Instituto Colombiano de Ballet y la Orquesta Sinfónica del Valle, Pionero del canal de Telepacífico entre 1988 a 1992 a través de una programadora regional en donde se desempeñó como socio y director comercial. Fundador y propietario desde 1993 hasta el 2009 del restaurante y Café-bar Caffetto. Escritor y editor del blog pulso de Opinión desde mayo del 2010, y desde mayo de 2011, parte del equipo de blogs del diario Occidente de Cali. A partir de junio de 2014 colaborador de la página editorial del Diario occidente hasta el 2018. Secretario de la JAC San Antonio desde 2016 hasta enero del 2019, community manager para Antigua Contemporánea entre 2017 al 2018, asesor en procesos de consultoría de ciencias de datos para Blaucast Media desde 2018.


¿Será cierta esta premisa?

¿Podrá el cambio de estrategia del gobierno del partido Centro Democrático   con respecto a la paz, acabar con la reluciente nueva joya del turismo latinoamericano?

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Para ser equilibrados verificaré los datos correspondientes a los años 2016, 2017, 2018 y 2019 y así podremos precisar si la premisa inicial es válida

Bueno veámoslo desde la perspectiva de las estadísticas de visitantes extranjeros, que está en la página Web del ministerio de Comercio Industria y Turismo.

Para ser equilibrados verificaré los datos correspondientes a los años 2016, 2017, 2018 y 2019 y así podremos precisar si la premisa inicial es válida.

La paz se firmó el 26 de septiembre del 2016 en Cartagena y ese año el total de visitantes extranjeros en Colombia fue de 23’178.568 personas, para el 2017 descendió a 22’415.772, en el 2018 volvió a crecer con 23’349.030 y este año 2019 que recién terminó cerró con 21’560.988 visitantes extranjeros.

Las cifras muestran resultados ambiguos aunque es evidente que la estrepitosa caída de 1’788.042 viajeros menos en 2019 frente al 2018 obliga el análisis de cuán importante es el recrudecimiento de la violencia en el país y si mantener esta obcecada postura en contra del proceso vale la pena frente a la perdida de turistas, que es una de las pocas actividades económicas que reactivan el empleo y la economía como tal.

Reconozco que el ministerio de comercio, Industria y Turismo ha venido realizando una elogiable labor de promoción de Colombia ante el mundo en los últimos ocho años, al punto de lograr que muchas cancillerías y el departamento de estado nos eliminaran de las listas de países peligrosos para visitar, pero en el 2019 este panorama cambió para mal de nuevo.

Por ello el trabajo de PROCOLOMBIA, ANATO, COTELCO y de todos los demás beneficiarios del sector se estancó conduciendo al fiasco los avances de la nueva industria sin chimeneas.

Es claro que el cambio de visión del gobierno nacional frente al proceso de implementación con la insurgencia, la muerte de líderes sociales y el reciente malestar que la ciudadanía en general ha expresado en la calle, está desmotivando la visita de foráneos a nuestro país.

Igualmente a pesar de los esfuerzos del sector y del ministerio se necesaria la creación de una política pública coherente que cobije a todos los actores y que entre otras ayude a dinamizar de nuevo la afluencia de turistas. Además el gobierno central debe dejar los titubeos frente a las promesas incumplidas con la insurgencia, proteger con más ahínco a los exguerrilleros que si están cumpliendo con su palabra y demostrar ante el mundo que somos un país serio, que construye la paz a pesar de las inherentes dificultades en estos procesos. 

Dejando el asunto nacional, quiero reflexionar sobre cómo se encuentran Cali y el valle.

Profesionales del sector manifestan que desde el 2018 ha venido ocurriendo una baja en la llegada de turistas a la ciudad con carácter drástico y las cifras lo corroboran. Estas estadísticas son de todo el departamento y la tendencia sostenida a la baja en los tres últimos años es crítica. El 2016 cerró con la entrada de 2’137.987 de turistas, el 2017 descendió a 1’899.624, el 2018 bajó a 1’805.196 y el 2019 cayó a 1’706.111 con una disminución de 411 mil visitantes frente al 2016.

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Estas cifras no solo muestran la percepción de la gente en el exterior frente a la violencia sino además muestran un paupérrimo trabajo sectorial en promoción

Estas cifras no solo muestran la percepción de la gente en el exterior frente a la violencia sino además muestran un paupérrimo trabajo sectorial en promoción, mejora de la oferta de paquetes y planes turísticos y en el seguimiento a estos visitantes para fidelizarlos y utilizarlos como nuevos promotores de nuestra ciudad y región.

Increíble pero no aprendemos a usar las herramientas tecnológicas que hoy en día tenemos a disposición para fomentar la recomendación voz a voz de toda nuestra oferta en el turismo ecológico, el de aventura, hasta el gastronómico.

Así que para el nuevo alcalde va desde ya un llamado de atención para fortalecer la línea institucional desde la secretaria del ramo, porque ahí hay grandes soluciones para la crisis de empleo y de ingresos que por estos días ha estado manifestando a voz en cuello.

Y sino debe consultar con los españoles que conocen de las ventajas de recibir 80 millones de visitantes al año y del influjo económico que esto trae.

Finalmente concluyo si el post-conflicto continúa por esta senda, y las autoridades locales y seccionales no aúnan esfuerzos en enero del 2021 registraremos otra caída en la cifra de visitantes del 2020.

Señores está todo por hacer, así que a trabajar y a proponer proyectos.

P/D la única ciudad que no presenta proyectos en FONTUR es Cali. Qué vergüenza.

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