Un fantasma llamado castro-chavismo

Por Carlos Cuervo el Sáb, 17/10/2020 - 7:12am
Edicion
495

Carlos Armando Cuervo Jiménez

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial


Dos hombres muertos y olvidados, salvo por sus enemigos,  cuyos legados son cuestionables promueven esta ideología.

El primero muerto el 25 de noviembre de 2016, el otro, Hugo Chávez, fallecido el 5 de marzo de 2013.

Castro un hombre ególatra, violento que no dudó en arrestar hasta a sus amigos a la menor duda de disentimiento por parte de ellos y sin un legado claro más que enfrentar al tío SAM, con un resultado pírrico y un país empobrecido.

Hugo Chávez un soñador en un nueva patria Bolivariana, comprando conciencias a través del petróleo, el cual dejó como heredero al mando de su país a un conductor de autobuses públicos, sin legado claro puesto que su nación otrora fuerte en el contexto latinoamericano está reducida a escombros y violencia generalizada.

Fidel Castro fue un hombre homófobo hasta los tuétanos, en la década de los sesenta y setenta encarceló en la llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), a todo lo que oliera a disidencia y eso incluía a los homosexuales, a quienes los regímenes comunistas en general asociaban con la decadencia occidental.

En los ochentas se les concedieron derechos pero aún hoy en día luchan contra la homofobia cultural y los matrimonios entre el mismo sexo no son legales.

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También esta hipotética ideología promueve causas a favor del aborto, la eutanasia y por supuesto el comunismo

Ya establecidos estos antecedentes resulta cómico escuchar que esta supuesta ideología promueve la destrucción de la familia tradicional y otro tipo de sandeces, contradiciendo a la realidad que se vive en cuba; en Venezuela en medio de su caos resulta difícil establecer cuáles son las libertades y derechos de este colectivo, pero es poco probable que existan leyes que revindiquen los derechos de esta minoría social.

También esta hipotética ideología promueve causas a favor del aborto, la eutanasia y por supuesto el comunismo, este anacrónica teoría económica, muerta por su incapacidad de resolver los problemas sociales y económicos de los estados que se adhirieron a ella, con la salvedad de Corea del norte, estado gobernado por una dinastía.

Pero resulta que la candidez y el analfabetismo humano puede superar cualquier mentira asi sea una imbecilidad. En pleno 2020 y en el país más poderoso del mundo irrumpe en su campaña presidencial, enarbolada por las huestes republicanas como ese diabólico fantasma que acabaría con su país de manos de sus contrincantes demócratas.

Y así se revive la misma diatriba usada en nuestra anterior campaña presidencial colombiana, basada en mentiras, verdades a medias, mal interpretación adrede de leyes o programas de salud.

Ahora el problema no es que los partidos de ultra derecha usen la mentira como arma para destruir a sus opositores, el mal radica en la ignorancia y en la incapacidad del 90% de los ciudadanos de analizar, cuestionar e investigar, prefiriendo creer cualquier insensatez, solo porque esta expresada por un presidente de moral cuestionada o por un ex-presidente igual de cuestionado.

Llamar a Biden socialista es como llamar a Jesús terrorista o a Mahoma como demonio o a Isabel de Inglaterra como comunista, pero entre el analfabetismo y el fanatismo buen azuzado caen hasta personas que yo estimo como educadas y sensatas.

Si alguien cree en esta ideología  auspiciada por dos muertos, también debe creer en la tierra plana, que las vacunas son perjudiciales, que la ciencia es de izquierda, que la tecnología 5G es demoniaca y apropiada para controlar las mentes, en el chip de Microsoft para gobernar la tierra y en todas esas absurdas teorías de conspiración.

Esta irracionalidad de parte de la gente es la que permite elegir a hombres que a todas luces son irresponsables, ególatras, mesiánicos, populistas y psicópatas, para luego quejarnos cuando nuestras pequeñas islas son afectadas por las decisiones de estos falsos líderes.

La reelección de Trump pondría al mundo al borde de muchas desgracias, incluyendo las bases de nuestra propia extinción a través del negacionismo científico que este señor práctica, y que sus pares republicanos minimizan.

Ante ello mejor que Dios nos coja confesados.

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