Silencio sin fondo

Por Carlos Botero el Sáb, 16/12/2017 - 7:00pm
Edicion
347

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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


El silencio es más elocuente que la palabra. Sabio dicho que puede llevar a equívocos, como creer que quien calla es, por ello, elocuente. Calla quien no tiene nada qué decir y puede explicar su silencio porque no entiende un asunto. Pero también, quien calla otorga.

la decisión del Concejo Municipal de archivar la discusión y análisis de la propuesta presentada por el gobierno municipal para estructurar el  PIMU.

Estos comentarios vienen a propósito de la decisión del Concejo Municipal de archivar la discusión y análisis de la propuesta presentada por el gobierno municipal para estructurar el  PIMU.

Hay varias posibilidades para interpretar el gesto aparentemente democrático de los concejales de Cali que decidieron condenar la propuesta al humillante rincón del aplazamiento. Dejando de lado la imagen indolente de concejales hablando por celular o leyendo (¿) ADN mientras algún profesional o funcionario honesto trata de sustentar alguno o muchos de los aspectos comprometidos en un proyecto crucial para el futuro de la ciudad, parece increíble que una gran mayoría, lista para irse de feria, decide condenar (castigar) al olvido una iniciativa que es de profundo calado para la calidad de vida en la ciudad.

Optaron por la más fácil e irresponsable salida apelando a la prepotencia con que asumen sus funciones. Dijeron hoy no al PIMU, pero no dijeron cuál es la alternativa. Y no pueden decirlo porque no tienen argumentos ni capacidad para construirlos. Se rajan los concejales de Cali que dijeron que el proyecto de PIMU no va más, porque no son capaces de enfrentar un debate sobre el espacio público y la movilidad. Aún más, se rajan si se les hace un examen público sobre POT y demás instrumentos del planeamiento urbano. Eso y mucho más es lo que dice elocuentemente su silencio.

Que no se puede cobrar por el (ab)uso del espacio público elemental al convertirlo en parqueadero gratuito

Peor aún los argumentos banales que empiezan a publicarse sobre la negativa a revisar y discutir la propuesta del PIMU. Que no se puede cobrar por el (ab)uso del espacio público elemental al convertirlo en parqueadero gratuito; que no se pueden reducir las dimensiones de las calzadas vehiculares de las calles para permitir mayor disponibilidad de área para los usuarios naturales del espacio público, los peatones. Y lo peor, argüir que los comerciantes del centro y del pericentro verían afectados sus negocios porque sus posibles clientes no pueden estacionar frente a sus negocios. Mentira infinita: si usted quiere disfrutar de la fiesta comercial permanente que es el centro de la ciudad, estacione su vehículo en los alrededores y déjese llevar por su condición pedestre. Camine, disfrute, compre.

Lo más ridículo de los argumentos de los opositores de un proyecto como el PIMU es que visitan Europa en sus vacaciones y no entienden que para llegar a la City en Londres, tienen que pagar un peaje de más de 35 mil pesos colombianos, sin contar con los quince mil pesos por hora por estacionar en algún lugar habilitado para ello.

Eso pretende el PIMU y su negación sin argumentos no es otra cosa que oposición sin fundamentos y abuso al poder decidir por los ciudadanos.

Hay que entender, si se quiere ciudad, de ahora en adelante, que hay que pensar ciudad de a pie y que ello será posible solamente con un manejo inteligente de la movilidad. Eso pretende el PIMU y su negación sin argumentos no es otra cosa que oposición sin fundamentos y abuso al poder decidir por los ciudadanos.

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