Nuestros deberes sociales

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 16/05/2020 - 11:38am
Edicion
473

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como miembros de una sociedad, tenemos primero deberes y luego derechos

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


El Manual de Urbanidad y Buenas Maneras de Manuel Antonio Carreño, que se enseñaba en las escuelas de Santiago de Cali hasta principio del Siglo XX, inicia con los deberes del hombre para con Dios, la Patria, la sociedad y consigo mismo. Es decir, como miembros de una sociedad, tenemos primero deberes y luego derechos. El cumplimiento de los primeros es lo que engendra los derechos. Sin ese orden, en la sociedad impera la anarquía. Las diversas formas de delincuencia o desobediencia a las normas es una manifestación, vergonzosamente demostrada en esta pandemia, de quienes actúan como si los deberes y la ley no fueran para ellos.

Estos comentarios los traemos a colación de la biografía de María Sklodowska-Curie, (1867–1924), una mujer con una gran tenacidad y la primera en obtener en 1903 un Premio Nobel de Física en reconocimiento a su investigación sobre la radiación realizada en asocio de su esposo Pierre Curie y el profesor Henri Becquerel.​ En 1911 obtuvo por segunda vez el Premio Nobel esta vez de química por su descubrimiento del radio y el polonio. 

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Sin buenos ciudadanos cumplidores de la Ley y sus deberes sociales, es imposible lograr un país grande y próspero

En su autobiografía comenta: “Tengo un recuerdo muy vivo de la simpática atmósfera de camaradería intelectual y social que disfruté en aquel tiempo”. Con un grupo de estudiosos crearon en Polonia (ocupada por Rusia, empeñada en destruir su lengua y nacionalidad) la llamada Universidad Volante para enseñar en la clandestinidad a quienes no podían hacerlo por otros medios.

Sigue ella: “Realmente, los medios de acción eran muy pobres, los resultados no podían ser considerables, pero, no obstante, sigo creyendo que las ideas que nos guiaban entonces eran las únicas que podían conducirnos a un verdadero progreso social. No podemos confiar en construir un mundo mejor sin mejorar los individuos. Con este propósito, cada uno de nosotros debe trabajar su propio perfeccionamiento, aceptando, en la vida general de la humanidad, su propia responsabilidad, ya que nuestro deber particular es ayudar a aquellos  a quienes podemos ser útiles”.   

Sin buenos ciudadanos cumplidores de la Ley y sus deberes sociales, es imposible lograr un país grande y próspero. Eso necesita Colombia, que cada día seamos mejores ciudadanos, o como en el mundo de las abajas y las hormigas, que cada uno cumpla su deber.  

 

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