Enmiendas a una justicia acomodada

Por Carlos Cuervo el Sáb, 15/06/2019 - 11:28am
Edicion
425

Carlos Cuervo

Emprendedor y empresario con formación en Ingeniería Industrial. Desde 1984 hasta 1988 Ingeniero de sonido para el Instituto Colombiano de Ballet y la Orquesta Sinfónica del Valle, Pionero del canal de Telepacífico entre 1988 a 1992 a través de una programadora regional en donde se desempeñó como socio y director comercial. Fundador y propietario desde 1993 hasta el 2009 del restaurante y Café-bar Caffetto. Escritor y editor del blog pulso de Opinión desde mayo del 2010, y desde mayo de 2011, parte del equipo de blogs del diario Occidente de Cali. A partir de junio de 2014 colaborador de la página editorial del Diario occidente hasta el 2018. Secretario de la JAC San Antonio desde 2016 hasta enero del 2019, community manager para Antigua Contemporánea entre 2017 al 2018, asesor en procesos de consultoría de ciencias de datos para Blaucast Media desde 2018.


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La historia de la justicia en Colombia desde 1991 está llena de sobresaltos que han mancillado su labor

La justicia en términos simbólicos es el pilar esencial en donde descansa la credibilidad institucional y la convivencia de una sociedad, una justicia resquebrajada es símbolo de decadencia y de crisis profunda.

La historia de la justicia en Colombia desde 1991 está llena de sobresaltos que han mancillado su labor. El cartel de la toga aun bajo investigación, acciones en donde se han reescrito normas existentes, decisiones con aroma a politización como los fallos contra Mockus y Ángela Robledo o cuestionados como el proceso contra Sigifredo López o el de Andrés Felipe Arias y sentencias progresistas como las del aborto, la muerte digna, el matrimonio entre parejas del mismo sexo o del consumo de licor y alucinógenos en sitios públicos han puesto a las cortes en el ojo del huracán ocasionando un ambiente controversial en donde grupos políticos y de ciudadanos piden ajustes o cambios estructurales para el sistema.

¿Pero son estas acciones realmente las culpables de la impopularidad de la justicia y las consecuentes observaciones e intento de reformas cubren las expectativas de justicia para todos?

Desde el 2002 se iniciaron ajustes con las modificaciones a los artículos 116, 250 y 251 de la constitución con el fin de transformar el sistema penal escrito y secreto, con concentración de poder en la instrucción criminal, por uno oral rápido y acorde con las normas de respeto al debido proceso (artículo 29). Luego entre el 2003 y 2004 se intentó bajo el gobierno de Uribe realizar una enmienda profunda la cual fracasó (incluía reformar la tutela y eliminar cortes), de nuevo en 2008 se realizó un nuevo esfuerzo que tampoco llegó a feliz término. Ya en el 2012 se volvió a tramitar con éxito en el congreso pero objetada por el presidente Santos por las presiones de colectivos de abogados y de ciudadanos quienes veían en ella demasiados beneficios para los legisladores.  Y de nuevo en 2018 bajo el actual gobierno con resultados adversos.

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las expectativas de todos los colombianos para encontrar respuesta rápida a los múltiples factores perturbadores y de violencia

¿Pero qué debería concentrar la reforma? Las expectativas de todos los colombianos para encontrar respuesta rápida a los múltiples factores perturbadores y de violencia. Como una justicia ecuánime ante los miles de episodios de corrupción, una respuesta rápida para aplacar el hurto y atraco callejero con sentencias apropiadas, unas cortes evitando nuevos choques de competencias porque manifiesta inconsistencia del ordenamiento jurídico, además se debería normalizar la insuficiencia carcelaria y la escases de jueces.

Asi que continuaremos esperando una reforma que no suprima cortes ni derechos adquiridos y más vale reorganice la estructura logística del sistema.

 

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