Israel y Palestina, el eterno conflicto que el mundo pretende ignorar

Por Jean Nicolás Mejía H el Sáb, 15/05/2021 - 9:56pm
Edicion
525

Jean Nicolás Mejía H

Profesional Ciencias políticas - Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 28 años,  Máster en cooperación internacional y organizaciones internacionales de la Universitat de Barcelona


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Y no es para menos, las imágenes virales de los anti bomba detonando proyectiles en el cielo de ciudades como Tel Aviv y Jerusalen

Luego de varios años de relativa calma, el medio oriente se convirtió en el escenario del escalamiento de tensiones entre israelíes y palestinos, a tal punto que Naciones Unidas ha intervenido mediáticamente haciendo un llamado a la calma, pues diversos sectores también advierten que se está avanzando hacia una guerra a gran escala.

Y no es para menos, las imágenes virales de los anti bomba detonando proyectiles en el cielo de ciudades como Tel Aviv y Jerusalen del este han despertado las alarmas, pues el nivel de escalamiento bélico ha sido totalmente desproporcionado. Según información de las Fuerzas de Defensa de Israel, más de 2000 cohetes han sido lanzados por el grupo extremista Hamas, misiles en su mayoría interceptados por la Cúpula de Hierro, el escudo israelí que protege al país de misiles balísticos, misiles crucero, y otras amenazas aéreas. Se presume que puede ser el sistema antimisiles más desplegado del mundo ,costoso y  efectivo en el 90% de los casos. 

Lo que se intuye comenzó con los disturbios ocasionados por el desalojo de familias palestinas en manos del ejército israelí, se convirtió en amenazas del grupo Hamas -considerado como terrorista por EEUU, Israel y la UE-, después de que 300 palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía de Israel en pleno ramadán,, en la llamada Explanada de las Mezquitas, en Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

Amenazas que se materializaron en acciones militares, que ha convertido al territorio en disputa en un verdadero campo de batalla: los civiles que viven en Franja de Gaza temen una incursión militar terrestre por tropas de Israel, los habitantes del territorio palestino de Cisjordania evacuados por la destrucción ocasionada por los bombardeos y los habitantes de Tel Aviv, horrorizados por ver los destellos del Domo de Hierro alcanzando proyectiles a lo lejos. Hasta este sábado 15, la violencia ha dejado al menos 140 muertos en Gaza y ocho en Israel. En su mayoría, ancianos y niños.

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Pero a pesar de que mediáticamente se hayan hecho virales las imágenes del Domo de Hierro en acción, del llamado a la calma del Secretario General de Naciones Unidas y de la presencia de mediadores norteamericanos y egipcios en el territorio que ya buscan entablar un diálogo entre las partes, lo cierto es que el conflicto entre Israelíes y palestinos es un conflicto que en cierta medida el mundo ha ignorado, y ahora que es la primera vez que el gobierno de Israel decide ejercer poderes y presión sobre la comunidad árabe -derivados del estado de emergencia-,  desde 1966. Y la sociedad internacional no tiene control ni conocimiento de cómo abordar la crisis.

Las sociedades cambian, se adaptan y evolucionan, por lo que la escalada del conflicto actual no corresponde propiamente a las mismas razones de los anteriores escalamientos en 2014 y a principios del siglo XXI. Desde que el estado de Israel se fundó en 1948,  la árabe en Israel -palestinos- que ya vivían en el territorio y que no fueron expulsados o huyeron, son la minoría (actualmente una quinta parte de la población de israel, 1,9 millones de personas de 9 millones de personas),   ha sido segregada socialmente, pues israelíes y árabes no suelen compartir espacios cívicos -a pesar de que la crisis del coronavirus haya impulsado una estrecha colaboración de ambas partes en temas médicos-.

Los árabes también son considerados ciudadanos de segunda clase, pues administrativamente es mucho más difícil para un árabe palestino conseguir el pasaporte israelí que para un judío, independientemente del  lugar de procedencia de este último.

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La demografía de la ciudad en disputa- Jerusalen  ha cambiado considerablemente

En el 2018 se aprobó una ley que abolió el árabe  como el idioma oficial y declara la autodeterminación nacional como un acto exclusivo del pueblo judío; así el idioma oficial de Israel es el hebreo, el árabe tiene un estado especial,  el 72 % de la población habla hebreo, el 85% ingles  y el 21 % habla árabe). El árabe es hablado por los árabes israelíes y por muchos de los judíos de origen mizrají.

La demografía de la ciudad en disputa- Jerusalen  ha cambiado considerablemente.  Para los palestinos Jerusalen del este es la capital del estado Palestino, y la población de los árabes ha crecido considerablemente; pues casi el 40% de la población en la ciudad son palestinos,  a pesar de los altos niveles de segregación social.

Lejos de lanzar un juicio sobre el accionar del gobierno de Israel, y en particular de ciertos grupos supremacistas que empiezan a molestarse de ver como Jerusalen poco a poco se escapa de la soberanía Israelí, la comunidad internacional y en especial los actores mediadores en este conflicto, deben incluir en la variable estos cambios demográficos, que ocasionan redistribución social no sólo del capital, sino de los elementos culturales propios de ambas culturas - judías y palestinas.

Lo anterior hace que la búsqueda de soluciones pacíficas, se encuentren en el análisis de los nuevos procesos sociales que se están gestando y especialmente de dejar de ignorar aquellos procesos sociales que dan pistas de una posible solución: la cooperación. La pandemia logró fomentar la cooperación de ambos lados en la búsqueda de un bienestar social general, por lo que son estos escenarios imperativos si se quiere desescalar las tensiones y restablecer un relativo orden.

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