El futuro de la protesta social

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 15/05/2021 - 2:39am
Edicion
525

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


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Por otra parte, los actos de violencia y de vandalismo deben quedar atrás, en tanto no constituyen más que una forma inequívoca de anarquismo

El futuro de la protesta social y política dependerá de diversos factores y en especial de su carácter pacífico y participativo, como lo hemos señalado en anteriores columnas en las que hacemos hincapié en su carácter legítimo y en la defensa de los derechos y libertades constitucionales fundamentales de los ciudadanos contra las políticas antidemocráticas y antipopulares del régimen que el presidente Duque ejecuta como representante de las clases económica y políticamente dominantes al frente del poder del Estado.

Por otra parte, los actos de violencia y de vandalismo deben quedar atrás, en tanto no constituyen más que una forma inequívoca de anarquismo y de terror que conducen a la deslegitimación de la protesta social y del paro nacional.

En esta ocasión se trata de coordinar la unidad de acción de todas las fuerzas que integran la protesta social que luchan por el cambio que trasciende la simple posibilidad de lograrlo, para convertirlo en una realidad y así no caer en falsas expectativas derivadas de las percepciones aparentes que en muchos casos son contrarias a la realidad.

En las actuales circunstancias existe la posibilidad de abrir la protesta social a otros sectores de la vida nacional diferentes de los jóvenes, estudiantes, indígenas y sindicatos y que con su participación legitimarán aún más la necesidad de la protesta social, no solo en las calles de las ciudades sino en todos aquellos espacios de concertación y entendimiento, logrando de esta manera darle a la protesta una nueva dimensión más allá de la participación de las fuerzas tradicionales que la integran.

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Independientemente de la visión que se tenga sobre lo que se conoce como el “estallido de la protesta social”

Independientemente de la visión que se tenga sobre lo que se conoce como el “estallido de la protesta social”, el hecho real es que ésta seguirá viva no solo en la conciencia sino en la práctica de los manifestantes y no obstante los acuerdos y consensos a los cuales se llegue con el gobierno nacional, local y departamental, pues son innumerables las razones y los motivos que mueven a los ciudadanos a enfrentar no solo a los “malos gobiernos” sino al régimen de explotación económica del trabajo, que discrimina a los colombianos por diferentes razones y los excluye de la posibilidad de participar en la vida política de la sociedad, lo que ha hecho que se exacerben las contradicciones y los conflictos sociales.

Mientras tanto se deben ejecutar las tareas convenidas por los organizadores de la protesta, circunstancia esta que presupone de ciertas condiciones ideológicas y políticas de sus dirigentes en torno a la realización de los objetivos de la protesta social, con el fin de evitar los errores y poder así avanzar por los caminos del cambio social en igualdad de condiciones para todos los colombianos.

En todo caso es necesario librar la protesta social y política de la demagogia, el populismo y el reformismo constitucional entronizados en las políticas del régimen tendientes a apaciguar los ánimos y apartar a la inmensa mayoría del pueblo colombiano de participar en la protesta y el paro nacional.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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