Crisis de la democracia electoral

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 13/07/2019 - 11:47am
Edicion
429

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

Las elecciones consideradas como el símbolo de la democracia electoral atraviesan por una profunda crisis de legitimidad, afectada por una serie de factores relacionados con ciertas prácticas como el soborno, la violación de las leyes electorales y la violencia contra los candidatos especialmente pertenecientes a los partidos de oposición al gobierno o al régimen.

El país no es ajeno a esta situación que afronta la democracia liberal ligada a la crisis política que padece la clase dirigente, en la cual los ciudadanos ya no confían como tampoco en los candidatos del establecimiento, que utilizan los comicios electorales para manipular la conciencia de la opinión y de sus potenciales electores con promesas irrealizables o de corte asistencialista, que tan solo permiten “palear” los problemas sociales sin atacar sus verdaderas causas, generándose con ello un ambiente de conformismo y pasividad en el seno de la comunidad. En tanto que la dirigencia política pierde su vitalidad para dirigir los asuntos de la sociedad y del Estado teniendo que recurrir al uso de métodos autoritarios que riñen con el trato y manejo democrático para la solución de los problemas económicos, políticos y sociales que demandan los ciudadanos.

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Un examen de la realidad electoral nos demuestra que el país deberá afrontar una situación muy compleja con respecto a las próximas elecciones

Un examen de la realidad electoral nos demuestra que el país deberá afrontar una situación muy compleja con respecto a las próximas elecciones a realizarse en el mes de octubre para elegir alcaldes, gobernadores, concejales, diputados, ediles, cuya elección estará mediatizada según datos oficiales, por la acción de diversos grupos armados y redes de corrupción que buscan apoderarse de los cargos públicos y con ello del poder local y regional ligado con la ejecución de toda clase de actos ilegales relacionados con la contratación oficial, el tráfico de influencias, la minería ilegal, el narcotráfico, etc.

En este sentido se afirma que el crimen organizado busca elegir mandatarios e integrantes de los cuerpos de representación popular para mantener su influencia en el desarrollo de las economías ilegales en las diferentes regiones del país, lo cual se erige como una amenaza a la democracia, que por supuesto ha venido gestándose de tiempo atrás con la complicidad de algunos gobiernos y la participación de diversos sectores económicos y políticos, que escogieron el camino de la ilegalidad y del delito para enriquecerse con los recursos del erario público, la destrucción del patrimonio ambiental y la corrupción administrativa, que desde ya se extiende a tres de las mas grandes capitales del país como son Medellín, Cali y Barranquilla.

Paralelamente con esta circunstancia se incrementó la violencia contra dirigentes políticos, sociales y comunales que se oponen a estas prácticas ilegales y criminales y reclaman del gobierno garantías para el ejercicio de sus derechos y libertades contra las diversas formas de violencia, frente a las cuales la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría y la Fuerza Pública han sido incapaces de evitar los asesinatos, la corrupción y desde luego la inmensa capacidad de las mafias para comprar los resultados de las elecciones.

A lo anterior debemos sumarle el aumento de la polarización ideológica y política existente motivada por diversos factores, que además de afectar el proceso electoral poco o nada contribuyen a que el ciudadano del común pueda escoger libremente y en igualdad de condiciones a los candidatos de su preferencia, en tanto que un sinnúmero de candidatos pretenden seducir a sus potenciales electores con propuestas de corte populista, que lejos de resolver los problemas que afronta la comunidad, constituyen un factor de distracción y engaño que los ciudadanos deben desentrañar de las palabras y promesas electorales que se hacen en medio de la lucha competitiva por el poder, situación esta que ahonda aun mas la crisis de la democracia liberal y con ella su legitimidad electoral.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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