La insostenibilidad que se nos vino encima….

Por Carlos Botero el Sáb, 13/04/2019 - 10:20pm
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416
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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


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La insostenibilidad de urbes como Cali, en un panorama de un par de décadas hacia adelante.

arrastra de manera inexorable hacia la insostenibilidad de urbes como Cali

Será tema de nunca acabar que la expansión deliberada y sin control de áreas urbanizadas en la periferia de las ciudades, arrastra de manera inexorable hacia la insostenibilidad de urbes como Cali, en un panorama de un par de décadas hacia adelante.

La cotidianidad, el ejercicio repetido y rutinario del día a día nos permite seguir sintiéndonos habitantes de la urbe, aunque cada vez menos de la ciudad. Seguiremos viendo como problema de ésta, la creciente dificultad de la movilidad, llegando desde la periferia o trasladándose de un lugar a otro dentro del perímetro urbano. Agregaremos cada día más limitaciones en los servicios públicos: cortes frecuentes en el suministro de agua potable; inundaciones por lluvias de áreas donde nunca antes las hubo; sumideros domésticos y públicos rebosados devolviendo las aguas negras y cortes de energía tras los aguaceros y tempestades. Ahora aparece dentro de esa cotidianidad, el temor a ser aplastados por ramas de árboles o de árboles completos que nos pueden caer encima, sin ningún previo aviso posible.

Si de toda experiencia puntual negativa debe quedar alguna lección, los problemas del diario acontecer durante los meses transcurridos de este año –casi la tercera parte de 2019- nos deberían servir al menos para entender de qué manera vamos acumulando problemas y agregando gota a gota al vaso de la insostenibilidad, problemas que por no enfrentarse de manera directa, serán cada vez más inamovibles.

pagar, cueste lo que cueste, toda la oferta necesaria en infraestructura

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deberá hacerse cargo de todos los costos –cada vez más altos- que demanda el suministro de redes de infraestructura

Para empezar por el más evidente: las áreas de expansión y los grandes proyectos de vivienda en altura, incluso aquellos mucho más allá de esos límites, que son una manera paradójica de decir que en Cali no existen límites, nos demuestran, una vez más, aquello que todos vemos pero no leemos como un signo inequívoco de la insostenibilidad que se nos vino encima. Ahora la ciudad, incluyendo todos los ciudadanos que pagan impuestos y servicios, deberá hacerse cargo de todos los costos –cada vez más altos- que demanda el suministro de redes de infraestructura permanentes (agua potable, alcantarillados, electricidad, gas, vías, transporte público, parques y áreas verdes, comunicaciones) para todos los proyectos que se vienen levantando desde el sur del rio Lili hasta el río Cauca en Puerto Tejada. Inclúyanse los corregimientos de El Hormiguero y Navarro (hartas ganas que le tienen algunos exalcaldes aspirantes a volver a serlo) y se podrá imaginar la creciente mancha de urbanizaciones –cada vez más anónimas y deprimidas, sin importar el estrato, desde el 2 hasta el 6- que va ocupando por ahora el extremo sur del valle geográfico del rio Cauca. Aprobarlas con licencias de construcción le significan a los municipios comprometidos la obligación de pagar, cueste lo que cueste, toda la oferta necesaria en infraestructura. Que esto es urbanizar.

Pero urbanizar por cuenta de los usuarios de servicios públicos y de propietarios de bienes raíces, desde un ranchito endeble hasta un apartamento de 400 metros cuadrados y más, pasando por lotes ociosos y edificaciones desvencijadas. Quien no pague hace trampa al fisco municipal e intenta vivir a costillas de los que sí pagan.

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contribuyendo a la insostenibilidad sin aceptar que volver al centro de la ciudad y a los barrios absorbería cualquier demanda

Aunque nadie podría ufanarse ni saltar de alegría porque el inventario de vivienda nueva para estratos cuatro, cinco y seis se pueda estar encañengando, parece que fuese la única manera de detener el delirante ritmo de expansión urbanística. Tal vez ayuden también los cañaduzales –otra paradoja- porque esta ocupación del suelo resulta todavía más rentable que la especulación inmobiliaria, que de todos queda como alternativa cuando la tierra no aguante más tanta explotación.

volver al centro de la ciudad y a los barrios absorbería cualquier demanda por predios

Todo contribuyendo a la insostenibilidad sin aceptar que volver al centro de la ciudad y a los barrios absorbería cualquier demanda por predios para toda la vivienda que haga falta en Cali, haciendo ciudad y desarrollando cultura urbana.

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