Cali, planeación de largo plazo

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 12/06/2021 - 7:52am
Edicion
529

*Nicolás Ramos Gómez

A los problemas de la ciudad se agregaron los sociales y económicos ocasionados por la pandemia del Coronavirus y de ñapa el llamado paro, que antes que presentar soluciones a los problemas del país, le agregó los destrozos causados por el vandalismo. Es como se decía antes: tras de gordo, hinchado. ¿Cuánto le costará al país y a la ciudad reparar los destrozos causados? ¿Los líderes del Paro responderán por ellos?

Cali, planeación de largo plazo

Los voceros del paro, un movimiento cuyos verdaderos objetivos políticos acaban de aflorar, piden mucho pero no ofrecen nada que contribuya al mejoramiento de la calidad de vida que necesita el país y sus ciudades. Parece que como dirigentes sindicales necesitan hasta 38 salarios mínimos para poder vivir. 

Pero volviendo a la ciudad, víctima de los programas de gobierno de cuatro años que son monumentos a la improvisación y su dificultad para atender su crecimiento desordenado no tienen doliente o mejor quien los atienda. Todo ello, en primer término, por no tener una verdadera Oficina de Planeación, que estudie y piense o planifique la ciudad a 20, 40 años y con ello de continuidad a los esenciales planes de largo plazo: agua, vialidad, ordenamiento urbano. Sin esa oficina seguiremos de improvisación en improvisación o mejor, como con la vialidad, presentando o ejecutando soluciones que solo corren los problemas unas cuadras, pero no los resuelven.

Plan de Desarrollo Cali

A la falta de esa oficina debemos agregar lo que sabemos es urgente como la habilitación del ferrocarril regional y su reconstrucción a Jamundí, Timba y Santander de Quilichao. Reiteramos que el transporte automotor a gasolina, tiene sus días contados, no solo por su agotamiento sino por el problema de la creciente contaminación ambiental. Lo hemos mencionado otras veces, los países industrializados, hasta con 18 veces nuestro ingreso por persona/año, construyen trenes de alta velocidad y nosotros, con la miopía del subdesarrollo, seguimos construyendo carreteras. Igual pasará con el agua, buscando soluciones improvisadas y de costosa operación por estudios hechos a la carrera o poco responsables. Mientras tanto seguimos olvidando el Plan del Agua estudiado con detalle por la antigua CVC, cada día más urgente para la región y la ciudad. 

Sin una planeación de largo plazo, la ciudad, que pronto cumplirá 500 años de fundada, se continuará hinchando en total desorden por sus cuatro costados y creciendo exponencialmente sus problemas, su población y la inseguridad. La gran mayoría de los que llegan, como se dice, vienen con una mano atrás y otra adelante, pensando que la ciudad es la Arcadia feliz que habla la historia de Grecia, pero tristemente no es así. 

 

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