La ciudad se le salió de las manos a Ospina

Por Guillermo E. U… el Sáb, 11/09/2021 - 9:34pm
Edicion
542


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


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El alcalde Ospina, en sus primeras actuaciones, empezó a mostrar condiciones adversas de gobernanza

Después de veinte meses de haberse posesionado y casi a dos años de su elección, el alcalde Ospina registra el más alto índice de desfavorabilidad en todas las mediciones de recientes encuestas nacionales. Indudablemente esa percepción no es gratuita, lo cual indica el rechazo mayoritario de sus gobernados.

El alcalde Ospina, en sus primeras actuaciones, empezó a mostrar condiciones adversas de gobernanza, falta de autoridad, errático rumbo, acompañadas de inusitado afán de incrementar el gasto público, sustentado a través de un cuantioso empréstito, comprometiendo el recaudo de los contribuyentes y vigencias futuras hasta el año 2036.

En vez de terminar las inconclusas mega obras de su primera administración, como la Vía al Mar, los cruces a desnivel de los principales corredores viales, la culminación de la Avenida Circunvalar o de los Cerros, que aún se estanca en la Carrera 80, empezó a seducir con insulsas propuestas de la conexión centro-San Antonio, parques tecnológicos y embellecimiento de la Avenida Sexta, entre otras. Tampoco dedicó esfuerzos a culminar obras de las administraciones anteriores, como el Corredor Verde, más viche que antes, o el tercer carril de la Cali-Jamundí, el interminable parque lineal del Rio Cali o el imposible Edén de Ciudad Paraíso. Ha convertido la ciudad en un zoológico de inconclusos elefantes blancos, continuando el legado de Guerrero y Armitage.

En seguridad la tasa de homicidios se incrementó en un 35% en el primer semestre y volvió a niveles de 53 por cada cien mil habitantes, registro similar al año 2016. La rampante inseguridad callejera, atracos a mano armada en céntricos lugares, sin control ni apoyo administrativo transmite sensación de impotencia.

Los prolongados paros de abril, mayo y junio doblegaron al alcalde a frívolos diálogos con hordas de vandálicos delincuentes, autonombrados “primera línea” comprometiendo el principio de autoridad y recursos presupuestales cediendo facultades de los organismos policivos, judiciales y legislativos democráticamente establecidos.

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La movilidad del ciudadano quedó cercenada con la hecatombe de estaciones del MIO arrasadas, semaforización, señales de transito y módulos de foto detección derribados

El mismo vandalismo destructivo de infraestructura vial, de transporte, de monumentos y comercio fue premiado con la anarquía representada en espeluznante simbolismo de resistencia de Puerto Rellena y ofensivos grafitis en paredes y puentes urbanos.

La movilidad del ciudadano quedó cercenada con la hecatombe de estaciones del MIO arrasadas, semaforización, señales de transito y módulos de foto detección derribados y una negligente e inoperante Secretaría de Movilidad que después de cuatro meses aun no inicia la recuperación de la movilidad, convertida en caótica anarquía vehicular, infringiendo conceptos básicos de respeto y convivencia.   

Abusar del sistema de contratación interadministrativa en violación de principios de transparencia, objetividad y honestidad arrojan alarmantes mantos de duda de probidad del municipio. Convertir a EMCALI, contrariamente a su función primordial de empresa de servicios públicos y otros organismos en contratante de obras civiles, son pasos hacia el abismo de la corrupción, resguardada y protegida por la mediocridad intencional e ineficiencia de los entes de control, elegidos por mandato de un desprestigiado e interesado Concejo Municipal.

Curiosamente mientras la ciudad arde literalmente en llamas, el sector empresarial privado logró situar a Cali, según FEDESARROLLO, como la única ciudad con el índice de confianza del consumidor positivo, registrando objetivo índice al pasar de -18,7% al 6.6%.  

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La ciudad empresarial, acompañados de la población civil que quiere trabajar

La ciudad empresarial, acompañados de la población civil que quiere trabajar, hace ingentes esfuerzos de recuperación socio-económica, comprometida cada vez más con ahínco, superación, estabilidad y resiliencia, mientras el estamento publico sigue envuelto con los ilusos discursos de “cantos de sirena” con los que Ospina pretende seguir engañando.

Las iniciativas de revocatoria e inconclusos procesos de responsabilidad confirman la responsabilidad del elector, al momento de votar, en no dejarse embrujar equivocadamente por utopías populistas que entierran sueños de prosperidad, educación, bienestar y equidad conquistados, por generaciones, con trabajo honesto, respeto y rectitud.

La ciudad clama y exige un verdadero sentido de gobernanza en vez de despilfarro estatal.

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