Los 88 años de “El Gato”

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 11/06/2022 - 10:04am
Edicion
576

*Nicolas Ramos Gómez


Como buen gato con siete vidas, el semanario humorístico El Gato cumplió 88 años y lo digo porque los periódicos de este periodo desaparecieron hace rato de muerte silenciosa: Diario del Pacifico, Relator, Correo del Cauca, El Crisol y creo que la Voz Católica y otros de efímera vida que se me escapan. Su picante humorismo estaba dirigido a personajes de la ciudad, especialmente de la clase política, cuando Santiago de Cali era una pequeña urbe donde todas las gentes “del empedrado” se conocían.

Ha sido grato leer el libro conmemorativo de sus 88 años y recordar a Pachogato, quien, además de periodista, en alguna ocasión fue Inspector Urbano, compitiendo con la eficiencia y dedicación de Alberto Riascos Plata en arborizar la ciudad y que las casas esquineras tuvieran chaflanes para que voltearan fácil los vehículos que remplazaron a las mulas con sus rastras de madera y las victorias. Ojalá esta ciudad que se hincha en total desorden, tuviera varios Inspectores Urbanos como Riascos Plata, para controlar su creciente desorden e invasión de calles, andes, parques y ante-jardines. Es evidente que el control urbano desapareció de Santiago de Cali y solo impera el desorden, ahora ayudado por materas para mejorar la invasión de las calles.  

Para quienes conocimos a muchos de los personajes que se mencionan en la reseña que hace Pachogato hijo, quien afortunadamente, según lo confiesa tiene su Amparo, es grato recordarlos y recordar a sus colaboradores como el conocido “hombre pus”. Igual los contertulios del Café de la esquina de la Carrera 6ª. con Calle 10ª, algunos de ellos redactores de El Gato, fraguaban muchas, llamémoslas picardías y se ampliaban bochinches, para molestar, entre otros, a los aspirantes a ocupar el Palacio de San Francisco, como con petulancia pueblerina se llama el Edificio de la Gobernación. Este edificio que fue demolido, seria hoy con el del Hotel Alférez Real patrimonio histórico de la ciudad. Otro tertuliadero en la Plazoleta de San Francisco era la Botica del Dr. Pedro Pablo Scarpetta y la Oficina de su hijo Mario. 

Para beneficio de todos los que con ansiedad esperan el semanario para conocer la opinión de sus contradictores o detractores y para disfrutar de su humor, El Gato tenga muchísimos años más de vida, como todos los “gatos”, gracias a los cuidados de su Amparo. 

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