La infraestructura ferrovial debe ser prioridad

Por Guillermo E. U… el Sáb, 10/07/2021 - 6:40pm
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Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


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Posteriormente, finalizando el siglo diecinueve y con el surgimiento del petróleo, transformado mediante procesos de refinación en combustibles para motores de combustión

Pocas regiones en el mundo tienen la posibilidad de integrar todos los sistemas de transporte que permitan dinámico desarrollo económico. Los grandes centros urbanos crecieron por su privilegiada ubicación como puertos marítimos o fluviales. A finales del siglo diecinueve integraron sus ciudades a extensos corredores ferroviales que permitían el transporte de mercancías y pasajeros, desde y hacia centros de producción y consumo. Locomotoras, propulsadas por calderas de vapor usando carbón como combustible acortaban el tiempo arrastrando decenas de vagones con carga y pasajeros entre ciudades.

Posteriormente, finalizando el siglo diecinueve y con el surgimiento del petróleo, transformado mediante procesos de refinación en combustibles para motores de combustión, las viejas locomotoras fueron reemplazadas por cabezotes de mayor eficiencia y velocidad.  Estados Unidos, China, India y Europa desarrollaron extensas infraestructuras ferroviales comunicando apartadas zonas rurales con urbes industrializadas, convertidas en capitales comerciales, financieras de vertiginoso crecimiento.

Colombia, el Valle del Cauca y Cali no se quedaron atrás en desarrollar su sistema ferroviario, siguiendo el ejemplo global e intensificando el desarrollo socio económico que conllevaba. En 1878 se empezó la construcción de la vía férrea que uniría el puerto de Buenaventura con el valle geográfico del rio Cauca y el 1 de enero de 1915 llegó el tren a Cali. Los 173 kilómetros de recorrido, 15 túneles y 103 puentes conformaban “El ferrocarril del Pacifico”. Para 1925 se unía Popayán y el Quindío a esta infraestructura, conectando la región.

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No obstante, la excelente infraestructura ferrovial, la cual requería recursos para modificar la trocha de los rieles y mejorar diseños apropiados

Cincuenta años después Colombia ostentaba una extensión de 3,406 kilómetros comunicando la geografía nacional. Lamentablemente en la década de los años setenta se inicio el fin de la era dorada del ferrocarril. Malos manejos, inadecuado mantenimiento, excesivos costos laborales, sumado al crecimiento del transporte individual por carretera, enterraron en el olvido lo que otros países reinventaban e innovaban.

No obstante, la excelente infraestructura ferrovial, la cual requería recursos para modificar la trocha de los rieles y mejorar diseños apropiados para trenes de ultima generación y velocidad, no fue considerada prioritaria.

Contrariamente, el estado continúo incentivando las concesiones viales como alternativa de transporte.  Sin embargo, la construcción de autopistas de doble calzada, en zonas cordilleranas de compleja topografía, amenazadas por constantes derrumbes propicios de la inestabilidad de suelos y torrenciales aluviones de afluentes, resulta, por lógica, en elevados valores individuales de peajes.

El Valle geográfico del rio Cauca y su privilegiada ubicación, cercana al principal puerto sobre el Pacifico, interconectado por aquella otrora infraestructura ferrovial que permite facilidad de carga y pasajeros debe constituirse en política regional de estado para integrar todos los sistemas multimodales de transporte.

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Debemos alejarnos de lejanas posibilidades de interconexión con la Orinoquia

Debemos alejarnos de lejanas posibilidades de interconexión con la Orinoquia. Mas vale dedicar esfuerzos, recursos y prioridades al restablecimiento de un adecuado, moderno y rápido sistema ferrovial complementario al tren de cercanías propuesto, pero con visión de región y largo plazo, afianzando la vocación agroindustrial e industrial con la irrefutable privilegiada ubicación.

El valle geográfico, y los departamentos vecinos, pueden convertirse en la apetecida región continental receptora de multibillonaria inversión extranjera, óptima generadora de empleo, oportunidades y un renovado desarrollo económico estable, siguiendo la tendencia global de reubicación de la lejanía asiática a la cercanía americana.

Acudimos nuevamente al liderazgo, unión y visión regional que marcaron la diferencia.  

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