Cuadrado, el director de orquesta en Colombia

Por Redaccion el Mié, 09/06/2021 - 8:52am
Edicion
528

Juan Guillermo Cuadrado es, en sentido estricto, un comodín: es la carta que completa la baraja en la Selección Colombia, el que cumple todas las funciones y lo hace al más alto nivel, el que resuelve los problemas.

Es, como dice la Real Academia de la Lengua, esa "persona o cosa que sirve para fines diversos, según la conveniencia de quien dispone de ella". Y lo que lo hace más grande es que se trata de la definición por excelencia de un jugador 'de equipo': defiende, recupera, asiste, anota si le dan opción, y no falla nunca cuando las cosas se ponen más difíciles.

Así como este martes en Barranquilla: Colombia pasó de la angustia y la amenaza de una derrota mu abultada a la confianza del empate final 2-2, en gran parte porque el número 11 tomó la batuta y sacó al equipo hacia adelante, con el mismo ímpetu con el que reprendió a Dávinson por el gol de Paredes se juntó luego con Muriel para empezar a sacarlos a todos de ese pozo de dos tantos en solo 8 minutos y creyó, siempre y con decisión, hasta que puso la asistencia a Borja para la impensable igualdad. 

Rueda encontró en Cuadrado una gran opción como extremo contra Perú y contra Argentina en el arranque, y también como lateral, su posición habitual en Juventus, cuando decidió apostar a Yairo Moreno para quemar las naves por un punto de local. respondió el bueno hijo de Necoclí porque no sabe hacer otra cosa cuando se viste amarillo.

Cuadrado fue indiscutible antes con Pékerman, al punto que el día de los 8 cambios contra Japón, en el Mundial de Brasil 2014 (4-1), fue uno de los pocos intocables. Y luego para Queiroz, quien lo ubicó como interior y encontró en él más de una solución:  "trabajamos mucho con Juan, puede jugar de defensor, mediocampista, delantero y con un poco más de trabajo puede hasta estar en la portería", dijo alguna vez el portugués.

Ahora, en ausencia de Falcao o incluso de James, es asistente y es marcador, es vocero oficial y privado a la hora de la motivación en el camerino, es un pequeño DT dentro del campo para Rueda y un líder, de los buenos, de los que hablan fuerte y reconocen errores con esa misma buena actitud. Cuadrado reclama hace tiempo el brazalete de capitán que ahora pocos le discuten. Se lo ganó con fútbol, con carácter, con experiencia y personalidad. Pero más que nada y por sobre todas las cosas, se lo ganó con talento. Son él y diez más en esta nueva era. Nada cambia.

Caliescribe edición especial