Nueva versión del plan distrital de desarrollo para Cali

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 09/05/2020 - 5:55pm
Edicion
472

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

En sesión virtual de la plenaria del Concejo Municipal transmitida por internet el miércoles 6 de los corrientes, el alcalde Ospina en extensa intervención dio a conocer el contenido del Plan Distrital de Desarrollo para la ciudad de Cali 2020-2023, que calificó como un “gran acuerdo de sociedad” el cual según él, responde al propósito de contar con una “Cali Unida por la Vida” como presupuesto esencial para convertir en realidad sus objetivos y fines concretos encaminados a sacar adelante  a la ciudad como Distrito Especial con sus principios, enfoques, dimensiones, estrategias y metodologías, a fin de conseguir su consolidación a partir de la implementación de unas agendas que permitirían su cumplimiento, sobre la base de la realización de una serie de pactos que hagan posible la ejecución de diversos programas, cuya financiación dependerá en gran medida de conseguir con el sector financiero nacional e internacional los recursos para tal efecto, además de los limitados ingresos con que cuenta el municipio durante el resto del año y del período de funciones del alcalde.

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Por tanto la pretensión de sacar adelante la visión de Cali como Distrito Especial con “5 apellidos” como si se tratara de una ciudad de alta estirpe económica-social

Por otra parte, la posibilidad de implementar el Plan de Desarrollo 2020-2023 tropieza con una serie de obstáculos en momentos en que la sociedad en su conjunto y la ciudad de Cali atraviesan por una profunda crisis económica, social, financiera, urbanística, ambiental, que se prolongará en el tiempo agravada con la expansión de la pandemia del COVID-19, que como dicen “llegó para quedarse” desatando una serie de conflictos sociales y situaciones de violencia, comprometiéndose con ello el presente y futuro de la comunidad caleña en sus diferentes clases y grupos sociales.

Al tiempo que la “economía naranja” o de servicios no podrá atender la creciente demanda de empleos bajo cualquiera de sus modalidades (turismo, deporte, cultura, recreación, servicios, etc.), ha quedado demostrado que la misma no puede sobrevivir sin la ayuda del Estado en medio de la crisis, tal como sucede en la actualidad, en tanto que su recuperación durará mucho tiempo para captar la demanda y ser igualmente competitiva en el mercado.

Por tanto la pretensión de sacar adelante la visión de Cali como Distrito Especial con “5 apellidos” como si se tratara de una ciudad de alta estirpe económica-social, se convierte en una de las grandes debilidades del Plan de Desarrollo al no poderse construir y lograr lo que las condiciones reales de la ciudad no garantizan para su ejecución y cumplimiento acordes con los objetivos y fines del Plan propuesto.

En este caso con la cuarentena obligatoria por la pandemia del COVID-19, quedó demostrada la insolvencia e insostenibilidad de la “economía naranja” fundamentada en el modelo neoliberal de la economía de servicios que en las últimas décadas se implementó en la ciudad de Cali con base en los Planes de Desarrollo, generando altos índices de desempleo e informalidad que hoy se han agravado con la crisis económica y sanitaria.  

La experiencia que se vive en la actualidad debe servirle a los gobernantes y dirigentes para proyectar un futuro diferente al que en los últimos 30 años se ha impuesto y ahora se pretende afianzar con la construcción de la Ciudad Distrito Especial.

El turismo y los deportes además de la cadena de servicios de hotelería, gastronomía, entretenimiento, etc., son actividades que se verán afectados con la disminución de del número de participantes y turistas que temen contagiarse con el COVID-19 durante los viajes que realicen.  

Las actividades económicas deben tener cambios ajustados a dichas realidades de manera que generen empleo estable y bien remunerado como serían entre otros, la promoción de la investigación científica que es posible lograr en la ciudad ya que se cuenta con varias universidades que tienen facultades de medicina, salud, bioquímica, física, química, conjuntamente con otras actividades que permitan producir nuevos puestos de trabajo para los profesionales independientes, los tecnólogos, peritos, etc., que han sido fuertemente golpeados con la crisis, especialmente los mayores de 60 años que continuaban laborando y en el futuro inmediato no podrán hacerlo, siendo el trabajo la base esencial de los ingresos para su subsistencia y la de su familia.

Al mismo tiempo debe promoverse la creación de nuevas empresas industriales para la fabricación de medios de producción y de consumo con destino a satisfacer las necesidades del mercado interno y externo.  Igualmente en el nuevo Plan debe diseñarse una política pública que tenga por objeto recuperar la extensa zona rural que posee la ciudad, con el fin de desarrollar diversos procesos agroindustriales y de sostenibilidad alimentaria, tendientes a mejorar las condiciones de vida de los campesinos y de los trabajadores del campo.

Es un error extender al sector rural la economía de servicios que se construye en la ciudad sin atender prioritariamente sus necesidades específicas y su potencial productivo para el conjunto de la economía del municipio de Cali.

La propuesta de extender el MIOCABLE a sectores de ladera como Terrón Colorado y Cristo Rey para “dinamizar el turismo y la movilidad”, no solo desconoce la experiencia con la construcción del MIOCABLE en Siloé que arroja pérdidas millonarias sino que pasa por alto la situación crítica económica, financiera y operativa de METROCALI que conducirá a la inviabilidad del sistema al no poderse aumentar los subsidios a los operadores privados, quienes una vez controlada la pandemia exigirán un nuevo reajuste al subsidio que reciben.

Así mismo es equivocada la propuesta de crear un canal de TV de EMCALI, en momentos en que los canales públicos y privados atraviesan por una crisis financiera agravada con la situación de la pandemia.

Por estas razones no compartimos la idea de que la economía de los servicios constituya la base fundamental para convertir a la Cali Distrital en una ciudad productiva y competitiva, proveedora de cientos de miles de empleos y de nuevas oportunidades de inversión, de crecimiento y desarrollo económico y social. A menos que se esté pensando como parece ser en la promoción de una actividad económica que estaría al servicio de determinados grupos de interés que aspiran a llenar sus bolsillos con los dineros que obtengan de la explotación económica del trabajo de cientos de caleños y la extensión del consumismo en toda la ciudad conjuntamente con la especulación financiera que llegarán como consecuencia del surgimiento de una ciudad costosa como son todas las ciudades turísticas en el mundo.

Dicha posibilidad les permitirá sin duda alguna a las autoridades que manejan la Hacienda pública poder recaudar mayores impuestos e incrementar otros a partir de la imposición de nuevos gravámenes (tasas, contribuciones, tarifas, etc.). No es justo ni equitativo que sobre los hombros de los caleños de los sectores medios y populares de la sociedad se descargue el peso de la deuda que se incrementará aún más en el futuro inmediato, con el fin de hacer realidad el plan Distrital de Desarrollo, que en el fondo no tiene por objeto satisfacer las verdaderas necesidades del pueblo caleño.

Es conocido que el Plan Distrital de Desarrollo tan solo tiene un carácter indicativo para el sector privado que puede o no acompañar uno u otro proyecto o programa de desarrollo a través de las denominadas alianzas público-privadas que como  la construcción del parque lineal del río Cali, Ciudad Paraíso y varias de las obras del sur de la ciudad han generado sobrecostos además del ingreso de la corrupción en la contratación oficial.

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El denominado plan Distrital de Desarrollo además de no tener los soportes técnicos y financieros para su ejecución, está fundamentado en un conjunto de pronósticos

El denominado plan Distrital de Desarrollo además de no tener los soportes técnicos y financieros para su ejecución, está fundamentado en un conjunto de pronósticos que le confiere a los proyectos y programas apenas un margen de posibilidades en cuanto a su eventual realización, ya que el mismo está sujeto a las variables que se presentan durante el tiempo de su programación y ejecución, lo que hace que este adolezca de estabilidad conviertiéndose en un simple catálogo de buenas intenciones que no se podrán realizar.

Los anteriores aspectos tienden a desnaturalizar el contenido del Plan que en esta ocasión lejos de constituir una herramienta importante de planificación del desarrollo económico y social, no deja de ser más que la sumatoria de un conjunto de propuestas, muchas de las cuales rebasan las posibilidades de convertirlas en realidad.

En términos generales los planes de Desarrollo que se han aprobado en la ciudad de Cali responden en gran medida a los intereses de las clases dirigentes que en esta oportunidad están representadas por grandes empresarios de la economía de los servicios, urbanizadores y comerciantes asesorados por las cámaras de Comercio, Camacol y Cámara Colombiana de la Infraestructura, que ven en dicho plan una oportunidad para realizar buenos negocios para algunos de sus afiliados en la ciudad en medio de la crisis, como sucede a nivel nacional.

El Plan Distrital de Desarrollo que cursa en el Concejo Municipal debe ser objeto de una reforma sustancial, en tanto que la ciudad y sus habitantes no resisten la retórica de un alcalde que promete revitalizar la vida económica y social de los caleños, anteponiendo sus deseos a la realidad concreta y objetiva derivada de las condiciones en que vive la población que se ha hecho cada vez mas pobre y miserable y a la cual se le quiere imponer “resiliencia” con el propósito de apaciguar sus ánimos y con ello la posibilidad de exigir sus derechos y reivindicaciones económicas y políticas lo cual solo será posible en cuanto los caleños se apropien de las ideas del cambio social y las materialicen en acciones encaminadas a construir una ciudad mas igualitaria y equitativa para todos.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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