Un colombiano en el Capitolio de Washington

Por Redaccion el Sáb, 09/01/2021 - 11:55am
Edicion
507

*Se reserva el nombre por seguridad

Dos horas de temor

30.000 mil protestantes de la certificación del voto electoral
30.000 mil protestantes de la certificación del voto electoral

A eso de las 2 y 20 de la tarde  estaba parado a 20 metros de la entrada principal del Capitolio de Washington (Estados Unidos)  en el segundo piso mirando por las ventanas hacia lo que se llama el Mall Nacional, viendo los 30.000 mil en ese momento protestantes de la certificación del voto electoral que le daba a Joe Biden la Presidencia. Al principio vi a 8 o 10 policías heridos, había sangre en el piso de mármol blanco. Después vi cómo los policías empezaban a retroceder y  me pregunté ¿para dónde van?

Entonces vi que venían 150, 200  personas y cada vez más y más empujándolos, correteándolos. En unos segundos cientos de personas empiezan a correr hacia las ventanas que estaban justo debajo de mi. Empiezan a pegarle a las ventanas y a romperlas para entrar. Yo intento correr a mi oficina, que queda en el edificio Hard, pero cuando llegué a las escaleras la policía no me deja seguir porque no es seguro y me lleva al Lobby del Presidente (Senado ) , un sitio que queda afuera. Este lobby  es el lugar donde los  Senadores pueden hacer llamadas y hablar con sus equipos porque a los miembros del staff, a los empleados,  no nos está permitido entrar al Senado. Cuando  se empiezan a escuchar más duro y más cerca los gritos de los terroristas, habiendo entrado a la fuerza son terroristas, los policías deciden llevarnos al recinto del Senado y nos encierran ahí a 150 personas, 100 senadores y 50 empleados del senado. 

Toma del Capitolio

Toma del Capitolio
Manifestantes habían entrado a la fuerza al Capitolio

Cuando entramos, los senadores no entendían qué estaba pasando. Ellos habían visto que el Servicio Secreto había entrado a sacar al vicepresidente  Pence  y al Senador Chuck Grassley,  el presidente pro tempore del senado, los había levantado de sus sillas y los habían cargado para sacarlos. Los senadores no habían visto lo que yo había visto, que militantes – algunos armados, la mayoría no, gracias a Dios- habían entrado a la fuerza al Capitolio.  Los senadores estaban calmados pero confundidos. No sabían que estaba pasando. 

 

Manifestantes en el Capitolio

Caos en el recinto del Congreso
Caos en el recinto del Congreso

Empezamos a oír que los terroristas estaban intentando tumbar la puerta de madera del Senado,  la madera se empezó a quebrar y entonces la policía decidió evacuarnos para lograr que escapáramos y evitar la pérdida de vidas. Había 200 o 300 terroristas en el interior del Capitolio. Entra un policía, abre una puerta y dice: “Todos afuera”. Nos levantamos inmediatamente y empezamos a salir por esa puerta sin saber a dónde conducía. Salimos rápido pero ordenados, nadie empujó a nadie. La policía había establecido un perímetro para ayudarnos a salir hacia los túneles del segundo piso y bajamos ya corriendo. Yo estaba rodeado de varios senadores y dos policías. Todos empezamos a correr hacia los túneles, siguiendo a los policías que nos dirigían hacia un lugar seguro. Yo vi que cargaron a los senadores de mayor edad, había al menos 5 senadores de más de 80 años, uno de casi 86; mayores de 70 había unos 15. Muchos iban cargados, otros tratando de caminar rápido con la ayuda de gente más joven. En ese momento yo no pensaba más que en llegar a un sitio seguro para sobrevivir. No sabía dónde estaba mi jefe, el senador estaba al otro lado del senado cuando nos metieron ahí. No sabía que iba a pasar, solo que había que salir y que si alguien necesitaba ayuda había que brindársela. Llegamos a un punto en el que había dos pasillos, había gente cogiendo hacia ambos lados y nos tocó elegir hacia donde seguir sin saber si había terroristas al otro lado del túnel esperándonos. No sabíamos si este era un ataque organizado, no sabíamos que estaba pasando realmente. Solo sabíamos que se estaban tomando el Capitolio de los Estados Unidos. 

Seguidores de Trump en el CapitolioManifestantes en el Capitolio

De la confusión al silencio en el bunker

Llegamos a un bunker que medía 40 de largo por 20 metros de ancho. Cuando llegamos, nosotros fuimos los primeros en llegar, no había mesas, no había sillas, no había nada, pensamos que habíamos llegado a un sitio equivocado. Después pusieron sillas, mesas y televisores.  Más de eso no puedo dar detalles de donde estábamos por razones de seguridad. Era un lugar de 40 por 20 metros y éramos unas 150 personas. Las conversaciones eran tensas, hubo  gritos,  mucha confusión de los senadores. Todos llamando a las familias, a los empleados. La mayoría de los senadores estaban solos, sin sus equipos porque no se suponía que estuviéramos en el Capitolio. Yo estaba ahí porque quería mirar los manifestantes y me cogió la toma antes de que pudiera regresar a mi oficina.

Senadores USA

Cuando habló el Presidente Biden pudimos verlo por televisión, lo escuchamos en silencio. Un silencio indescriptible.  Las palabras del presidente entrante, pidiéndole al Presidente Trump llamar a la calma,  fueron muy bien recibidas. Minutos después también escuchamos la respuesta de Trump.

No compartiré las  reacciones o comentarios de los senadores frente a ambas declaraciones porque son hechas en privado en un sitio seguro en el que no se permiten grabaciones. Por eso mismo no compartiré las conversaciones sobre temas políticos o personales que sostuve con ellos durante las dos horas en que estuvimos en el bunker.  

Vuelve la calma

Más o menos a las 5 de la tarde nos enteramos de la retoma del Capitolio. Un sargento de la policía entró al bunker a contarnos que había una operación activa, que estaban recuperando el Capitolio, entrando oficina por oficina verificando que no hubiera terroristas escondidos, armas o bombas escondidas y que esperaban tener el Capitolio totalmente asegurado antes de las 7:30 de la noche.

Regresa la calma en el Congreso
Regresa la calma en el Congreso

Aproximadamente a las 6 nos dejan salir del bunker. Mientras volvían a iniciar sesión y empezaban a votar, yo fui a hacer un recorrido por el Capitolio y a mirar los daños que habían hecho los terroristas con el Senador John  Hickenlooper quien  fue candidato presidencial este año por el partido demócrata, exgobernador de Colorado que acabó su gobernación hace poco. Yo lo había conocido en mi trabajo anterior en  AIPAC, nos habíamos reunido con él para conocer sus posiciones en ciertas políticas. El, como nuevo senador, no conocía bien el edificio entonces yo lo acompañé a ver los daños sin perderse en ese edificio tan grande. 

Caminamos por 15 minutos. Lo primero que note fue que el piso estaba cubierto de mugre, uno podía resbalarse. Uno podía sentir que  cientos de personas habían pasado por ahí, el piso estaba cubierto del polvo y del barro de los pies de estos terroristas. Había basura por todos lados, botellas de agua tiradas en el piso, banderas de Trump, una bandera de los Estados Confederados de la guerra civil. Vi un brazalete con una esvástica. Había vidrios quebrados por todos lados, sangre en algunos sitios y muchos muebles caídos, habían destruido señales  Ya había algunas ventanas de las que fueron rotas tapadas con madera. Lo más impactante fueron las quemaduras de los pisos de mármol, quemaduras de las granadas de humo que tira  la policía para sacar a los terroristas. El barro es el indicador de cuantas personas se habían metido al Capitolio. Cualquier persona que entra al Capitolio sabe que el piso siempre está bien seco e inmaculado. Esa noche no había ningún lugar que no tuviera polvo y barro.

A las 7:30 empieza la sesión, todo había vuelto a la “normalidad”. Nosotros terminamos a la 1 de la mañana nuestro trabajo en el Senado.

Toque de queda en Washington
Toque de queda en Washington

Había toque de queda en Washington esa noche y nuestro director legislativo ofrece llevarnos en su carro cuando la policía nos asegura que no hay peligro en las calles, que están pacíficas, que no hay violencia en las calles gracias al trabajo de miles de soldados activados por el vicepresidente Pence. El director legislativo nos lleva a los apartamentos, primero al senador y luego a mí. No queríamos llevar el carro del senador y parquearlo afuera de su edificio por si algo más pasaba esa noche. Las calles estaban vacías, no había casi carros, no había un alma. La ciudad está desierta. 

El día siguiente

Habiendo dormido  menos de cuatro horas,  porque la cabeza no paraba, al otro día a  mí me tocó volver a trabajar. Aunque todas las oficinas estaban cerradas yo fui al Capitolio porque el Senador todavía tenía  actividades. En el camino vi las calles todavía muy vacías aunque  había un poco más de carros, el mundo tenía que seguir. El día era muy bonito, no muy frio, casi como un día para recompensarnos por un día anterior  muy doloroso. El regreso a trabajar no fue fácil, fue duro entrar al Capitolio después de todo lo que había pasado.

Fuimos a un aeropuerto privado, a llevar al senador , porque no se les permitió volar a sus ciudades en líneas aéreas comerciales … nuevamente las calles desoladas.

El legado

No sé si fui el único colombiano en el Capitolio durante la toma. Sé que había otros latinos pero no sé sus nacionalidades. Había una señora que me habló en español y que me dio muchos consejos porque vio que yo estaba con mucha ansiedad, con mucho miedo…. 
Pero como colombiano que vivió esa experiencia, lo que yo le diría a los colombianos, al presidente Duque y al Congreso es que no tomen la seguridad por sentada, hay que revisar siempre los protocolos, los planes de seguridad para que si esto llega a pasar en Colombia sepan evitar la toma del Capitolio por terroristas domésticos que no quieren dejar que los resultados de una elección se mantengan.

Manifestantes en el Capitolio

Esto pasó en la capital de la democracia mundial, con el ejército más grande del mundo. Es importante recordar que puede pasar en cualquier parte del mundo. Si un senador colombiano  está leyendo esto le suplico que mantenga a sus colegas del senado y de la cámara bajo control. Lo que hicieron algunos senadores aquí, días antes de la toma, fue echarle gasolina al fuego, instigar  a la violencia a militantes de Trump que no creen en los hechos, que no creen en la realidad y que piensan que la elección fue fraudulenta aunque no hay evidencias de que la elección haya sido robada.

Manifestantes en el Capitolio

Les suplico que  siempre mantengan la verdad, que no se pongan a buscar fama política, réditos políticos tergiversándola  simplemente por mantener el poder. No sacrifiquen la integridad, no sacrifiquen la verdad por el poder.

Esto nos pasó a nosotros, casi nos cogen. Los terroristas entraron al senado menos de 30 segundos después de que salió el último senador, 30 segundos menos y quien sabe que habría pasado. Gracias a Dios la policía nos pudo evacuar y llegamos a un sitio seguro y aquí estamos para contar el cuento para que nunca vuelva a pasar.

*Un caleño  asesor especial de un Senador nacional  que reservamos su nombre por seguridad,

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