Duelo sin goles

Por Redaccion Cali… el Lun, 06/03/2017 - 8:38am
Edicion
306

América y Nacional hicieron gala de un fútbol veloz y con mucha entrega. El local salió al campo con la obligación de satisfacer a una hinchada que desde muy temprano copó la totalidad de las tribunas del olímpico Pascual Guerrero, tantas veces testigo de esta contienda. Pero no fue un testigo mudo, el palpitar de los bombos y el aliento de la gente animaba a los jugadores escarlatas, que trataron como igual al encopetado Nacional, que tuvo que hacer lo propio.

Lo hizo desde antes del pitazo inicial, cuando Bernardo Redín entró al campo de juego con su nómina titular, y América por su parte tuvo que prescindir del ataque de Ernesto Farías y Juan Camilo Hernández.

En compensación, los jugadores que disputaron el primer tiempo mostraron orden y entrega. Para ganar hacía falta un poquito de irrespeto. Los volantes de marca tuvieron que responder con su habilidad a un medio campo verdolaga de toque muy rápido y preciso, y en ese vértigo se perdieron algunos pases, pero esto mejoró en el segundo tiempo. El Director Técnico escarlata, planteó un juego ofensivo; pero no se empapó de la euforia de los hinchas y los medios. “La idea no era entregar el partido, que era lo que esperaba Nacional”, precisó al finalizar el encuentro.

El segundo tramo del encuentro fue de mayor dinámica. América buscaba con la velocidad de Juan Camilo Angulo, conectar los talentos de Lucumí y Brayan, que pisaron con peligro el área rival, y hasta generaron jugadas como la que provocó dudas en la afición. Luego el ingreso de Santiago Silva, le dio un nuevo aire al ataque de los rojos, que durante todo el encuentro tuvo a un general de la talla de Cristian Martínez Borja, que logró descomponer la figura defensiva del visitante, hasta el punto de tener que recurrir a la pierna fuerte. Por su parte el equipo antioqueño también tuvo grandes oportunidades, que encontraron en Herner, Cortés y por supuesto Carlos bejarano, una barrera impasable.

El público salió en general con la tranquilidad de ver un excelente juego, donde por momentos se vio al equipo con superioridad; pero que en todo caso no fue inferior al rival.

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