A superar los fracasos de la ingeniería civil vallecaucana

Por Redaccion el Sáb, 04/09/2021 - 7:53pm
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El concesionario Covimar, solicitará la terminación anticipada del contrato, para que se proceda con la reversión

Redacción

Esta semana hay pánico en el Valle del Cauca por la decisión del concesionario de la vía Mulaló – Loboguerrero, de solicitar la terminación del contrato después de más de 6 años de trabajo, para tener un acceso a Buenaventura que disminuye la vía al mar en 31.8km, gracias a 47 puentes vehiculares, 290 obras hidráulicas, 4 puentes peatonales, 4 intersecciones a nivel y desnivel y 2 retornos, por un valor de más de $2 billones.

El concesionario Covimar, solicitará la terminación anticipada del contrato, para que se proceda con la reversión y posterior liquidación del contrato, ante las nuevas realidades aparecidas con la licencia ambiental del proyecto.

En ellas indudablemente hay una nueva estructuración ambiental, que origina unas nuevas obras, con nuevos costos, para poder resolver el problema de la mitigación de los daños ambientales, donde haya compensación y restauración.

Lo cierto es que todo el problema fue porque se contrató sin los estudios definitivos, como pasó con el sistema de transporte masivo de Cali, que no se hizo el estudio de factibilidad. En este caso la pre factibilidad y la factibilidad si se hicieron, pero la contratación se hizo sin los estudios de ingeniería de detalle que generaron otros desarrollos de necesidades de obras y por ello es fundamental que después de todo el fracaso de todas estas obras en Cali y el Valle del Cauca que tienen en los últimos 30 años, que tienen que ver con Termoemcali, 21 Megaobras y el MIO principalmente, cada uno de esos proyectos con valores superiores a $2 billones, requiere por lo menos que se cambie el modelo.

El problema es humano, el problema es de ingeniería, porque es económico,  por eso traemos a colación un gran compromiso profesional en Toronto, Canadá, que se obliga para poder ejercer la profesión de ingeniero, a través de la matricula profesional, a firmar un:

“Ritual del Cumplimente del Ingeniero”

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Dedicaré todo mi tiempo, todo mi poder mental y toda mi voluntad a la perfección de los trabajos a los cuales pongo mis manos

“Yo,………………………. , en la presencia de estos iguales en mi profesión y reunidos aquí, juro y me obligo con todo mi honor, de utilizar todos mis conocimientos y toda mi capacidad para evitar la ejecución o la aceptación de trabajos deficientes o mal hechos relativo a mi desempeño como ingeniero.”

“Dedicaré todo mi tiempo, todo mi poder mental y toda mi voluntad a la perfección de los trabajos a los cuales pongo mis manos.”

“Cuidaré mi reputación a mi llamamiento como ingeniero. Aceptaré remuneración adecuada para los trabajos hechos. Nunca aceptaré gratificación del tipo que pueda influir sobre mi juicio o decisión.”

“Trataré de suprimir los celos profesionales y trataré de no hablar mal de mis colaboradores.”

“Por mis fallas y negligencias, de las cuales seguramente habrá, pido disculpa con antemano de estos a mis iguales en mi profesión reunidos aquí, rogando que en la hora de la tentación, debilidad o cansancio, me recordaré de estas mis obligaciones tomadas por propia voluntad ante estos mis iguales reunidos aquí, para que me sirva como ayuda y tranquilidad.”

Obviamente en el caso colombiano, debe adicionarse un ritual adicional, contra la cultura colombiana de la corrupción.

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