La lucha competitiva por el poder presidencial

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 04/09/2021 - 4:45pm
Edicion
541

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

La carrera para ocupar la presidencia de la república que se viene desarrollando en el país, ha estimulado en general la proliferación de una serie de precandidatos que actúan como parte de una determinada coalición de partidos y movimientos políticos que apoyan la gestión del gobierno del presidente Duque, a la vez que otros hacen parte de las fuerzas de oposición a su gobierno. Ambas tendencias políticas aspiran a gobernar el país según se dice, en representación de los intereses y necesidades del pueblo colombiano.

Cualquiera de estas posibilidades no solo dependerá de la voluntad, grado de conciencia y actividad de los candidatos que lleguen al final de la contienda electoral, sino del alcance y aceptación de sus propuestas, que se reducirán a las mismas estrategias de siempre como lo sugieren algunos politólogos que consideran que todo lo existente está predeterminado por la necesidad de continuar aplicando las mismas políticas públicas de carácter económico y social, las cuales muestran en la práctica su agotamiento  frente al surgimiento de nuevas alternativas en los límites de una realidad cambiante, que sin embargo comporta dos posibilidades: una que apunta a la victoria de las nuevas fuerzas democráticas y progresistas y otra, al triunfo de las fuerzas que por décadas han detentado el poder político y se oponen a los cambios de la vida económica, política y social o que simplemente promueven ciertos cambios “para que todo siga igual” en cuanto al mantenimiento de la explotación económica del trabajo, la discriminación social y de género y la exclusión política de los ciudadanos de participar en los asuntos públicos de interés general.

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Por otra parte, en medio de la contienda electoral aquellos precandidatos que han salido a los medios de comunicación para dar a conocer sus opiniones y aspiraciones políticas a ocupar la presidencia de la república, muy poco es lo que tienen que ofrecer en relación con la solución de los problemas que afectan al pueblo colombiano que no cree en la política tradicional ni en los viejos y nuevos politiqueros que retoman las viejas y desuetas concepciones políticas e ideológicas liberales o neoliberales, proteccionistas o de libre mercado o de corte populista con las cuales pretenden hacerse elegir para reemplazar en el cargo de presidente al actual mandatario de la nación.

Dicho panorama cobra especial importancia política y social en momentos en que el país requiere de soluciones reales y concretas frente a la crisis general de la sociedad y ante la agudización de los conflictos sociales que comprometen el presente y el futuro de las nuevas generaciones y de cientos de miles de trabajadores y de amplios sectores sociales y de capas medias de la población, que padecen los rigores del empobrecimiento, el desempleo, la falta de oportunidades para estudiar y capacitarse en las nuevas tecnologías, la ausencia de una amplia democracia participativa y decisoria, la restricción de sus derechos y libertades civiles, económicas y sociales, etc.

Sin caer en posiciones conformistas y de pasividad aprovechadas por las clases dirigentes para perpetuarse en el poder, la tendencia general es que el tiempo trabaja en favor de la necesidad del cambio social y político, convirtiendo las posibilidades de transformación en una realidad palpitante para avanzar hacia la liberación de la explotación y de la opresión, en medio de la opción que tienen los ciudadanos de organizarse, movilizarse y realizar todas las acciones tendientes a lograr la transformación de las actuales condiciones políticas y sociales en las que se encuentra sumergida la sociedad colombiana y en donde imperan la demagogia, la politiquería, la corrupción y el reformismo encarnados en las políticas del régimen capitalista de nuestro país encaminadas a apaciguar los ánimos del pueblo con miras a reproducirse en el poder del Estado para beneficio de aquellos dirigentes que disfrazados de representantes y defensores del interés general durante la campaña electoral, cambian su posición política una vez están al frente de las posiciones del Estado, gobernando para las minorías que en la práctica detentan el verdadero poder en manos de las clases económica y políticamente dominantes.


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