Los motivos detrás de las acciones

Por Juan Pablo Var… el Sáb, 04/02/2017 - 12:09pm
Edicion
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Juan Pablo Varela VergaraJuan Pablo Varela Vergara

Estudiante de derecho con énfasis en ciencia política e historia en Washington University St Louis MO / Asistente legislativo en Washington Cámara de Representantes (Rep. Pete Sessions de TX) / Voluntario JJOO  Rio 2016 / Asistente de Colombia en WJC  Bydgoszcz- Polonia 2016 - Eagle y Boy Scout / Iglesia de Our Lady Queen y LOC staff (En equipo de Estados Unidos) en el WYC Cali 2015


No importa que tan malo o que tan bueno sean los motivos detrás de una acción, siempre y cuando  tengan las mejores intenciones.

¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? Todos los eventos que han ocurrido en la historia humana han ocurrido por los motivos personales de alguien o un grupo de personas. No importa que tan malo o que tan bueno sean los motivos detrás de una acción, siempre y cuando  tengan las mejores intenciones. En las historias españolas La  casa de Bernarda Alba y Resguardo Personal, hay dos mujeres poderosas que cometen actos cuestionables en sus historias respectivas. Bernarda Alba vive como una dictadora y mantiene a sus hijas controladas, Marta en cambio, engaña a su ex marido Gonzalo, haciéndolo pensar que ella llevó a su perro y que murió. Las dos cometen actos controvertidos, pero ambas justifican sus acciones. 

En La casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca, el personaje principal, Bernarda Alba, es la madre de cinco hijas en un pueblo rural de España. Ella vive su vida como si su hogar fuera un país, hijas, madre y empleadas como las ciudadanas y ella la dictadora suprema. Esta comparación de dictadora es realizada por varias citas en la historia como “No os hagáis ilusiones de que vais a poder conmigo. ¡Hasta que salga de esta casa con los pies adelante, mandaré en lo mío y en lo vuestro!” (Virgilio, Friedman, Valdivieso, pg. 347). El escritor Michael Gómez usa otra comparación para ilustrar el miedo que Bernarda evoca en su casa: “Entonces  parece que Bernarda es una leona entre corderos - sin temor y temida por todo lo que la rodea” (Gómez, 2010). Esta ilustración que Gómez nos da, sirve para demostrar el respeto que le tienen las que viven en la casa a Doña Alba, y no es por que sea una madre amorosa. Bernarda mantiene a todas las mujeres de su casa bajo estricto control: Las hijas no han tenido novios, a su madre la mantiene encerrada en su cuarto todo el día y a las empleadas las trata como si fueran esclavas. Ella hace que todas la sigan sin preguntas o quejas. ¿Pero por qué es que Bernarda se comporta así, con la gente que ella supuestamente debe amar? En la historia uno ve a Doña Alba manteniendo las normas de género y fuertemente criticando a todos los que no la siguen, de cómo se deben comportar los hombres y más importante, las mujeres. Ella convencida de estas normas que ofrece la muerte a cualquiera que no se someta a ellas. Por ejemplo, cuando la hija de otra mujer que vive en el pueblo queda embarazada por fuera de matrimonio y por el miedo de que el público se entere, la mujer decide matar a su propio bebe, y Bernarda declara que a ella la deberían matar por extrema falta de decencia. Bernarda sigue el reglamento al pie de  la letra y se asegura que sus hijas hagan lo mismo, pero no porque las normas sean lo correcto y deben ser seguidas, sino porque le da miedo que el resto de la gente del pueblo hable de ella y de su familia, de una manera negativa. Por ejemplo, cuando su hija Adela comete suicidio por la supuesta muerte de su amor Pepe, en sus manos, Bernarda grita que su hija murió virgen y les dice al resto de las mujeres que bajen a Adela y que la pongan en su cama para que puedan decir que murió dormida y no en deshonra. Ella hace para evitar que la comunidad piense que ellas han hecho algo escandaloso y que han quebrado el reglamento. Se mantiene como dictadora, comanda con rigor y no permite que las normas sean descuidadas en su casa y entre su familia. Todo lo hace porque internamente se justifica por el miedo que tiene de que sus vecinos y el resto del pueblo la vayan a juzgar.

En Resguardo Personal, escrita por Paloma Pedrero, la protagonista Marta, es la ex esposa de un hombre que se llama Gonzalo y entre los dos tenían un perro que se llamaba Nunca. Después de que Marta dejó a Gonzalo, él va buscando a Nunca, le suplica que vuelva con él y que él le perdona que ella le haya sido infiel. Cuando ella insiste que no quiere volver con él, Gonzalo se pone bravo y empieza a reclamar que le dé su perro. Ella finalmente le confiesa que llevó Nunca a la perrera y que no había mucho tiempo para salvarle la vida. Sin embargo, Gonzalo decide que prefiere que ella sufra por ser la causa de la muerte del perro, que salvarle la vida a Nunca. Después de muchos gritos y lágrimas, Gonzalo finalmente se va, pensando que Marta va a quedar triste y desolada por su acto, pero en realidad Marta saca a Nunca de su escondite y demuestra que todo fue una farsa (Zatlin, 1993). Lo que hizo Marta fue deshonesto y fraudulento, armando todo un espectáculo en frente de su exmarido para que el pensara que su perro estaba muerto. Gonzalo trabajaba todo el día como cirujano, por eso Marta se sentía sola, la llevó a ser infiel y separarse de él. Ella justifica sus acciones de infidelidad con el hecho de que Gonzalo trabaja mucho y prefiere a su trabajo más que a su mujer. Marta después justifica su farsa con Nunca, con lo que demostró en ese encuentro de la personalidad verdadera de Gonzalo: una personalidad de malgenio, crueldad y venganza.

Ambas mujeres cometen actos que muchos califican de  ser malos, pero ambas también serían capaces de defender sus acciones delante de cualquier persona que les fuera a preguntar. Tienen muchas diferencias, sus  lugares de origen, edades, familias y ante todo, diferentes circunstancias. Sin embargo, aunque hayan cometido actos incrédulos para personas del siglo XXI, las dos mujeres, como muchas personas a través del alcance de la historia del mundo, tienen razones detrás de sus actos. Bernarda justifica su comportamiento de dictadora demostrando que ella solo quiere que todos bajo su techo, sigan la conducta social  para que sus vecinos y la gente del pueblo no hablen mal de ella y se mantiene contenta de hablar de otros. Marta justifica su acto de infidelidad comprobando que “el trabajo de Gonzalo y la soledad de Marta hacen que se encierren en sí mismos y no puedan salvar su relación, por lo que dejan de quererse,” (Sánchez Martínez, 2005). Justifica su deshonestidad con Nunca, demostrando el tipo de hombre que Gonzalo verdaderamente es, que prefiere ver a su exmujer sufrir de culpa antes de ir a salvarle la vida a un perro que no es responsable en lo que ha pasado entre ellos dos. Es difícil decir, si estas justificaciones de Bernarda y Marta verdaderamente sirven como excusas para su comportamiento, pero si se demuestra que las dos realmente creen en sus razones de por qué hicieron todo, para alcanzar sus metas en sus historias respectivas.

Buscan crear historias de mujeres poderosas que se dedican a seguir sus propias agendas y no las de nadie más

Federico García Lorca y Paloma Pedrero buscan crear historias de mujeres poderosas que se dedican a seguir sus propias agendas y no las de nadie más, mucho menos las de un hombre. Se nota en La casa de Bernarda Alba con la falta de hombres en el drama entero y la fuerza que García Lorca le pone al personaje principal de Bernarda Alba. También se nota en Resguardo Personal, con el poder e inteligencia que Pedrero le da a la protagonista Marta cuando demuestra su truco con Nunca. Las dos como mujeres fuertes hacen cosas controvertidas y rechazadas ahora, pero su facilidad en justificar sus acciones es lo que las separa de cualquier persona que es infiel, que haga farsas o que simplemente se porte horriblemente con la gente.

Postdata: El fin justifica los medios, frase famosa en la política. Significa que cuando el objetivo final es importante, cualquier medio para lograrlo es válido. La frase es atribuida al filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo, aunque en realidad la frase la escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo.

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