Ecopetrol y su audaz decisión

Por Guillermo E. U… el Sáb, 03/08/2019 - 9:09pm
Edicion
432


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


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El 88.49% es de propiedad del estado colombiano y el restante 11% en manos de particulares

Ecopetrol es la primer empresa del país. Es una empresa industrial y comercial del estado, fundada en 1951 cuando asumió los activos de la Tropical Oil, la principal empresa de la época en actividad petrolera. Con ingresos operacionales cercanos a $ 68 billones, utilidades de $ 12,5 billones y activos que superan $ 126.0 billones es una de las empresas más importantes del mundo. Es la única empresa colombiana, que según la revista Forbes, que mide las 2000 empresas mas grandes del mundo, ocupa el privilegiado puesto 300, en su mas reciente ranking.

El 88.49% es de propiedad del estado colombiano y el restante 11% en manos de particulares. Continúa siendo la acción mas transada de la bolsa de valores con movimientos bursátiles permanentes, especialmente apetecida por los fondos de inversión extranjeros, algunos golondrina y los nacionales de pensiones y cesantías. Los accionistas minoritarios reciben $ 1,1 billones en dividendos y el estado $ 8.1 billones de la distribución aprobada en la Asamblea de este año.

Ecopetrol anunció esta semana una inversión de US$ 1.500 millones, sellando una alianza estratégica con Occidental Petroleum Corp. para desarrollar los llamados yacimientos no convencionales (YNC), en el estado de Texas. Esta alianza repercute positivamente, en un incremento del 10% en sus reservas y a la vez un aumento de la producción en 50,000 barriles diarios.

La excelente, acertada y positiva decisión pareciera irrelevante y de común acontecer en el mundo de los negocios. Sin embargo, el impacto de la noticia va más allá de un simple acontecer corporativo.

La tercera ley de Newton universalmente conocida como aquella que “para cada acción existe una reacción igual y opuesta” nos dice que, si un cuerpo A ejerce acción sobre otro cuerpo B, esta realiza sobre A otra acción igual y de sentido contrario.

Esta simple y sencilla ecuación es la que Ecopetrol asumió con la iniciativa. Resulta que los llamados yacimientos no convencionales (YNC), son lo que tanto el poder legislativo, la telaraña de tribunales colombianos, la democratización de grupos de interés (ong´s) e infinidad de “expertos” consideran impropios para Colombia, o sea la explotación del “fracking”.

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El sector privado, al igual que Ecopetrol, reacciona en forma diferente a la insulsas imposiciones

La cacareada distribución del ingreso destinada a mejorar la inversión social y por ende “corregir” la desigualdad es la torpeza de nuestros legisladores y magistrados, inspirados por ideologías obsoletas de un decadente socialismo absurdo. Esa ideología pretende castigar y asfixiar el sector productivo, imponiendo cargas fiscales, tributarias y un sinnúmero de obligaciones que terminan en letra muerta.

El sector privado, al igual que Ecopetrol, reacciona en forma diferente a la insulsas imposiciones. Sencillamente buscan otros horizontes, donde pueden operar en optimas condiciones.

Las grandes empresas del sector agroindustrial cansadas de inseguridad jurídica han encontrado destino a sus excedentes en otros países, dejando la riqueza agrícola nacional, al vaivén de absurdas posiciones de tenencia territorial, en vez de unidades productivas. El sector manufacturero, igualmente, encuentra incentivos en países abiertos a la inversión, trasladando su producción a plantas terminales en el exterior, en algunas ocasiones cerrando la producción local, como sucede con grandes multinacionales.

Un total contrasentido que mientras el gobierno nacional busca incentivar la inversión extranjera, la legislación, la tributación e imposición de cargas laborales ahuyentan la producción nacional, viéndose obligada a salir silenciosamente por la puerta de atrás.

Un aplauso a la decisión de Ecopetrol. Prendió las alarmas de nuestro absurdo acontecer.

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