Los partidos tradicionales ya no influyen como antes…

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 02/11/2019 - 2:44am
Edicion
445

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

No obstante que para algunos politólogos y medios de comunicación las elecciones del pasado domingo tuvieron un carácter histórico y renovador, lo verdaderamente relevante y trascendental lo constituyó el hecho de haberse incrementado considerablemente la votación en blanco, con la cual los ciudadanos rechazaron los cacicazgos y los falsos liderazgos, producto de una desgastada y pervertida democracia.

Es cierto que los partidos tradicionales en nuestro país ya no influyen de la misma manera que antes en la opinión de las masas populares, al tiempo que tan solo buscan aferrarse al poder mediante la estrategia de las coaliciones político- electorales, con las cuales logran sobrevivir, lo que por supuesto no implica adquirir compromisos ideológicos mas allá de su afinidad por la burocracia y el clientelismo político, ligados con los negocios que se planean desde el Estado con los grupos económicos que aglutinan al gran capital financiero nacional e internacional.

Algunos de los partidos sobrevivientes como el M-19 se reproducen a través de otras organizaciones políticas para competir en la contienda electoral tal como sucede en el caso del partido Alianza Verde, al igual que con Cambio Radical que constituye una extracción del partido liberal.

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Y de ahí que a los ciudadanos no les quede otro camino que realizar las acciones pertinentes para enfrentar los desafueros

En otros casos los candidatos que resultaron ganadores en las pasadas elecciones, aparentemente desligados de determinadas estructuras políticas se declaran independientes frente a los viejos y nuevos caciques políticos que no pudieron impedir su acceso al poder político y burocrático como alcaldes o gobernadores. Este hecho se ejemplariza con lo sucedido en Medellín y Cartagena.

Por lo demás resulta muy arriesgado afirmar que con la elección de los nuevos gobernantes se renovó la política y el buen gobierno, pues si bien es cierto algunos alcaldes y gobernadores han llamado a la convivencia y a la conciliación de los espíritus para superar la polarización y entronizar la paz y el buen gobierno, todo ello no es posible mientras impere el autoritarismo de alcaldes y gobernadores que excluyen toda posibilidad de acercamiento de los ciudadanos al mandatario y de practicar la democracia participativa la cual los gobernantes están obligados a garantizar al tenor de lo dispuesto en la Constitución y en la ley.

Y de ahí que a los ciudadanos no les quede otro camino que realizar las acciones pertinentes para enfrentar los desafueros y despropósitos de aquellos gobernantes que prevalidos de su poder restringen injustificadamente el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, al igual que cuando utilizan la politiquería como un instrumento para encubrir la verdadera causa de los problemas sociales que afectan a las comunidades, tal como viene sucediendo en varias ciudades y departamentos en donde alcaldes y gobernadores, haciendo caso omiso del buen juicio y razonamiento actúan en contra de los intereses y necesidades de los ciudadanos, cuando no es que se valen de la demagogia y del populismo para apaciguar los ánimos de las clases populares y medias de la población, mediante la aprobación de políticas públicas que se quedan escritas en el papel, sin ninguna posibilidad de poderse implementar por falta de los presupuestos adecuados para tal fin.

Así las cosas, la estrategia de las coaliciones se convirtió en la mejor forma para que alcaldes y gobernadores logren su propósito de gobierno autoritario conjuntamente con los partidos y movimientos políticos que hacen parte de la maquinaria electoral utilizada para acceder al poder e imponer aquellas políticas públicas que convienen al régimen y que en Colombia han sido diseñadas para servir los intereses privados disfrazados de interés general.

 

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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