El pueblo de Cali destinatario del cambio social

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 01/08/2020 - 8:59am
Edicion
484

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


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El pueblo de Cali no puede resignarse a sobrevivir en una ciudad que se deterioró paulatina y sistemáticamente

El pueblo caleño no es una masa pasiva y negativa que se conforma con lo que sucede en la ciudad y lo que le acontece al conjunto de sus habitantes. Esta visión aparente de la realidad coincide en buena medida con el hecho de que el pueblo caleño continúa  siendo objeto de manipulaciones ideológicas y políticas por parte de las clases gobernantes que lo utilizan como un medio para la consecución de determinados fines individualistas y egoístas, cuando no es que paralizan su accionar en la lucha por sus derechos y reivindicaciones sociales.

No obstante son muchas las circunstancias en que el pueblo de Cali ha sido y continuará siendo el garante de los valores del progreso material y espiritual de la ciudad en peligro de ser arrasados por la vorágine de la violencia, frente a la cual ha podido crear y elaborar diversas formas y alternativas de solución, incluso en este momento de crisis económica y sanitaria en que también será capaz de enfrentar los graves problemas que afrontan la ciudad y sus habitantes.

El pueblo de Cali no puede resignarse a sobrevivir en una ciudad que se deterioró paulatina y sistemáticamente en manos de una clase gobernante que perdió su vitalidad para dirigir su destino y administrarla conforme a lo ordenado por la Constitución y la ley que le imponen a las autoridades en ejercicio de la función pública, defender el interés general y facilitar la participación de los ciudadanos en los asuntos que los afectan directa o indirectamente en sus intereses individuales y colectivos.

Ya no es posible avocar los graves problemas que padecen los caleños con políticas asistencialistas y demagógicas en materia de educación, salud, vivienda, transporte, trabajo, empleo, etc., en tanto crecen los déficits cuantitativos y cualitativos que arrojan las estadísticas en relación con dichos sectores económicos y sociales, los cuales no se podrán superar utilizando las mismas formas y métodos administrativos de gobierno que excluyen toda posibilidad de reconstruir el entorno urbano y rural de la ciudad, sí no es de la mano del pueblo caleño con una visión realista, solidaria y humanista del progreso y del bienestar general.

Lo anterior implica comenzar con la revisión del Plan de Desarrollo Económico y Social, además de tratar los problemas que demandan una solución inmediata y viable como son los relacionados por ejemplo, con METROCALI, sometida a la ley de reestructuración, cuyo balance podrá conducirla a su eventual liquidación o, con EMCALI asediada por el cerco impuesto por los monopolios privados y extranjeros y por la crisis de TELCO, etc.

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En esta oportunidad es necesario que los caleños reflexionen sobre esta realidad que los agobia y los muestra apáticos y desinteresados en el presente y en el futuro de la ciudad

Mientras tanto debe ponerse un límite a los contratistas que se encuentran al acecho de la contratación oficial para la consecución de una serie de obras, que por lo demás no sacarán a la ciudad del caos y de la anarquía reinantes en que se encuentra desde el punto de vista urbanístico, de la movilidad, que conjuntamente con las invasiones, la ocupación ilegal del espacio público, la extinción de los ríos y el deterioro ambiental, hacen parte del glosario de problemas por resolver.

En esta oportunidad es necesario que los caleños reflexionen sobre esta realidad que los agobia y los muestra apáticos y desinteresados en el presente y en el futuro de la ciudad.

No hacer nada por la ciudad, hoy relegada a un tercer lugar en el escalafón de las ciudades capitales más pujantes del país, es condenarla a que en breve tiempo esté ocupando los últimos lugares de dicho escalafón, al tiempo que aumentarán las desigualdades económicas y sociales y la pobreza de amplios sectores sociales que hacen parte de la mayoría de la población caleña.

Para detener la consumación de esta tragedia social no solo debe pensarse sino actuar de manera organizada y en unidad de acción con todas las fuerzas democráticas y progresistas de la ciudad con el fin de remover los obstáculos que impiden los cambios políticos e institucionales que se requieren para avanzar por los verdaderos caminos del progreso, cuyo destino histórico dependerá de que el pueblo de Cali, conformado por diversas clases y grupos sociales, se apropie del conocimiento de la necesidad del cambio y de la posibilidad de poder realizarlo como el destinatario del mismo. 


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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