El vandalismo

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 01/05/2021 - 12:04pm
Edicion
523

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


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Unos pocos oportunistas convierten estas protestas en actos vandálicos, como lastimosamente hemos visto en Santiago de Cali

Creemos que el gobierno, en todos sus niveles, está en la obligación de controlar con decisión y contundencia el vandalismo como el del 28 y 29 de este mes, que atentó contra la vida y los bienes de ciudadanos inermes y con la infraestructura pública que todos pagamos con nuestros impuestos. El derecho a la protesta por parte de la ciudadanía está consagrado en la Constitución como una forma de expresar y comunicar su inconformismo al Congreso, que es el organismo encargado de evaluar, cambiar y al final aprobar una reforma a los impuestos, elaborada por el Gobierno Nacional para garantizar el funcionamiento del Estado. Unos pocos oportunistas convierten estas protestas en actos vandálicos, como lastimosamente hemos visto en Santiago de Cali, para que los enemigos del orden salgan a robar y a destruir ante la impasible mirada de las autoridades, cuya función constitucional es preservar el orden.

En Colombia todos somos los mismos, hijos mestizos de quienes llegaron a estas tierras entre 20.000 o 30.000 años antes y los que vinieron hace 480 años, todos descendientes de las oleadas poblacionales que salieron de África hace 200.000 años o más. Por esta razón la protesta indígena tampoco tiene lógica y si se constituye en una afrenta a nuestra ciudad y un acto de vandalismo. Lo anterior lo confirma el hecho que el Gobernador indígena sea de apellido Velasco, apellido muy español y que pertenezca a una etnia descendiente de los indígenas que vinieron al Cauca, según el historiador payanes Diego Castrillón Arboleda, con Belalcázar de la región ecuatoriana de la Laguna de Yaguarcocha. O sea que lo que reclaman nunca les ha pertenecido.

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Es urgente tomar conciencia y para ello educar a la juventud en los valores sociales para que su porvenir no sea más difícil

Cuanto le cuesta a una ciudad llena de necesidades y a la que cada día llegan más inmigrantes en busca de fortuna o de trabajo, los daños ocasionados durante las protestas; dinero que saldrá del bolsillo de todos los caleños a través de los impuestos y se dedicarán paradójicamente a restaurar lo que otros dañan en lugar de invertirlo en cubrir las necesidades. Estos recursos son cada día más escasos ante la explosión demográfica, la destrucción de la biosfera y el consecuente agotamiento de los recursos naturales renovables o renovables que avanza con rapidez y no se detiene, no solo en el país, sino en el mundo. Nuestro planeta será cada día más inhóspito por el calentamiento global, la sobrepoblación, los incendios forestales y la fusión acelerada del hielo ártico. En otras palabras, más comensales para un pastel cada día más pequeño.   

Es urgente tomar conciencia y para ello educar a la juventud en los valores sociales para que su porvenir no sea más difícil y evitar que sea menor el tiempo de permanencia en este planeta del mono sin cola, cerebro grande y andar erguido, que cada vez demuestra no ser tan sapiens. Su actuar en el presente define el futuro del hombre en la tierra, que al final tendrá muerte térmica cuando la energía del Sol se agote. 

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