La equivocada y predicada política de que el crecimiento del consumo con utilidades económicas es desarrollo ya muchos estudiosos de los procesos económicos y sociales la consideran una equivocación al fomentar el consumo de unos recursos bien finitos del Planeta Tierra y hoy con los graves problemas de todo orden que originan el calentamiento global y la explosión demográfica.
Afortunadamente ya hay claridad y la humanidad esta consciente que el crecimiento poblacional se debe detener y disminuir la población para evitar las crecientes hambrunas en muchas regiones del planeta, en donde cerca de 2.000 millones escasamente se alimentan.
Algo fundamental es tener claro que los recursos para la vida son finitos y por ello es esencial cuidarlos y racionalizar su consumo, como es el caso del agua dulce y la energía eléctrica. En Colombia el agua dulce es abundante, pero se debe cuidar la cobertura arbórea de sus cuencas para conservar constantes sus caudales y prevenir las dañinas e incontrolables crecientes.
El país tiene para su población recursos de agua y la posibilidad de construir varias hidroeléctricas, pero es esencial volver a tener un gobierno pensando en el país y no en dañar lo que existe. Tristemente hemos perdido los cuatro años del actual desgobierno, dedicados a proteger y fortalecer los bandidos antes que pensar en las necesidades del país.
El negocio de la coca se debe acabar y los bandidos deben ingresar a la cárcel y así el país trabaje en paz para mejorar su infraestructura y adelantar los proyectos esenciales para la vida de su población. Por ello no podemos equivocarnos en la elección del nuevo presidente y como bien dirían los abuelos, más acción y menos cháchara inocua de los gobernantes o a Dios rogando y con el mazo dando.
Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP