La iniciativa de realizar una gran Asamblea Nacional Constituyente para reformar la totalidad de la Constitución de 1991, nos lleva a pensar sí la propuesta constituye una alternativa política y social para resolver los graves problemas del pueblo colombiano.

Por otra parte, consideramos que tal alternativa podría llevarse a cabo siempre y cuando se cuente de antemano con el beneplácito de la mayoría de las fuerzas democráticas y progresistas, su organización y de la madurez del pueblo colombiano dispuesto a sacar adelante una reforma integral mediante la cual se modifique el régimen económico, político, social y se garantice el pluralismo ideológico, cuya existencia depende de que la sociedad colombiana es heterogénea integrada por diversas clases y grupos sociales que se enfrentan en la lucha competitiva por el poder del Estado.

Y aunque el borrador del proyecto de ley de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente se refiere a reformar por ejemplo, la organización política-electoral y el sistema de partidos, se desconoce el verdadero sentido y alcance de dicha reforma.

En la actualidad se ha permitido la vigencia de la denominada “partidemocracia” que a la vez ha conducido al paso del pluripartidismo al monopartidismo, con lo cual queda claro que el ejercicio de la democracia no reside en la soberanía popular sino en la elite del gobernante que controla a los otros partidos y ejerce la dirección del gobierno, caracterizados por la exclusión y el autoritarismo que tiende a generalizarse y a incrementar las contradicciones sociales.

Entretanto, el verdadero cambio social no será posible si previamente no se modifican las condiciones económico-materiales en que vive el pueblo colombiano y no se intensifica la lucha política para lograrlo.

Por otra parte, la propuesta del presidente Petro de convocatoria de la Constituyente no va más allá de asegurar electoralmente la hegemonía de la izquierda radical al frente del poder del Estado, empeñada en generar ciertos cambios políticos e institucionales, para conseguir de esta manera la colaboración entre las clases y una aparente paz social con la aplicación de aquellos principios políticos y jurídicos del viejo y desueto régimen liberal y social demócrata que impera bajo la fachada del Estado Social y democrático de Derecho.

Con demagogia y reformismo populista de quienes aspiran perpetuarse en el poder en medio de una sociedad sumida en la violencia, la corrupción y la polarización, no es posible superar los graves problemas que afrontan los colombianos. Ante todo,  se debe levantar la bandera de la unidad, la organización y las acciones por un verdadero cambio de la sociedad colombiana.

En las condiciones de la sociedad capitalista las reformas que se introducen al régimen económico, político, social, ambiental, cultural, no constituyen más que un medio para atenuar o amortiguar temporalmente las contradicciones y conflictos sociales, en tanto persisten las causas y motivos que las generan, aplazándose con ello su solución en la práctica social, en este caso, las reformas que se introducirían a través de la Asamblea Nacional Constituyente serán utilizadas por las clases gobernantes para afianzar el régimen, tal como se dijo anteriormente.

Lo cierto es con las reformas de la Constitución que se pretende introducir con la Constituyente no será posible avanzar significativamente en materia económica y social en favor de los trabajadores, sectores medios y populares de la población que hoy se encuentran sumidos en medio de la pobreza y la desigualdad social.

Con esto no pretendemos cerrarle la puerta a la posibilidad de que se convoque una Asamblea Nacional Constituyente bajo otras condiciones políticas y sociales como alternativa viable, constitucional y pacífica para realizar los cambios que requiere el país.

ADENDA: Con una camiseta estampada con una gran espada y su empuñadura acompañada de la frase “el pueblo es soberano”, vestimenta inusual para un presidente que por mandato Constitucional simboliza la unidad nacional y garante de La Paz y la concordia, la jornada de protesta y movilización en la plaza de Bolívar corazón y núcleo del poder político donde convergen las tres ramas del poder público convocada por el presidente Petro ,  este reafirmó y lanzó para el 20 de julio de 2026 en la instalación del último periodo de sesiones del actual congreso la presentación del proyecto de ley que convoca a los colombianos a una asamblea nacional constituyente, lo cual hizo en medio del fragor de la lucha competitiva por el poder , con frases hostiles y retadoras para quienes no se identifiquen con sus posiciones.

Si bien es cierto que la inmensa mayoría de colombianos coincidimos en la necesidad de modificar la Constitución Política con 34 años de vigencia y aproximadamente 60 reformas, la reforma pensional, la salud y al campo consideradas prioritarias por el presidente, pueden y deben hacerse por leyes expedidas por el congreso con mayor razón, para el que se eligiera en marzo de 2026 sin el desgaste de una asamblea constituyente

En tanto, el país requiere profundos cambios constitucionales a la estructura del poder, a la parte económica, la organización del territorio, la parte tributaria en cuanto a que los impuestos deben quedarse en los municipios por lo menos en un porcentaje mayoritario y otros asuntos, que el actual gobierno y sus seguidores no tienen interés ni voluntad política en modificar.

Solicitamos e incluso invitamos al presidente Petro a reunirse y escuchar en sus necesidades y soluciones a quienes no hacemos parte del grupo poblacional a los que el presidente se refiere constantemente como razón de ser de su gobierno, esa odiosa estratificación por discriminatoria, excluyente y no reflejar la realidad de la verdadera capacidad económica de los colombianos y que el gobierno del cambio mantuvo y profundizó.

VEEDURIA CIUDADANA POR LA DEMOCRACIA Y LA CONVIVENCIA SOCIAL

PABLO A. BORRERO V.                          LUZ BETTY J. DE BORRERO 

Cali, 25 de octubre de 2025

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la

Democracia y la Convivencia Social

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social