Le llegó la hora del cambio Concejales

Por Juanita Cataño

Periodista

El Plan de Desarrollo presentado por la administración del alcalde Rodrigo Guerrero ha sido el blanco de las críticas en el Concejo Municipal pues ha recibido una cascada de cuestionamientos. Las quejas por parte de los concejales no han dado espera teniendo en cuenta que el Plan de Desarrollo contempla $7.2 billones en inversiones para las vigencias 2012-2015, de los cuales solo hay asegurados $5.2 billones.  El no tener clara la fuente de financiación de los $2 billones restantes, hace que genere confusión dice la Concejal Noralba García, ponente del Proyecto de Acuerdo 007.

Lo que no quiere entender el Concejo Municipal es que un Plan de Desarrollo es la visión y la misión de un Alcalde y por lo tanto es el compromiso de gestión de un gobierno Municipal. La pregunta que se hacen veedores ciudadanos y los entendidos en temas Municipales, el porqué los Concejales antes no criticaban tanto y después de la negociación respectiva, lo aprobaban fácilmente sin imponer criterios de ciudad y permitiendo que el Plan sea la impronta del alcalde , pues su huella o marca del programa de gobierno ganador, es llevada a norma Municipal, en cumplimiento de la ley orgánica de Planeación.

Según la Dra. Clementina Vélez y José Fernando Gil el Plan de Desarrollo tiene metas que no podrían alcanzarse porque no hay los suficientes recursos, ¿pero acaso no es precisamente ese uno de los retos de Guerrero? Que debido a su larga experiencia política y económica él haga alianzas, gestiones y trabaje mancomunadamente con los empresarios y el Gobierno Nacional para conseguir recursos?

 

El concejal José Fernando Gil Moscoso dijo que el Plan de Desarrollo es poco ambicioso. “Es un Plan nivelado por lo bajo. He sido ponente de presupuesto en el Concejo durante 4 ocasiones.  El último presupuesto aprobado para Cali fue de $6.4 billones en la administración de Jorge Iván Ospina, y en el actual plan que presenta el gobierno caleño no se supera los $5.2 billones. Me parece que la ciudad merece un mayor esfuerzo económico.”

Por otra parte el joven Concejal Roy Alejandro Barreras se muestra muy preocupado por el rumbo de la seguridad y dice: ‘‘‎​Creo que es un plan de desarrollo en el que se nota la voluntad de hacer las cosas bien, pero hay que mejorar y  ajustar muchas cosas,  peca un poco por hacer un poquito de todo, falta definir uno o dos temas fundamentales para la ciudad y allí hacer apuestas audaces, por ejemplo, en seguridad, educación y empleo porque son absolutamente insuficientes. Las metas que están planteadas para los 4 años son las que ya están cumplidas. La reducción de homicidios es la que ya se hizo en estos 4 meses, lo mismo los hurtos y los cuadrantes, es decir, lo que se iba a hacer en seguridad en los 4 años ¿ya se hizo? ¿No se va a mover un dedo más? Gravísimo. Se había hablado de un plan integral de seguridad que costaba $450 mil millones en 4 años, y ahora se está hablando de $166 mil. En el 2012, para todo lo de seguridad hay $22 mil, cuando solo para la policía se necesitan $87 mil’’.

Apartándose de lo económico y financiero la concejal Patricia Molina expreso que ‘‘el Plan de Desarrollo busca beneficiar a un conglomerado de empresarios e industrias y brinda pocas oportunidades a la gente vulnerable que habita en Cali que hoy son desempleados sin causas claras y el plan no proyecta nada para puntualizar eso’’.

La relación entre la Alcaldía y el Concejo de Cali no es la mejor pues con anterioridad se conocieron fuertes criticas que Concejales en cabeza del presidente de la Corporación  Fernando Tamayo han hecho a la administración Guerrero, quien desde su discurso de posesión prometió erradicar la politiquería y no permitir la corrupción en su mandato. Por ello hasta ahora no hay arreglos políticos o en programas o contratos, como en administraciones anteriores.

En el informe de los 100 días que hizo el Alcalde de Cali, Dr. Rodrigo Guerrero los concejales dijeron a los medios que a la ciudad le urgía que se radicara el Plan de Desarrollo con prontitud para arrancar definitivamente el mandato. La mayoría de los Concejales no han querido entender la forma de gobierno del burgomaestre se han empeñado en seguir el modelo de politiquería, clientelismo  y corrupción enquistado en las elecciones populares a cambio de cuotas políticas, votos y lucrosas ganancias que desangran las finanzas del Municipio.

Muchos se acostumbraron al famoso PIC o partidas donde los Concejales hacen de ordenadores del gasto, especialmente en obras , en programas sociales,  a los ‘regalitos’ que otorgó la administración de Ospina y Apolinar Salcedo especialmente,  con programas que buscaban el beneficio de unos cuantos privilegiados  y no construían ciudad.

Es cierto que Guerrero ha ido a paso lento, radicó 4 Proyectos de Acuerdo que no significaban nada para el inicio de un gobierno, pero se dedicó en gran parte a hacer una evaluación del estado en el que recibió al Municipio. El alcalde ha sido muy cauto en sus declaraciones públicas en cuanto a la administración de Jorge Iván Ospina pero en privado ha tenido la suficiente libertad de decir que es una ‘‘podredumbre’’.

Al asumir el cargo como Alcalde y haber sido parte de uno de los 21 concejales de esa administración,  él sabe lo que más de uno pretende con la presión y las declaraciones públicas que hacen a los medios en cuanto a opiniones sobre el Plan de Desarrollo, pero debe ejercer su jerarquía y ganarse al pueblo con la verdad.  Las 2 entidades deben trabajar en coordinación para que Cali tenga un solo rumbo, el rumbo del desarrollo.

Se puede observar un Concejo crítico desde el inicio de las plenarias, donde se dedicaron a dar discursos y opiniones porque no ejercieron el deber de hacer el control político correspondiente pues muchas de las irregularidades que expuso la actual administración después de 4 meses están en el limbo. Ahora resulta que no les gusta nada, ni siquiera los proyectos que en su momento los 7 ediles repitentes aprobaron como el programa de ‘Guardas Cívicos’ que hubo votos y despilfarro de dinero, uno de los programas que ayudó a dejar a Cali con la ‘‘olla raspada’’.

Para la democracia local es bueno que el Concejo Municipal sea deliberante e independiente, que se sepa la verdad de las megaobras, del MIO, de la salud, del estadio Pascual Guerrero, etc. Pero que las escaramuzas de algunos Concejales se haga para negociar prebendas, es lo que se debe acabar , para bien de la ciudad, quien debe cambiar ese modelo politiquero de aprobarle todo al alcalde a cambio de puestos con adiciones, lo que llevó a una situación tan grave al Municipio de Cali, por su situación económica ,financiera, organizacional y administrativa ,pero ante todo institucional. Ojalá los H. Concejales le cambien el rumbo a su práctica edilicia, de trabajar más para ellos y sus grupos políticos, que para la ciudad. ¡Le llegó la hora del cambio Concejales ¡