Espirales de violencia que conspiran contra la paz

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 30/03/2019 - 11:44pm
Edicion
414

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

Cada vez se hace mas compleja la situación que hoy vive la sociedad colombiana con la creciente proliferación de una serie de conflictos particularmente de carácter económico y político, que pueden conducir a que el proceso de paz fracase en medio de una “espiral de violencia”, que nos devolverá a épocas del inmediato pasado y del cual las fuerzas polarizantes no podrán lograr su cometido sí antes no se logran resolver de la mejor forma posible las demandas legítimas de quienes hoy reclaman sus derechos y reivindicaciones.

En fin de cuentas se trata de conjugar los incipientes logros de la paz con los que se consigan con la negociación por ejemplo del actual gobierno con las comunidades de indígenas, campesinos y afrodescendientes que reclaman el cumplimiento de los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores, como parte fundamental de la política económica y social en la cual se dice está comprometido el gobierno del presidente Duque en sacar adelante como parte integral de su mandato.

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Las movilizaciones en torno a la defensa de la paz, de los derechos y libertades ciudadanas, son inseparables del cumplimiento de los debere

La posibilidad de tramitar por vía pacífica todos aquellos asuntos que son objeto de los reclamos de las comunidades y del pueblo colombiano en general, no tiene otro objetivo que el de resolver los conflictos sociales e incluso de lograr acceder al poder del Estado por parte de las fuerzas de la oposición para construir la paz, el progreso y el bienestar social del pueblo colombiano. Lo contrario es abrirle el camino a la ilegalidad y a la violencia con todo lo que ello significa para el pueblo, desde el punto de vista de la destrucción de la riqueza social y la pérdida inútil de vidas en medio del fragor de una confrontación que no desean ni quieren los colombianos, mas aun cuando existe la posibilidad de convenir con base en el diálogo y la coexistencia pacífica alternativas de solución a los problemas fundamentales que agobian al país y al conjunto de los ciudadanos que padecen los conflictos y las crisis derivadas de la deformación y dependencia de nuestro desarrollo económico y social y de la influencia imprescindible del gran capitalismo globalizado.

El costo político de las fuerzas que hacen parte del gobierno puede crecer en la medida en que se incrementa la violencia en contra de la posibilidad de mantener la paz que se esfumaría en manos de un gobierno que hoy se empeña en mantener su autoridad por encima de una realidad económica, política y social, determinada por unas condiciones y circunstancias, que superan en la práctica la simple voluntad del gobernante convertida en una expresión incoherente y vacía que se opone frontalmente a la voluntad general de paz de diversos sectores empresariales, de comerciantes, transportadores y ciudadanos en general, que exigen que el presidente de la república se siente directamente a dialogar con los actores del paro y de la minga indígena.

Las movilizaciones en torno a la defensa de la paz, de los derechos y libertades ciudadanas, son inseparables del cumplimiento de los deberes que conllevan limitaciones en su accionar, los cuales no pueden conculcarse apelando al argumento de “las vías de hecho”, con el cual se pretende identificar a toda una comunidad, circunstancia esta que ha sido utilizada por el presidente Duque para negarse sistemáticamente a cumplir con su deber de dialogar con las comunidades que exigen sus derechos y el cumplimiento de las obligaciones a cargo del Estado.

Así las cosas el gobierno todavía está en tiempo de evitar la profundización del conflicto, que si bien es cierto no fue creado por su gobierno, está en la obligación de resolverlo por los caminos del diálogo civilizado y con lo cual podrá demostrar que su gobierno está comprometido con la paz y la convivencia social y democrática pilares estos del Estado Social de Derecho.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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