Un candidato a alcalde, con capacidad de burgomaestre…

Por Carlos Botero el Sáb, 06/04/2019 - 10:20pm
Edicion
415

perfil_bt

Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


<SEDFJGK
uno de los motores de la ciudad de las veinticuatro horas, que lo podrá ser cuando vuelva y se intensifique el uso residencial del centro ampliado

En el solo centro de Cali, incluyendo a San Antonio que es parte del Centro Histórico en términos reales aunque no en el papel, también  El Peñón con La Tertulia y la Biblioteca Centenario, existe un inventario de alrededor de 30 escenarios para actividades culturales.

Edificios y espacios públicos capaces de alojar simultáneamente a miles de personas. Van desde conciertos, obras de teatro, ballet, danza, performance, exposiciones permanentes e itinerantes; hasta desfiles, celebraciones, conmemoraciones.

Hay en la ciudad eventos que los activan, temporadas y feria que los hacen aparecer, algunos con programas que los conectan, articulados, como una gran oferta real permanente y de enorme potencial real para convertirlo en motor de animación y vida intensa.

Son, actividades y espacios, uno de los motores de la ciudad de las veinticuatro horas, que lo podrá ser cuando vuelva y se intensifique el uso residencial del centro ampliado, con un PIMU implementado que estimule caminar y reconocer calles, plazas, plazoletas, parques.

Debe aparecer un candidato a alcalde, con capacidad de burgomaestre, que impulse desde sus secretarías de Cultura, de Educación y de Deportes, programas gratuitos patrocinados para que todos los niños en edad escolar del municipio –ciudad y 15 corregimientos- asistan una vez al año, cada año lectivo, a disfrutar de todo lo que en un solo día sea suficiente para mostrarles y demostrarles que esa es su ciudad, que la pueden disfrutar, que pueden soñarla y hacerla suya; habitarla. Deben ir bien acompañados y mejor, guiados, en condiciones de confort y seguridad que les permitan ir construyendo confianza en su ciudad, la que hoy les resulta ajena y lejana.

E<ZDRTFHKL
No son sólo los estudiantes de educación pública, también los que que asisten a educación privada; son todos quienes por su edad esperan –sin saberlo

Sólo en esto se tiene al menos 500.000 –por tomar un número aproximado de demanda de cupos escolares desde la educación prescolar hasta la básica secundaria según Caliencifras- futuros ciudadanos, habitantes de ciudad conscientes y felices de desearla, tenerla, poseerla, amarla, sentirla, defenderla, si desde ya la empiezan a conocer.

No son sólo los estudiantes de educación pública, también los que que asisten a educación privada; son todos quienes por su edad esperan –sin saberlo, quizás- que los inviten y lleven de paseo, para romper la peligrosa indiferencia y desconocimiento de la ciudad que se viene incubando desde hace muchos años por inercia en todas las generaciones cuyos padres nunca vieron ni conocieron que ella tiene centro y que en él hay de todo y para todos.

Si se quieren fechas de cuando se concretó el verdadero abandono del centro de Cali, puede recordarse el año en que se demolió el Colegio Católico Femenino de la carrera  cuarta con calle octava, hoy Banco de Occidente (1974?). O por esos mismos años, cuando el espléndido colegio de Comfandi en San Nicolás –diseñado por Francisco Sornoza- se quedó sin matrículas porque en el mismo barrio y sus alrededores no había estudiantes para ocuparlo. Por fortuna hoy lo disfrutan muchos programas de educación variada, desde escuela gastronómica, diseño, sistemas, administración, comercio, artes. Es una señal de que no hay mal que por bien no venga.

Búsqueda personalizada

aerdhbadf