Madre Fiel, Reina de La Paz

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 31/12/2016 - 5:29am

Vida Nueva

Por P. Héctor De los Rios L.

Primero de enero

Números 6, 22-27: «El Señor te bendiga y te guarde, el Señor te muestre su rostro radiante»
Salmo 67(66): «El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros»
Gálatas. 4, 4-7: «Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su hijo, nacido de mujer»

San Lucas 2, 16-21: «María conservaba y meditaba todo en su corazón»

En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, Hijo de Dios. Ahora, ocho días después, celebramos a María como Madre de Jesús y, por lo tanto, Madre de Dios. Ambas celebraciones litúrgicas se complementan. El comienzo de un Año nuevo, don de Dios a la humanidad, es una invitación a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante esté marcado por la justicia y la paz.

La Liturgia inicia el primer día del año, Octava de Navidad, con esta solemne bendición, con la que el Pontífice de Israel despedía al Pueblo congregado para el sacrificio vespertino. La breve lectura que hacemos hoy, es un bello texto de los primeros libros de la Biblia, exactamente del libro de los Números. Los sacerdotes ofrecían incienso en el llamado "altar de los perfumes", por la mañana y por la tarde. Y, al salir, bendecían al pueblo. Es una bendición muy apropiada para nosotros en el día primero del nuevo año. La fórmula de bendición no pide a Dios bienes materiales, sino que se pide la gracia de Dios, la benevolencia y la paz.

En su mensaje de la Carta a los Gálatas San Pablo nos da uno de los mejores fundamentos bíblicos de la Maternidad espiritual y universal de María: Cristo, Hijo de Dios, nace súbdito de la Ley, inserto en la Historia de la Salvación (solidaridad con los judíos); nace de Mujer (solidaridad con toda la raza humana).

El relato evangélico es la continuación y el complemento del Evangelio de Navidad. En la narración evangélica notemos: Los Pastores de Belén adoran al Mesías. Son las «primicias» de los infinitos adoradores. La humildad, la sencillez, la pobreza, la austeridad son disposiciones que preparan el razón a la fe. Ellos no se escandalizan por la pobreza del Mesias pobre. Se cuenta que los pastores, al regresar, «manifestaron lo que se les había dicho acerca de este niño». Es interesante notar que los pastores no manifestaron lo que habían visto, sino «la palabra». Además, se dice que María, por su parte, «guardaba todas estas cosas»; pero el texto griego dice: «María guardaba todas estas palabras».

El Papa Francisco propuso la no violencia como «un típico ejemplo de valor universal que se encuentra en el Evangelio de Cristo», que es el camino que debe convertirse en el estilo de vida a seguir «en el presente y el futuro» para lograr la paz.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Cómo podría describir el papel de María en mi vida cristiana?

2. ¿Qué cualidades me gustan más en María?

3. ¿A qué me comprometo como «artesano de la paz»?

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