Un Pastor que conoce y ama a las ovejas

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 16/04/2016 - 5:06am

Vida Nueva

Por P. Héctor De los Rios L.

Cuarto Domingo de Pascua

Hechos 13,14. 43-52: «Nos dedicamos a los gentiles»
Salmo 99: «Sepan que el Señor es Dios; que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño”.
Apocalipsis 7, 9.14b-17: «El Cordero será su Pastor y los conducirá hacia fuentes de aguas

San Juan 10, 27-30: «Yo les doy la vida eterna a mis ovejas»

Este es el domingo de Jesucristo Buen Pastor. Por su resurrección Jesús se hizo «Pastor» de todo el mundo; esto significa que su gracia salvadora alcanza a todos, a todas partes y a todo a través de la historia.

El mensaje de los Hechos de los Apóstoles, donde Pablo y Bernabé comienzan a predicar a los gentiles (a los no judíos), realza la oferta universal de la salvación de Cristo, hasta el momento restringida al pueblo judío.

El Salmo 99, «somos su pueblo y ovejas de su rebaño»", es una perfecta continuación de la última frase de la lectura anterior. «Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo». Son como nosotros el pueblo de Dios, el rebaño del buen pastor, le aclaman por toda la tierra, dan culto al Señor con gritos de alegría...

Dos puntos se destacan en mensaje del Apocalipsis: Primero, la obra de Cristo como Pastor: al fin de los tiempos reunirá seguidores de todas las naciones, razas y culturas. El Evangelio es universal; la Iglesia es universal (católica). Segundo. Cristo el Buen Pastor habita entre sus ovejas; va por delante de ellas. Su fin es guiarlas a "la fuente de aguas vivas": un destino de liberación y plenitud.

En el evangelio de San Juan, el símbolo de Jesús como nuestro «Buen Pastor» es muy apto para entender la mutua relación entre El y nosotros. En la experiencia bíblica «pastor» no es simplemente un oficio, sino un estilo de vida, un modo de ser y de vivir, una forma de existencia. El pastor «apacienta» y «pastorea»: por una parte, cuida la vida de las ovejas, las lleva a donde hay pastos para el alimento, cuida su sueño, cura su enfermedad, las acompaña en el camino, las conoce, se interesa por su bienestar; por otra, las orienta, gobierna, organiza, toma decisiones, las dirige.

Jesús conoce a cada persona a fondo y como única. Es un conocimiento amoroso; cada persona es amada por Jesús como ella es, permanentemente y sin considerar si ella es mejor o peor. De la misma manera, cada persona está llamada a conocer y a amar a Jesús como amigo, a escucharlo y a seguirlo. Porque Jesús nos conoce y nos ama ("el Pastor conoce sus ovejas"), se adapta a cada uno, ayudándonos de acuerdo a nuestras necesidades y debilidades.

En un rebaño, algunas ovejas son lentas y perezosas, otras son muy ansiosas y rápidas; algunas están enfermas, otras cojas, algunas tienen tendencia a perderse, otras a desviarse...

Jesús es cuidadoso en guiar a cada persona, con infinita compasión, a los pastos de la vida verdadera y perdurable. La Comunidad ora por la vida y el ministerio de sus pastores (Papa, Obispos, Presbíteros y Diáconos) para que la gracia del Padre misericordioso los confirme en el carisma recibido por la imposición de la manos y los colme de amor pastoral para el servicio del pueblo de Dios.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Estoy convencido que Cristo me quiere como soy, aun en mis momentos malos y defectuosos?

2. ¿Imito a Jesús el Buen Pastor en el servicio al Pueblo  de Dios, en la educación de mis hijos, o como profesor, o en cualquiera que sea mi trabajo en la vida?

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