Desaceleración, desempleo e inflación

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 05/03/2016 - 10:47am

Por Luz Betty Jimenez De Borrero  / Pablo A. Borrero V.

Mientras el presidente Santos hace alarde a través de los medios de comunicación de haber reducido los índices de pobreza y contribuido al crecimiento de la clase media, se profundiza el proceso de desaceleración económica que podría llevar al país a una gran crisis en varias de las ramas y sectores de la producción nacional.

El Ministro Cárdenas de Hacienda contrariando esta posibilidad afirma que la economía no va tan mal si se nos compara con la situación que viven nuestros vecinos Venezuela, Brasil, Argentina, lo que por supuesto nos lleva a recordar aquel viejo refrán popular que dice “mal de muchos consuelo de tontos”.

El hecho real es que si bien es cierto la economía del país en el pasado tuvo un repunte importante en materia de crecimiento y desarrollo económico y con la aplicación de las políticas sociales (asistencialistas) se logró reducir porcentualmente la extrema pobreza, también es cierto que como consecuencia de la rebaja de los precios de los comodities, la devaluación del peso frente al dólar, la creciente inflación entre otros factores, la economía colombiana ha venido desacelerándose paulatina y sistemáticamente, hasta el punto de que la calificadora de riesgos Standar & Poor´s le rebajó al país la perspectiva crediticia de estable a negativa, con lo cual queda demostrado que la situación económica pasa por momentos difíciles y complejos que pueden agravarse y desembocar en una crisis económica de graves proporciones que afectará directamente y con más fuerza a los sectores populares y medios de la población.

Al respecto habrá que decir que el incremento del desempleo y el crecimiento desbordado de la inflación constituyen conjuntamente con la desaceleración económica una señal inequívoca de que nos acercamos al punto de no retorno de la crisis, que no podrá soslayarse ni detenerse con ajustes ni reformas coyunturales, que por lo demás no generan mayores cambios, tal como resulta de la reducción del gasto público anunciado por el gobierno, frente a un Estado que gasta mucho más de lo que le ingresa a sus arcas.

De acuerdo con un informe reciente proveniente del DANE, en 13 de las principales capitales y sus zonas metropolitanas ha crecido ostensiblemente el desempleo pasando de 11.8% al 14.1%, lo cual podría convertirse en una tendencia que afectará hacia la baja la demanda de bienes y servicios que corresponden a la canasta familiar derivada de la falta de ingresos provenientes del trabajo de cientos de trabajadores y consumidores respectivamente.

Algunos economistas y voceros del establecimiento claman porque el gobierno adopte una serie de medidas de choque tendientes a impedir que se desborde la inflación, además de la creación de nuevos puestos de trabajo para aliviar las cargas impositivas y la falta de ingresos de los sectores populares y medios, que hoy le reclaman al gobierno del presidente Santos cambios en la política económica y social a propósito de la eventual firma de los acuerdos de paz en La Habana (Cuba).

Como respuesta a lo anterior el ministro del Trabajo Lucho Garzón cree que con la formalización de la ley que resolvió la situación militar de los jóvenes que carecían de la libreta es posible garantizarles a estos mayores oportunidades de trabajo, lo cual no deja de ser más que una ilusión en medio de una sociedad en donde el desempleo obedece en última instancia a una insuficiente demanda de bienes y servicios que no se pueden adquirir debido a la pérdida de la capacidad de compra del salario mínimo de los trabajadores, que repercute en una baja de la producción y disminución de la actividad laboral (desaceleración económica), que a su vez conlleva a un mayor desempleo que finalmente se agrava con el incremento de la demanda de trabajo barato, tercerizado y de mala calidad que se ofrece en el mercado; el alza de los precios de los productos, bienes y servicios particularmente de aquellos que contienen insumos importados; el aumento de los impuestos y la implementación de nuevas tecnologías con las cuales se sustituye el trabajo masivo de miles de trabajadores.

El examen de esta situación resulta incompleto si los trabajadores y los sectores populares y medios se atienen al imperio de una realidad aparente e ilusoria en donde se hace alusión a la reducción de la pobreza y de la desigualdad social y se promete la construcción de la paz con democracia y justicia social, frente a la cual no queda otra alternativa que organizarse, movilizarse y realizar las acciones políticas y sociales encaminadas a construir una nueva realidad social, alejada de las promesas de los demagogos, el populismo y el reformismo dirigidos a apaciguar los ánimos de las clases y grupos sociales explotados económicamente, discriminados y excluidos de la vida económica, política y social.

Veeduria Ciudadana por la Democracia y la Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

 

 

 

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