La fuerza de la política

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 27/02/2016 - 11:38am

Por Luz B. Jiménez/Pablo Borrero

La política es a la vez que una ciencia un arte basada en la actividad vinculada con el establecimiento de relaciones entre las clases y grupos sociales que se enfrentan en la lucha competitiva por la conquista, mantenimiento y utilización del poder del Estado para hacer efectivos sus intereses derivados de su situación económica y social.

En este sentido las ideas políticas y sus instituciones aunque devienen en general de la situación económica de las clases políticamente dominantes no pueden considerarse como un producto mecánico de la misma. Por otra parte, la política constituye una gran fuerza transformadora o de retroceso del progreso, en tanto que ésta refleje o no acertadamente las necesidades objetivas del desarrollo de la sociedad acordes con los intereses y anhelos cardinales del pueblo en su conjunto.

Por estos días en que se ha intensificado la lucha política entre el gobierno que preside Santos y el Centro Democrático representado por el ex presidente y senador Uribe, particularmente en torno a la forma como el gobierno utiliza el poder para imponer sus decisiones, el ejercicio de la política se ha convertido en una forma adicional de autoritarismo y de exclusión, que linda con el culto a la personalidad del gobernante de turno que pretende darle un enfoque personalista y voluntarista a los procesos que se desarrollan en la sociedad especialmente en el caso de la aplicación de la política de paz respecto de la cual, el presidente Santos insiste en que si no se suscriben los acuerdos de La Habana (Cuba), el 23 de marzo ó después de 2 ó 3 semanas siguientes, deberá entenderse según sus propias palabras que la guerrilla de las FARC-EP “no está preparada para hacer la paz”, o lo que es peor si una vez convocado el plebiscito, los ciudadanos votan por el NO, se considerará terminado el proceso de paz y con ello cancelada la oportunidad de acabar de una vez por todas con el conflicto armado que tantos padecimientos ha causado al pueblo colombiano.

De darse el evento anterior, el mismo implicaría un retroceso en el camino para lograr que la lucha por el poder del Estado se desarrolle en forma pacífica en medio de la competencia política y sin que produzcan las reformas políticas y electorales que garanticen los derechos de los ciudadanos, partidos y movimientos políticos respectivamente.

Si bien es cierto el país demanda de ciertas reformas económicas, políticas y sociales con las cuales se pondrán en juego los intereses de las clases dominantes que aspiran mantener su hegemonía, no por ello los sectores democráticos y progresistas deben estar vigilantes del resultado de los acuerdos de La Habana a fin de que no se pierdan los esfuerzos realizados por las partes dirigidos en principio a dar por terminado el conflicto armado, posibilidad ésta que debe convertirse en una realidad palpitante que nos permita avanzar por los caminos de la paz social, la ampliación de la democracia y la solución de los problemas económicos y sociales que afronta el pueblo colombiano.

VEEDURIA CIUDADANA POR LA DEMOCRACIA Y LA CONVIVENCIA SOCIAL

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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