No hay cielo para las bicicletas

Por Andrés Belalcázar el Sáb, 01/10/2011 - 8:29pm

Las campañas políticas y la proyección de las ciudades siempre refuerzan un imaginario de futuro bucólico donde los problemas encuentran las mejores soluciones y nos conducen a una utopía de empleo, seguridad, orden vehicular, aire limpio y reducción de la corrupción. La verdad, demostrada a diario es que no caminamos por ese sendero y estamos muy lejos de dar siquiera el primer pasó para convertirnos en la ciudad de los discursos. Hay que decir que la falta de voluntad política y compromiso ciudadano, sumadas a la corrupción rampante en todas las parcelas de la sociedad son las causas evidentes de esta triste realidad.

Las decisiones administrativas que marcaron y marcan el futuro de Cali, siempre han estado viciadas por estos factores y pagamos caro cada año los votos vendidos, las mangualas, la indiferencia, la falta de planeación y las guerras políticas.

La infraestructura de la ciudad y los problemas de movilidad son las fallas más sonadas de los últimos años, estos tópicos recurrentes han puesto en boca de nuestros candidatos el tema del transporte alternativo y limpio, la bicicleta, como un complemento necesario para mejorar las condiciones del transporte público. La gran solución en pocas palabras es NO USAR EL MIO.

 

Movilidad verde y seguridad

Entre los muchos problemas que se presentan a la hora de convencer a los caleños de comprar o desempolvar las ciclas para ir a la escuela y el trabajo, la SEGURIDAD es quizá el principal obstáculo. Convertir a Cali en una ciudad segura es la primera condición para impulsar un movimiento hacia el transporte en dos ruedas. Esa seguridad de la que hablamos es tanto policiva como de transito. El respeto al peatón y al ciclista por parte de los conductores es la segunda parte de esta seguridad que la población necesita para acometer el mentado cambio y no terminar debajo de las llantas de una camioneta de 180 millones o llorando la cicla y la puñalada cortesía de los ladrones.

Pero estos dos problemas se cruzan con el de infraestructura. Es evidente que si los ciclistas no usan las ciclovías existentes es porque no son adecuadas. El mal estado del asfalto, la mala o inexistente iluminación en las noches los aparta, por decirlo así, del buen camino. Pero además debe ser seguro y reconocido derecho el de ocupar un carril en la calle.

Las cifras de hurtos y crímenes violentos relacionas reafirman el panorama de inseguridad.

HURTOS:
• Durante el primer semestre de 2011, la Policía Metropolitana de Cali reportó un aumento del 2% en los casos de robo, en comparación con 2010. Según las cifras, 3941 personas fueron víctimas de este delito, a estas se suman los casos no reportados.
• Según la última encuesta ciudadana del Programa Cali Cómo Vamos, el 73% de los caleños dice haber sido víctima de robo durante este año. Entre los robos más comunes se destaca el de celulares, con un 73%; el fleteo, con un 11%; el hurto a residencias con un 8%, y el de vehículos con un 10%. Sin embargo, el 68% de los caleños no denuncia este delito por falta de confianza en las autoridades.

MUERTES ACCIDENTALES
• Ciclistas muertos y heridos 2008. 1.111 heridos y 32 muertos.
• 2009. 409 heridos y 44 muertos.
• 2010. 141 heridos y 12 muertos (enero-marzo).
Según Tránsito Municipal.

LO QUE HAY
Cali tiene 14 kilómetros de ciclo rutas en dos tramos:
• Autopista Oriental, entre la carrera 8 y la 100
• Pasoancho, entre carreras 66 y 100, de las cuales todavia no han construido  el tramo de la 66 a la cra 72.
• Avenida Tercera Norte con 1.800 metros.
Bogotá cuenta con 400 kilómetros de ciclo rutas. Y aún así para ellos es poco. 

El elevadísimo número de accidentes que sufre los ciclistas se debe en su mayoría a que la ciudad sencillamente no tiene espacio para ellos. Las vías pensadas exclusivamente para carros y buses hacen de los ciclistas y motociclistas los parias naturales. Y la agresividad, velocidad e inconsciencia de los conductores ha llevado en el reinado del motor a decir que la culpa la tiene el ciclista por no cuidarse.

Apenas ayer un compañero ciclista me decía con el corazón en la boca que sí, que la culpa es del atropellado. Y con toda la discusión que se pueda formar entorno a porcentajes y responsabilidades, lo único cierto es que la ciudad parece estar diseñada para el atropello.
Fomentamos esa curiosa forma de pensar que deja la responsabilidad en manos del que queda debajo de las llantas.

 

LAS RAZONES POR LAS QUE DEBERÍA DARSE EL CAMBIO

 

En Santiago de Cali, sin que aumenten las vías, se han amplían y construyen puentes usando todo el espacio público de la calzada para darle paso a los automotores en detrimento de otros medios de movilidad alternativos, respondiendo a un modelo de desarrollo económico voraz que solo admite competitividad y eficiencia a cualquier costo de explotación, lo que se traduce en el uso irracional de los recursos naturales, altos índices de emisiones de gases contaminantes a la atmósfera producidos por hidrocarburos, generando en la población enfermedades respiratorias, aportando al planeta calentamiento global y cambios climáticos.
El aumento exagerado del parque automotor, un promedio anual de quince mil automotores en los últimos veinte años, que va a aumentar con los tratados que se vienen, ha reducido el espacio público efectivo por el parqueo de estos carros.

El promedio de espacio público por habitante en Cali es de 3.40 M2, según el Plan de Ordenamiento Territorial. Se espera que a un futuro mediato corresponda 15 M2 por habitante, pero eso no va a pasar. La tendencia seguirá y el espacio público efectivo se reducirá en vez de incrementarse.

En Cali, las emisiones de gases producidas por las fuentes móviles son del orden del 70% con relación a las demás fuentes, por lo cual se deben adoptar políticas orientadas a reducir los niveles de contaminación y elevar la calidad de vida. Como lo establece el decreto 979 del 2006.

De acuerdo con las estaciones de la red de monitoreo de calidad del aire del DAGMA, al hacer la evaluación del comportamiento de los contaminantes atmosféricos en la ciudad de Cali en los años 2004-2005 se encuentra que se han registrado concentraciones de ozono y partículas menores de 10 micrómetros que rebasan los límites máximos permitidos de 50 µg/m3 en las normas de calidad del aire vigentes para estos contaminantes.

Los ciclistas en la ciudad circulan bajo serias desigualdades frente al sistema automotor representando un permanente riesgo a la accidentalidad, por ausencia de una política pública que cumpla con el artículo 13 de la Constitución Política y separe físicamente el sistema de movilidad en bicicleta del sistema automotor.
La oferta natural del paisaje, topografía y clima del Valle del Cauca, en especial la ciudad de Cali y otros municipios de la parte plana, son un atractivo para que muchos de sus habitantes prefieran usar la bicicleta como medio de transporte individual, de carga, deportivo, lúdico y recreativo. De acuerdo con el informe final del Plan Maestro de Ciclo rutas en sus estudios de diagnóstico de movilidad a diciembre de 2005, establece que ciento cincuenta mil (150.000) ciclistas se desplazan diariamente con destinos de viaje hacia al trabajo y educación, siendo los habitantes de las comunas 1, 4, 5, 6, 7, 10, 11, 12, 3,14,15,16 y 21 con mayor densidad de población de la ciudad Cali y el más alto porcentaje en utilizar este medio de transporte.

La bicicleta utiliza energía renovable a bajo costo de producción, es eficiente en el consumo mínimo de energía por distancia recorrida y su impacto a la atmósfera por ruido y contaminación es cero, ocupa un reducido espacio en las vías para su desplazamiento y parqueo y para quienes la usan obtienen un beneficio en su salud con el mejoramiento cardio-respiratorio, coadyuvando al mantenimiento de los reflejos y las cualidades motoras, por esto es considerado un vehículo socialmente viable y ambientalmente necesario.

El uso de la bicicleta en la Ciudad de Cali se aprecia a diario en las calles interiores de los barrios donde, miles de niñ@s, jóvenes y adultos hombres y mujeres, circulan en sus bicicletas, haciendo viajes cortos, unos, otros por avenidas y autopistas atravesando la ciudad con promedios entre treinta y treinta y cinco minutos de duración por desplazamiento origen destino. Cuando los habitantes de todas las edades pasean los domingos por las ciclovias en triciclos y bicicletas con relativa seguridad en la calzada y otros con más riesgo por las áreas rurales visitando municipios vecinos y sus ríos, la bicicleta expresa su intenso uso y arraigo cultural.

El desconocimiento de la bicicleta en las políticas públicas de la ciudad se ve reflejado al no haberse tenido en cuenta en la movilidad urbana como un componente importante en el transporte masivo de la ciudad. Domina la mirada del negocio y del culto al carro en el diseño del MIO. Pero no solo allí se desnuda la visión motor dependiente, la ciudad carece de ciclo carriles, de señales verticales y horizontales, acompañadas de campañas pedagógicas que indiquen y prevengan a todos los actores de la vía, el respeto al paso y circulación de los ciclistas. Los usuarios de la bicicleta quedan expuestos al peligro, el daño, la amenaza, la vulneración y agravio sobre los derechos e intereses colectivos como son:

• El derecho a la vida.
• El acceso a una infraestructura de servicios que garantice la salubridad pública.
• El goce del espacio público y la utilización y defensa de los bienes de uso público
• La seguridad y salubridad pública.
• La defensa del Patrimonio público.
• El goce de un ambiente sano.
• La realización de las construcciones respetando las disposiciones jurídicas de manera ordenada y dando prevalencia al beneficio de la calidad de vida de los habitantes.

Consejos para sobrevivir a las calles de Cali en bicicleta

Si quieres usar la BICICLETA para desplazarte en ciudad lee atentamente lo siguiente:
Consejos muy importantes:
• Si circulas de noche, imprescindible llevar luces y catadióptricos.
• Elige para circular calles secundarias con poco tráfico y menos humo. Evita las calles cuesta arriba con mucho tráfico y a gran velocidad.
• No circules por la acera, a no ser que esté totalmente despejada de peatones y el tráfico de la calzada circule a mucha velocidad.
• Circula por el centro del carril, así te proteges de posibles aperturas de puertas de coches aparcados y obligas a los automóviles a adelantarte utilizando otro carril, respetando la distancia de seguridad.
• Cuando circules por parques o zonas peatonales respeta al máximo la seguridad del peatón, y si es necesario cruza andando.
• Aparca la bicicleta utilizando un buen candado, a ser posible tipo U de acero, y sujeta el cuadro de la bici y una rueda a algún elemento fijo. Los candados de cable de acero solamente se deben utilizar como candado secundario y atar el sillín o la otra rueda al cuadro. Los candados tipo U de acero de buena calidad no cuestan menos de 25 ó 30 euros.

Comodida en la bicicleta como transporte:

• Vístete con ropa fresca, no es necesario abrigarse mucho.
• Utiliza una bicicleta de ciudad, con ruedas más estrechas que las bicicletas de montaña. Esto ayuda a rodar con menos esfuerzo y más rápido.
• No lleves un bolso o mochila en la espalda, instalale una parrila a tu cicla y lleva allí tus cosas. Así no vas a mojarte la espalda ni a joderte la columna.
• Procura mantenerte en los carriles de la derecha, siempre atento a los asesinos del volante, y usa el anden cuando no molestes a los peatones. 
• Cuando coincidas en tu ruta con autobuses, camiones o vehículos que echan mucho humo negro, evita circular detrás de ellos. Si es necesario aminora la marcha y deja que se marchen.
• Tener un timbre en la bicicleta sirve para evitar situaciones de peligro, sobretodo con los peatones y otros ciclistas. No esperes al último momento para usarlo.

Las 10 Ciudades del mundo más amigables con el ciclista

1. Amsterdam, Países Bajos
2. Copenhague, Dinamarca
3. Bogotá, Colombia
4. Curitiba, Brasil
5. Montreal, Canadá
6. Portland, Oregon, Estados Unidos
7. Basilea, Suiza
8. Barcelona, España
9. Beijing, China
10. Trondheim, Noruega
 

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