Avanza el blanco

Por Benjamin Barne… el Sáb, 22/08/2015 - 7:08am

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Univalle y la San Buenaventura y la Javeriana de Cali, y continua siéndolo en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en Caliescribe.com desde 2011.


Promediando las encuestas de Ipsos y Cifras y conceptos (Semana 09/08/2015) se puede deducir que la intención de voto indica que en Bogotá el voto en blanco va de cuarto con el 13% detrás de Peñaloza, 24%, Pardo, 19%, y López, 17%. En Medellín va de segundo con el 16%, detrás de Salazar, 17%, seguido por Gutiérrez, 12%. En Cali va de tercero con el 14%, detrás de Garzón, 25%, y Ortiz, 21%, y por delante de Armitage, 13%. Aunque en Bucaramanga va de primero, con el 31%, seguido por Hernández apenas con el 9%,  es improbable que ahora gane el voto en blanco también en las otras grandes ciudades como ya sucedió en Bello hace cuatro años.

En Barranquilla el 67% votará por Char, pero en el país crece el descontento por la corrupción de su política: candidatos que compran encuestas y votos, electores que los venden, y empresarios que financian campañas a cambio de contratos. El voto en blanco es la alternativa para esa mayoría, mas de la mitad, que se abstiene de votar alegando con razón, casi siempre, que no hay por quien. Es sumar el descontento y hacerlo sentir; y si hay un candidato muy bueno mas sin posibilidades lo mejor que puede hacer es sumarse al blanco, justo lo contrario de lo que recomienda Camilo Acosta: “Si no le gusta nada, en últimas láncese usted” (Las 2 Orillas, 08/03/ 2014), lo que no pasa de ser una “boutade”.

Ojalá todos los electores en potencia entiendan que es mejor perder votando en blanco que perder votando por el menos malo, o que abstenerse y quedarse en la casa viendo por la televisión como ganan los no preparados para el cargo, como sucede casi siempre con los alcaldes, como Petro, por ejemplo. Rara vez tienen estudios de urbanismo o arquitectura o experiencia en ciudades, al contrario de Peñaloza, que ojala ahora si gane de nuevo, porque una ciudad no solo es lo que sucede en ella sino el artefacto urbano arquitectónico mismo, en el que pasa todo lo que pasa en ellas, incluyendo la política generando un circulo vicioso; por ejemplo Bogotá o Cali.

Al menos que demuestren un mínimo conocimiento para que puedan escoger adecuadamente a un director de la secretaría de planeación respectiva que si lo tenga. Y eso, pues como es el caso lamentable de Cali, han sido tan desmanteladas dichas secretarías al punto de que ya no tienen como planificar nada y menos ejercer un eficiente control sobre unas ciudades en las que no solamente los pobres recién llegados invaden y construyen ilegalmente, sino igualmente grandes empresas que levantan altísimos y codiciosos edificios que no cumplen con las normas establecidas (Willy Drews, Superlativos, Torre de Babel, 06/07/ 2015) ni respetan el entorno pre existente.

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