Entender el tamaño del descuadre de caja de Cali

Por Carlos Botero el Sáb, 30/09/2017 - 5:46pm
Edicion
336

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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.

 

una ciudad como Cali no será, en el corto plazo, una ciudad sostenible


Si nos apegamos a los alcances de lo que Naciones Unidas definió como sostenibilidad (1987, Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, Informe Bruntland) habría que concluir que una ciudad como Cali no será, en el corto plazo, una ciudad sostenible. Esta afirmación equivale a decir que será insostenible y permite preguntarse a partir de qué y cómo se da esta condición.

Aunque los antecedentes más cercanos pueden remitirse hacia 1969 cuando se aprobó promover a Cali como sede de los VI Juegos Panamericanos, una fecha más próxima es el 31 de octubre de 2000, día en que el Concejo Municipal de Santiago de Cali aprobó el Plan de Ordenamiento Territorial, el mismo que incluyó un área de expansión de alrededor de 1600 hectáreas.

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Sur de Cali

Para algunos analistas los Juegos Panamericanos fueron más que cualquier otra cosa, la mayor operación inmobiliaria en toda la historia urbana de la ciudad. Todavía hoy, 45 después, los urbanizadores siguen cosechando utilidades de aquella operación que tuvo como punta de lanza la construcción de la Ciudad Universitaria del Valle (nombre original de la hoy llamada Sede de Meléndez de la Universidad del Valle). Puesto en términos elementales, para construir la sede universitaria fue preciso extender todas las redes de infraestructura urbana (acueducto, alcantarillado, electricidad, telefonía y vías) para habilitar el predio como sede de alojamiento de deportistas. Esa operación significaba extender todas las redes desde inmediaciones de la Avenida Guadalupe hasta las instalaciones del entonces Ingenio Meléndez, hoy Unicentro, Multicentro y Ciudad Universitaria. Es decir se urbanizó por cuenta de los impuestos de los caleños cientos de hectáreas entre la Plaza de Toros de Cañaveralejo hasta Ciudad Jardín (urbanización aprobada desde 1962 y que por el momento no disponía de infraestructura).

En 2000, por cuenta de la paradigmática idea de que Cali necesitaba agregar a su perímetro urbano una buena porción de terrenos rurales de sus alrededores, para atacar definitivamente el déficit de vivienda, los entonces concejales por burros o por corruptos, aceptaron incluir toda el área a lo largo de la carretera Cali-Jamundí desde el Río Lili hasta la carretera Cali-Puerto Tejada como área de vivienda y, desde ahí hasta inmediaciones de la vereda Cascajal área para industria limpia. Hoy está en construcción Zona América, que merece otro análisis como expresión de lo que algunos teóricos denominan Urbanismo Empresarial. Lo curioso de esto es que pese a este incremento del suelo urbano, todavía hay quienes reclaman más áreas para alojar viviendas VIS y VIP. Es decir, la expansión no fue suficiente.

Cali tendrá que suministrar todos los servicios básicos para convertir las tierras de engorde de los terratenientes locales en parte urbanas efectivas.

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Plan Parcial Zonamérica

Y aquí viene el tema de la insostenibilidad. El Municipio de Santiago de Cali, por cuenta del Acuerdo que aprobó el POT del año 2000, declaraba que estaba en condiciones de proveer para toda el área de expansión la infraestructura de servicios necesaria para la urbanización de todo ese nuevo sector urbano. Hoy, diecisiete años después del fatal Acuerdo 069/2000, no se ha resuelto técnica y prácticamente tal asunto. Pero como el Acuerdo es también obligante, Cali tendrá que suministrar todos los servicios básicos para convertir las tierras de engorde de los terratenientes locales en parte urbanas efectivas.

Aquí empieza a concretarse la insostenibilidad, pues para atender tales obligaciones el Municipio tendrá que recaudar los fondos para solventar los altísimos costos de tal operación a través de las tarifas de servicios públicos, de “contribuciones” por valorización y de alzas progresivas y permanentes del predial para toda la ciudad.

Hasta aquí solo pensando en una de las patas del concepto de sostenibilidad: el económico. Falta revisar la pata ambiental y la social para empezar a entender el tamaño del descuadre de caja que es la concreción de la insostenibilidad.

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