Pasajeros MIO día sin carro: 47.47%

Por Carlos Botero el Sáb, 29/09/2018 - 9:06pm
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Por Carlos Enrique  Botero Restrepo

Arquitecto Universidad del Valle; Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Washington University in St: Louis.

Profesor Maestro Universitario, Universidad del Valle. Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle (de2012 a 2015) y Director del CITCE (Centro de investigaciones Territorio Construcción Espacio) de 2006 a 2010.


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TREN PANAMERICANO CALI 1971, que hacia la ruta gratis a los escenarios deportivos

el efímero tren de cercanías que se implementó hacia los años setenta del siglo pasado a partir de los Juegos Panamericanos. Funcionó entre Yumbo, Cali, Palmira y Jamundí.

Debido a la baja capacidad práctica de evaluar experiencias de interés general ciudadano, no es posible contar en este momento con una detallada interpretación de lo que pasó con el efímero tren de cercanías que se implementó hacia los años setenta del siglo pasado a partir de los Juegos Panamericanos. Funcionó entre Yumbo, Cali, Palmira y Jamundí.

Es necesario recurrir a los recuerdos difusos de quienes por entonces tuvieran al menos 18 años de edad y a algunos registros gráficos de la prensa local para constatar que efectivamente sí existió tren de cercanías andando. Lo hacía sobre la misma obsoleta trocha de 90 centímetros y con los coches y locomotoras que aún prestaban servicio por lo que quedaba del Ferrocarril del Pacífico a punto entonces de suspender el recorrido hasta Popayán.

Todo ésto puede rescatarse de la memoria local, preguntando por aquí y por allá, buscando archivos de prensa y fotos bien o mal guardadas. Lo que no aparece es una información creíble de porqué el servicio se desmontó, a pesar de que, mal que bien el mismo ferrocarril estuvo andando hasta entrados los años noventa. Por eso hay que construir de momento una interpretación que parezca válida y es que tal oferta era insostenible por física y real falta de pasajeros suficientes para mantenerla a punta de los recaudos de lo que pagaban los usuarios. Casi igual a lo que sucede hoy con el MIO, que no se puede mantener con el solo aporte del valor de los viajes que pagan los usuarios.

Hablando con Miguelito, vecino de Palmira, estudiante de ingeniería de la Universidad del Valle en su sede principal de Ciudad Universitaria, quien hace el viaje diario ida y regreso desde su casa a la U y viceversa, entendí porqué él nunca usaría un tren de cercanías como el que una vez –le cuento- existió entre las dos ciudades: él toma un bus muy cerca de su casa, distancia a pie, que lo deja, con horario, todos los días de lunes a viernes, adentro del predio de la universidad. Ahí también lo recoge y lo lleva hasta tres cuadras de su casa. Para usar el tren, en cambio, tendría que tomar algún transporte -bus, victoria, bicicleta, taxi, carro del cuñado- que lo llevara hasta la estación a tomar (esperar) el tren, siempre y cuando cuadren los horarios. Llegando a Cali, debería tomar otro bus, taxi o lo que sea, para llegar al campus de Meléndez. Ni pensarlo.

ARNBAD
la memoria no nos deja olvidar aún hoy, que para implantar el componente de buses articulados

La idea de Miguelito puede multiplicarse al menos a todos los estudiantes que viven en Palmira y asisten a cualquier universidad en Cali. Lo mismo para los de Yumbo y Jamundí y para los miles que desde esas ciudades vecinas se estima hacen el recorrido a diario.

Habrá que esperar que los estudios correspondientes demuestren la viabilidad de este componente de un sistema metropolitano integrado de transporte masivo

Habrá que esperar que los estudios correspondientes demuestren la viabilidad de este componente de un sistema metropolitano integrado de transporte masivo y que tendrá la suficiente y sostenida demanda de viajes en una y otra dirección.

Otra vez la memoria no nos deja olvidar aún hoy, que para implantar el componente de buses articulados señalado en el Documento Conpes 3166 de 2002, el sistema llegaría a mover 900.000 pasajeros diarios para sostener su funcionamiento. El pasado sábado, día sin carro, el sistema movió la mitad de esa cifra. Está lejos el tren de cercanías.

N. R:  La más alta ocupación del MIO con 427.224 pasajeros se logró en el día sin carro de hace una semana, el 47.47% de la meta ofrecida en el CONPES 3166 del 2002 y en los ocho primeros meses del (enero – agosto) del 2018, se montaron al MIO 92.6 millones de personas, que dan un promedio de pasajeros día de 381.219, un 42.36%, según el informe de Metrocali

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